“Más cine, por favor”… 11+1 de los 80

El cine, ese lugar en el que se aúnan todas las artes —la literatura, la música, la pintura, la fotografía, la escultura, la escultura, lo dicho, todas— que dan forma a los sueños cuando se apagan las luces y empieza la magia. El cine también es ese lugar en el que se esconde la infancia, nuestro más preciado tesoro. Ver una película puede retrotraerte en el tiempo y convertirte en el niño que fuiste; en la persona bajita y sabia que tenía la capacidad de emocionarse casi por cualquier cosa, porque todo era nuevo, porque todo estaba limpio, porque los problemas más gigantes podían todavía solucionarse dando cera y puliendo cera y al peor de los enfados se le ponía un punto y final diciendo: “Hola, me llamo Íñigo Montaya, tú mataste a mi padre, prepárate para morir”. ¡Benditas películas de los 80! ¡Benditos niños de los 80! ¡Bendito cine! ¡Más cine, por favor!

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E.T.: Puestos a tener que elegir una película de Spielberg como director (como productor hay varias en esta lista), E.T. es la nuestra. La amistad entre un extraterrestre y un niño, la inexistente amenaza en la que siempre se sienten los Estados Unidos ante lo desconocido. El rey midas de Hollywood fue capaz de humanizar a un ser venido de otro planeta, y que todos (pequeños y mayores) adoráramos a ese entrañable ser que sólo quería volver a su casa con su familia.

Regreso al futuro: ¿Qué niño criado en los 80 no ha soñado con tener un Delorean, llenarlo de plutonio y poder viajar en el tiempo gracias a su condensador de «fluzo”? Y toda la culpa es de Robert Zemeckis, a quien tanta fantasía le debemos: «¡¿Carreteras?! A donde vamos no necesitamos carreteras». Nos basta con la imaginación.

Los Goonies: Mikey, Bocazas, Tuampas, Brand, Andy, Stef, los Fratelli, Jack el Tuerto,  y por supuesto, ¡Slot y Gordi! Sobran las palabras, porque no se puede explicar las emociones y sensaciones que sentimos toda una generación al ver las aventuras de los chicos del muelle de Goon. Gracias Richard Donner por seguir haciendo que nos sintamos niños cada vez que la vemos por enésima vez.

Gremlins: Allá por las Navidades de 1984 todos los niños quisimos que los Reyes Magos nos trajeran un Moway a casa. Sinceramente, el abajo firmante lo hubiera mojado y dado de comer después de las 12 porque siempre tuve más debilidad por Stripe que por Gizmo. Joe Dante consiguió que pasáramos miedo con un cuento de Navidad.

El resplandor: Si el maestro Kubrick se decide por adaptar al cine una de las mejores obras de Stephen King, y a eso le añadimos una interpretación sublime de Jack Nickolson, un niño visionario que habla con su mano mientras no para de repetir “RedRum”,  un hotel perdido de la mano de Dios con su laberinto en el jardín y sus pasillos interminables, nos encontramos con una de las mejores películas del cine de terror de todos los tiempos, ¡ahí es ná! Supéralo Bayona…

Amanece que no es poco: El surrealismo llevado a su punto extremo en un pueblo de la Sierra de Albacete, con un reparto coral y de la mano del gran José Luis Cuerda. Porque en España se hizo y hace buen cine, y porque deberíamos poder vivir en un pueblo donde poder colgar al alcalde, ser voluntaria a puta, el único negro o poder ejercer como escritor del pueblo.

Scarface: Brian de Palma nos enseñó una versión muy distinta del sueño americano. Altas dosis de violencia a principios de los 80, drogas, sexo y lujo. La ascensión y el ocaso de uno de los mejores antihéroes del cine, interpretado magistralmente por Al Pacino, que con este papel nos hizo olvidar su otra cara del hampa americano.

Bitelchus: La segunda película de Tim Burton en 1989 sólo fue la antesala del nuevo universo que íbamos a poder disfrutar durante el cine de los 90, pero esa es otra película que ya os contaremos.

la princesa prometida

La princesa prometida: Quien nunca haya dicho “como desees” esperando que su interlocutor entienda lo que en realidad está queriendo transmitir, no comprenderá nada. Pobrecito. Una historia de las que hacem creer, de las que siguen haciendo creer, aunque tengas más de 30, en el amor verdadero, la amistad, la pasión, la aventura, la emoción. Y todo mientras ruedas por una ladera con Westley y Buttercup. ¡Ay!

Karate Kid: Un clásico, una película de culto y, como aquí decimos lo que nos da la gana, una cinta absolutamente imprescindible. ¿Cuántos nos apuntamos a karate después de enamorarnos de esta película? Empezando por la banda sonora (qué temazo, señores), siguiendo por el poder de la amistad, del esfuerzo —dar cera, pulir cera—, que a los malos se les puede vencer, que, a veces, los malos no son tan malos. Y, en fin, si no se te encoge el estómago cuando escuchas “¿Daniel Larusso va a combatir? ¡Daniel Larusso va a combatir!” es que no tienes alma. Háztelo mirar.

Ghostbusters: Y como no podía faltar en nuestra lista Bill Murray, el doble 1 es para esta maravilla atemporal de Ivan Reitman, sin duda alguna, un gran exponente del cine de los 80, humor y, por qué no, terror de niñez, a partes iguales, con un espléndido reparto completado por Dan Aykroid y nuestro añorado Harold Ramis.

cinema paradiso

Y el +1, o sea, la mención especial es para (redoble de tambor)… Cinema Paradiso: ¿Qué por qué es la mejor película de los 80 para nosotros? Infancia, amistad, posguerra, censura, adolescencia, el primer amor, familia, transición, ilusión, futuro, madurez… Y sueños. Todo ello a través de un proyector de 35 mm en el Cinema Paradiso de Giancaldo (Sicilia) y todo ello acompañado de una banda sonora insuperable. Giussepe Tornatore fue capaz de juntar todo esto y mucho más en una obra maestra del cine.

Continuará…

«Más cine, por favor» es una serie de Javi Boix y Pilar Cámara.

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Al igual que Martin Tupper en 'Dream On', mi infancia transcurrió delante de una pantalla de televisión, dando forma fotograma a fotograma al soñador que soy. A día de hoy sigo pensando que la vida son secuencias que hemos copiado de la gran o de la pequeña pantalla.

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