«Dibujar y pensar son sinónimos»

Magda Arnaud

Magda Arnaud (Buenos Aires, 1979), produce con un gran entusiasmo y, a la vez, con un convencimiento medular en el arte. Su manera de trabajar tiene una tremenda sutileza y una gran sensibilidad.

Magda ha venido a instalarse en Madrid hace pocos años y hace unos días ha inaugurado su primera individual ‘Irresuelto’, en el ya consolidado espacio Habitar la Línea de Madrid, de la mano de la comisaria Sofía F. Álvarez. En esta exposición podemos acercarnos a un mundo cálido y la vez difícil de aprehender, pero antes que nada centrífugo.

La atracción que producen sus ensamblajes, se halla en la sutil y acertada mezcla de materiales. Fieltro, cristal, hilo, plástico, neumático, madera, en su mayoría son elementos de uso cotidiano, se entremezclan y conjugan en pedazos y descartes generando una obra híbrida, que divaga entre la belleza de lo sencillo. A través de este proceso lúdico y libre, reinterpreta y da un sentido más significativo a la acumulación que hacemos de tantos y tantos objetos que terminan desechados a diario.

Sus bordados y sus textos, otro de los bloques relevantes de su trabajo, nos adentran en la orfandad del artista frente a su quehacer, en cómo a través de la obra, desnuda sus cuestionamientos y sus dudas frente a la creación. Es aquí cuando los extremos de su trabajo nos hablan al unísono, de duda, de fragilidad, de latencia, de ayuno, de todas aquellas emociones y experiencias que desde la creación o desde la vida misma son básicas para encontrar un asidero.

Hasta finales del mes de mayo merece la pena adentrarse en esta experiencia y visitar ‘Irresuelto’.  

Magda, ¿qué te llevó a estudiar arte, después de haber realizado otros estudios previos?

El descubrir tarde el arte. Me crié en  una familia muy alejada de cualquier tipo de expresión artística por lo cual no tuve mucha idea de lo que era realmente hasta los últimos años de la adolescencia. Siempre fui bastante sensible y no me daba cuenta que los procedimientos que repetía —al seleccionar cosas, clasificarlas, agruparlas,  intervenirlas, colgarlas etc.— podían tener relación con el arte. En mi entorno, el arte era algo menospreciado y los artistas cosas raras, que lo somos, pero en otro sentido [risas].

Una vez, como a los 20 años (estaba estudiando una carrera de economía por estudiar algo) vi una entrevista en la tele, a un escultor argentino, Antonio Pujía. El artista estaba en su estudio, contando cómo trabajaba, hablaba de su relación con el material, de los tiempos del proceso y sobre las elecciones que hacía al crear. Hablaba con un amor  tan auténtico que me maravilló. Me identifiqué con su discurso al instante. Me acuerdo que sentí un «¡yo quiero eso!». Creo que en ese momento es cuando me di cuenta que necesitaba encausar todo ese deseo, y me apunté en la carrera, la cual amé por cierto.

¿Qué profesor te marcó en la carrera?

En los primeros años de la licenciatura tuve un profesor de dibujo que nos decía siempre «si Miguel Ángel pudo, ¿por qué yo no voy a poder?» o«si Durero se lo permitió, ¿por qué yo no me lo voy a permitir?». Era un tipo bastante serio y tradicionalista pero muy gracioso.  No era muy querido por los estudiantes, pero a mí sus clases me llegaban y siempre recuerdo sus comentarios de ánimo, que los alumnos necesitamos. Me acuerdo con frecuencia de varios profesores que fueron inspiradores, básicamente lo eran cuando se les notaba el amor y el compromiso con lo que hacían.  

¿Cómo es tu proceso creativo?

Cualquiera de mis poemas experimentales contestaría esta pregunta. Por ejemplo:

Si no dibujo, bordo
Si no puedo bordar, junto
Si no junto, espero
Si no puedo esperar, escribo
Si no escribo, pruebo
Siempre pruebo

La parte de investigación la componen mis lecturas, leo diarios de escritores y ensayos de teoría de arte, literatura u otras cosas. Estoy lejos de saber mucho sobre un autor o tema en particular, pero a veces con leer un capítulo de algo me alcanza. Escuché una vez decir a Borges que él no era escritor de novelas largas, porque consideraba que un cuento puede contener toda la complejidad, todos los registros y posibilidades literarias. Me gusta mucho leer cuentos o relatos cortos, o poesía. Veo y busco entrevistas de artistas de cualquier disciplina, que explican sobre su proceso creativo.

Busco materializar palabras y signos, para que no se me escurran de la memoria.

Marco las frases o palabras que penetran en mi cabeza, que tienen mucha densidad. Escribo las mías. Borro, tacho, cambio y pruebo significados. Lamentablemente, mi sensibilidad va más rápido que mi memoria. Por eso retengo mejor los procedimientos que los argumentos, nombres o fechas. Pienso que en parte es por ello que busco materializar palabras y signos, para que no se me escurran de la memoria. Luego, en el estudio, le doy cuerpo a todo eso, manipulo las palabras y los signos hasta el cansancio hasta dar con lo que busco.

Actualmente tu investigación formal parte de material encontrado que vas insertando a tu obra, realizando ensamblajes. Cómo es esa selección formal?

En realidad antes de insertar material encontrado en mis piezas, trabajo con materiales elegidos como el fieltro natural  y la goma de caucho. Me interesan sus texturas, cualidades, orígenes y simbología. Bordo y modelo esos elementos principales, para luego sí incorporar papel, cuero, otras telas, gomas y plásticos de piezas de artefactos u objetos desarmados o encontrados.

Los objetos que junto, clasifico y acumulo,  se van sumando a la obra en un proceso a veces largo, tedioso, misterioso y descorazonadoramente hermético ☺. Me acuerdo de un profesor, volviendo a la pregunta anterior, que siempre nos decía: «Trabajen con lo que tienen a mano».  Para mí, eso es un principio básico, aprovechar los materiales que consigo y que encuentro, es un poco también una premisa de los argentinos, que siempre contamos con pocos recursos para todo.

Magda Arnaud duda
La duda que excita. 24 x 30 cm. c/u. 2017. Bordados sobre fieltro de fibra natural, metacrilato, acrílico, piel, pintura sintética, varilla de latón ©

En cuanto a las temáticas que te interesan, el proceso creativo es el eje central de tus reflexiones. Cuéntanos sobre esto.

Lo que más estimula y activa mi creatividad es lo incierto, la contradicción y la duda. La duda de dudar pero también de lo dudoso, ¿me explico? Lo raro, lo irresuelto. Los hechos lineales y claros me aburren y los encuentro poco reales. Me atraen los escritores, artistas y personas en general que reconocen y utilizan  sus dudas y que se arriesgan, porque considero que un trabajo que parte y gira en torno al conflicto que genera esa incertidumbre, deja muchas cosas claras en el intento por explicar, conocer e indagar aquello que se investiga. Uno de mis poemas experimentales dice:

un bulto quedó delineado
clavado
se le notó la duda
abajo se reconstruía lo importante
todo fue de nuevo lo mismo
el bulto clavado
y la duda
ahora existe

No hay duda, escribir es otro bloque temático relevante en tu obra. Pintas frases o bordas palabras que son la síntesis de una idea. Pero esas palabras toman forma, se convierten en materia de forma tridimensional.

Sí. Me pasa que hay cosas que leo que me representan tanto, o me conmueven tanto, que necesito tenerlas a la vista, tocarlas.  Soy mucho de hacer recortes de prensa, aunque en realidad hace tiempo que eso no lo hago tanto por la digitalización de casi todas las publicaciones…. Pero si puedo quedarme con un registro material de algo que leo que me atraviesa, lo hago.

Joseph Beuys  decía que la palabra es la escultura social. La imagen es muy potente, palabra = escultura, y en ella se apoya bastante mi búsqueda. Como tú dijiste hace un rato, no me alcanza solo con la palabra.

Soy de marcar mucho los libros, les pongo símbolos, comentarios y marcas porque me gusta mucho releer después de un tiempo aquello que señalé. Lo mismo me pasa con lo que escribo. Hace mucho que estoy escribiendo notas, apuntes y palabras que guardo en carpetas y cuadernos, o en el bloc de notas del móvil.

Hace un poco más de dos años, coincidiendo con mi llegada a España, comencé a trabajar con el texto y el dibujo primero, ya que mis primeros trabajos fueron sobre papel, y con el texto – objeto, después. Igualmente,  siempre percibo todo lo que hago como dibujo, la línea en el espacio sigue siendo una línea. Uno de los encabezados que uso es dibujar un texto. Considero que dibujar y pensar son sinónimos.

Magda Arnaud bordado
Soy lo que puedas. 70 x 80 x 3 cm. 2017. Bordado sobre fieltro de fibra natural de 6mm., hilo de seda, neumático de bicicleta, contrachapado ©

Justamente me parece importante comentar que el uso que das al bordado, no parte de una reflexión sobre esta técnica ni sobre su práctica como actividad femenina. De hecho son bordados hechos a máquina, de manera más industrial.

La mayoría sí que son hechos a máquina y,  de hecho, uno de los bordadores con que trabajo es un chico. Hay una parte que bordo a mano, y en ese caso lo hago sobre plástico transparente, telas antiguas o papel. No utilizo para nada la técnica por alusión al género. Me ha pasado que me pregunten por el bordado en relación a lo femenino, pero creo que son prejuicios que siempre existirán. No digo prejuicios con connotación negativa, sino usando su acepción más pura, en donde hay una idea previa, que está asociada a una realidad que sí existió, el bordado fue una actividad vinculada a la mujer, como la costura, la enfermería….

Hace muy poco, por ejemplo, el artista Miquel Barceló, a quien admiro, presentó unos mantos inmensos con sus dibujos bordados a mano por su madre. Me parece genial que quien quiera poner el énfasis en la historia, la tradición o lo que fuere de una técnica, lo haga. Por suerte hay artistas para todas las interpretaciones y viceversa. Mi compañera de estudio y gran artista Sandra Paula Fernández también utiliza el bordado, (en su caso a mano sobre todo), retomando una tradición femenina si se quiere, pero creando una obra feminista a ultranza, con un registro de denuncia.

Tus ensamblajes son como pequeños experimentos que suponen una especulación, pueden ser o no ser. Son ligeros, sutiles pero muy potentes en su puesta en escena, y en su capacidad de desarmar al espectador.

Bueno gracias por esa descripción. Eso es justamente lo que intento, especular y hacer especular. Al final quien termina de otorgarle el sentido a la obra es el observador y toda la carga teórica que traiga consigo. Ese planteamiento también lo instaló Marcel Duchamp y muchos otros lo siguen trabajando.

Tengo una obra que formula «soy lo que puedas» y es exactamente eso. En ella hay un mensaje por triplicado. Por un lado, es la obra que le habla al espectador, reconociendo la potestad de éste de interpretarla con los elementos que tiene para hacerlo.

Pero por otro lado, es el artista, quien escribe el texto y le dice a la obra «soy lo que puedas». En este caso el artista, o sea yo, expongo toda mi vulnerabilidad ante la pieza, preguntándome si soy yo quien la creó o es la obra que me crea a mí. Este planteamiento lo siento constantemente y lo comparto con muchos escritores que no tienen claro si ellos controlan sus textos o la literatura es quien los domina. El caso más claro que he leído sobre esto es en varios libros de Enrique Vila Matas.

El tercer binomio es como el anterior pero a la inversa, y es la obra que se dirige al artista, entregada y preparada para ser o no ser. Como dices tú.

Magda Arnaud ensamblaje
Sin título. 15 x 15 x 5 cm. 2018. Fieltro de fibra natural de 6mm., gomaespuma, caucho, tornillos y latón ©

Compartes taller con otros artistas, ¿cómo es la experiencia?

Hermosa. Conocer y compartir tiempo con artistas siempre es gratificante y nutritivo. Estuve unos meses en Atelier Solar, donde conocí muy buena gente y grandes artistas, y ahora estoy en Puerta 4, compartiendo espacio y grandes momentos con artistas geniales también.

¿Qué artistas te han influido a la hora de abordar tus proyectos?

Tantos… Por un lado, creo que todos los días hay algo o alguien que influye en el proyecto que trabajo. Hay muchos artistas de los cuales no retengo los nombres por mi mala memoria, pero además de artistas, notas en un diario, comentarios de un taxista, una charla con mi vecina o con mis hijos… pueden repercutir directamente sobre mi trabajo.

Cuando me resuena o  desconcierta una palabra o expresión, siempre en relación al conflicto creativo o a cuestionamientos sobre la obra o el artista, la escribo inmediatamente en el móvil,  luego por las noches releo mis apuntes y escribo mis notas experimentales y sigue mi proceso…

Por otra parte, el artista que más presencia tiene dentro de mi trabajo es sin duda Marcel Duchamp. Vuelvo a citar a Borges, a Joseph Beuys, a los artistas argentinos Jorge Macchi y Horacio Zabala, el uruguayo Luis Camnitzer, Marie Orenzanz, Marcel Broodthaers, Jenny Holzer, Eva Hesse, Louise Bourgeois,  y muchos otros que trabajan con texto y si es en español, mejor. Cientos de artistas me conmueven, pero al final todo me lleva de vuelta a Duchamp.

Me inspira mucho también escuchar música de compositores contemporáneos como Pierre Boulez o un poco anterior el mítico John Cage, me fascinan las partituras de música contemporánea, también escucho artistas latinoamericanos jóvenes más folklóricas como Sofía Viola, Perotá Chingó entre muchos otros. La música está siempre durante mi proceso e influye sobre mi obra.

Acabas de inaugurar una individual de la mano de Sofía Alvarez, ¿qué podemos encontrar en esta expo?

Primero decirte que estoy muy feliz de estar presentado este trabajo en Madrid, en un barrio tan emblemático, cargado de historia y de arte. Antes de vivir aquí, había venido de visita hace unos cinco años, y en mi recorrido por los museos y por las calles vecinas al Reina Sofía, pues suspiraba como una nena imaginándome la posibilidad de exponer en alguna de esas galerías. Así que para mí este paso es súper importante. El camino del artista es muy duro, es muy difícil insertarse en el medio sin conocer a los que lo mueven, con lo cual cada pequeño logro es muy gratificante.

La exposición presenta una selección de mi trabajo de los últimos dos años, hecha por la comisaria Sofía F Álvarez. El título es ‘Irresuelto’, que es el nombre de una de las obras de la exposición. Se trata de un ensamblaje de objetos de goma, madera latón hilo de seda y  cristal, sobre fieltro natural. Contiene además la palabra «irresuelto» bordada. La pieza tiene elementos que no son fijos, sino que pueden ser modificados, eliminados rotados, en fin, es una obra abierta, que habla del proceso creativo. Luego hay principalmente piezas con bordado de frases, palabras o signos de puntuación sobre fieltro natural, con intervenciones de los materiales que antes menciono. El espacio Habitar la Línea es muy especial, es pequeño y muy cálido. Me gustó mucho desde el primer día que lo visité y estoy feliz de estar exponiendo allí. Sofía, la comisaria, entiende muy bien mi trabajo y le ha aportado valor con sus comentarios.

¿Qué proyectos tienes a corto plazo?

Seguir difundiendo mi trabajo, trabajar duro y estudiar para poder acceder a alguna beca de producción, y realizar proyectos de mayor escala.

Kristoffer Ardeña, el artista que aparece en la columna de abril, te envía la siguiente pregunta: ¿Qué es el arte español?, ¿cómo lo percibes?

Bueno, primero lo evidente. El Arte Español, así con mayúsculas, es historia, tradición, es academia y referencia indiscutible sobre todo para la pintura. Hoy por hoy con la globalización y todo eso que ya se ha repetido tanto sobre el difuminado de fronteras y la unificación de los grandes temas que toman dimensión mundial, es cierto que lo local ya no es tan característico ni homogéneo casi en ninguna parte. Entonces opinar sobre el arte español o de cualquier otro país, es elegir un sector, un artista, un lugar…

Y teniendo en cuenta que llevas poco tiempo en Madrid, ¿cómo percibes el circuito artístico aquí?

El circuito del arte contemporáneo lo voy conociendo poco a poco.  A nivel institucional he visto propuestas muy interesantes tanto en los grandes museos como en centros como Tabacalera, La Casa Encendida, Matadero.. y también veo que hay gran oferta de  exposiciones increíbles en instituciones o colecciones privadas. Opciones hay y buenas, y artistas buenos también.

Tengo que decir que a nivel emergente, de riesgo, de encontrar algo distinto, lo percibo no tan deslumbrante, o por lo menos no tan frecuentemente deslumbrante como me pasaba en Buenos Aires, seguramente no me entero de muchas cosas que pasan, pero es mi percepción.

Se ve en bastantes lugares cosas similares, no sé si es por moda o porque se vende, la verdad no termino de entender. Tal vez como se habla de un momento de crisis, se apuesta por lo seguro, no lo sé. Luego, en cuanto a mercado pues sobre todo por lo que escucho comentar entre artistas y algunos galeristas, parece que hay una especie de merma de coleccionistas españoles, agravada por el alto valor del IVA que recae sobre los galeristas españoles en comparación con otros países de Europa que incentivan a que se compre afuera más que aquí. Esto altera lógicamente todo el circuito y  al final pierden todos los agentes que lo conforman.

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Diana Velásquez
Artista licenciada, con máster y DEA. Pero no creáis que de eso va el arte; lo que cuenta es el aguante, el trabajo diario con ideas o sin ellas, con los oídos tapados para no oír a los que te creen loca, entre los gritos y juegos de tus hijos, —a veces incluso encima de tus obras—. Luego está la belleza, la inspiración, una actividad que relaja y todo eso que os han contado...

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