Otra película para adolescentes: ‘El corredor del laberinto’

Sin más. Ese es todo su mérito. La producción es envidiable, los actores corrientes y la historia lo suficientemente compleja como para que guste y, al menos, entretenga. Compleja, entiéndase, ya que por lo menos plantea unos interrogantes con trasfondo y siempre oculta algo al espectador; no porque eso sea motivo de alabanza.

El argumento es un misterioso mundo (otra vez) donde se radicaliza la sociedad (otra vez) y corre a través del protagonista una historia oculta que ni él conoce (otra vez). Ah, y está basado en unas novelas (otra vez). Lo cierto es que no está tan mal como otras adaptaciones que se han visto por ahí (‘Perçy Jackson’, ‘Cazadores de sombras’, etc.) que han dejado al libro a la altura del betún cuando son buenas historias y buenos libros para su género. Pero en ‘El corredor del laberinto’, para no parecer otra del montón y un intento fallido, han tratado de distraer al espectador durante toda la película, centrándose en una historia sencillita, cortita y al pie, para luego desvelar que iba a haber mucho más.

Los guiños a esa historia importante, donde reside el valor del argumento, se presenta difuso durante la cinta, de forma escasa, y mal. Cuando más referencias aparecen es al final y no plantea ningún reto ni sorpresa para el espectador. Cualquiera se puede dar cuenta que el planteamiento es erróneo y lo poco que muestran es llano y sin un sentido importante como para que realmente genere interés.

Los efectos visuales y gráficos son muy buenos y la acción está muy bien acompañada por los sonidos que generan las distintas atmosferas. El reparto no está mal, pero nadie destaca por encima de nadie. Y el hilo argumental es muy corto e inconexo con todo lo paralelo a lo principal que intentan crear. Sabes cómo iba a terminar en esencia cada una de las historias de los personajes que te presentan, aunque no sus circunstancias. Algo que hace perder mucho a cada uno como perfil, ya que no terminas conociendo realmente a casi ninguno.

El final es abierto y parece prometer más entregas, pero desde luego que como sean como esta, van listos. No se puede construir una casa por el tejado ni una historia sin un planteamiento, al menos el inicial, que sea el sustento de la trama, cerrado. Lo positivo es que es difícil que lo hagan peor en una posible segunda. Al menos en ‘Los juegos del hambre’ sí cumplen con estas premisas y con otras dotes que le aportan una calidad significativa, pero con esta película han tratado de llegar a eso y se ha quedado flojo. Tal vez los productores y guionistas quisieron plantear un laberinto al espectador, pero lo dejaron sin respuesta, ni significado, ni lógica.

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Hay tres cosas en la vida que odio por encima de todas. Los spoilers, la falta de consideración y la inutilidad al volante. Como diría Tarantino, tal vez mi forma de contar las cosas dé la vuelta al mundo, pero es el viaje lo que merece la pena. 24601.

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