‘El milagro’, una ácida reflexión sobre el poder de las redes sociales

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El capitalismo frente a la fe, la vacuidad de la ficción digital o la vanidosa ostentación de los más privilegiados son algunas de las reflexiones que plantea ‘El milagro’ la cuarta novela de Ariel Kenig, que llega hoy a las librerías de la mano de Dos Bigotes.

Estamos ante un autor que pertenece a esa generación, la nuestra, que vivió como ninguna el tránsito vertiginoso entre dos realidades, la última que conoció el uso exclusivo del teléfono fijo y que observó con escepticismo cómo crecía el poder de internet y las redes sociales. Precisamente, así empieza ‘El milagro’:

Internet no siempre ha estado ahí. A finales de los noventa, la conexión de un módem a la línea telefónica doméstica suscitó esperanzas y miedos ante nuevas formas de existencia que escapaban a nuestra imaginación. No sabíamos qué nos traería AOL, nuestro primer proveedor de acceso. Había muchas esperanzas puestas en internet, que aún se escribía con mayúscula. No lo veíamos tan claro.

La obra se convierte en una ácida reflexión sobre el poder de internet y las redes sociales, a través de la historia de Pierre, uno de los hijos del presidente Nicolas Sarkozy, que se salva “milagrosamente” de una avalancha de lodo en Brasil, según la información difundida por los medios. Pero unas fotografías que desmontan la versión oficial llegan a manos de Ariel, un joven escritor que tratará de venderlas al mejor postor en un intento de denunciar el comportamiento de las clases altas.

Kenig comparte con Virginie Despentes, Michel Houellebecq, Christine Angot o Guillaume Dustan, sus escritores de referencia, el gusto por la autoficción, una de las características de su estilo narrativo y que es también el principal rasgo de ‘El milagro’, finalista del Premio Françoise Sagan y del Premio Orange de novela.

bluebird Comunicación
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