Madrid y el arte

Madrid

El arte no vive un buen momento en Madrid —si me apuran, ni en España—, una realidad dolorosa. Centrándonos en Madrid, la ciudad que algún día gozó de una gloriosa oferta cultural, hoy está más que marchita. Sabemos que, en gran parte, es consecuencia de la desastrosa gestión de los políticos que nos representan, muy a nuestro pesar.

Un ejemplo esclarecedor, en los setenta en la provincia de Madrid había unos 500 cines, hoy apenas 50. Los museos también pasan un mal momento con permiso del Reina Sofía y el Prado. La música a la baja, con claros protagonistas desilusionados como el jazz, quedándose recientemente sin su poderoso festival de música. Sólo hay que ver el emblemático Círculo de Bellas Artes con más de cien años de historia, renqueante, pidiendo ayuda al público por las dificultades económicas que atraviesa. Está claro, algo no está en su sitio. Si bien, Madrid es una ciudad llena de posibilidades, culturalmente decrece a pasos agigantados y parece ser la tónica a seguir en años venideros gracias a la deuda.

Este fin de semana pasado tuve la suerte de asistir a Arte_Madrid, la presentación de la nueva temporada de las Asociaciones de Galerías de Arte. Fui con grandes expectativas, el material te puede gustar o no, lo que realmente apenaba era encontrarte galerías completamente vacías. En una de ellas mantuve una conversación con uno de los artistas de cierta obra. Se me quedaron almacenadas en la memoria las siguientes palabras : “Es como el jugador profesional que juega en tercera división, tu trabajo principal no es el que amas”.

En una de las galerías había un cuadro que me hizo pensar. A simple vista parecía un clavel blanco y debajo en letras mayúsculas ponía Horror Vacui. En arte, la expresión se usa para no dejar espacio libre en la decoración. Actualmente, Madrid es ese Horror Vacui y debería rellenar ese enorme espacio libre que está dejando con más arte.

Volviendo a los años 70 y parafraseando a Alex, el protagonista de ‘La naranja mecánica’: “¡No pueden hacerle eso al gran Ludwig Van! ¡Él sólo hizo música!”.

La imagen que acompaña al artículo pertenece a la obra de Juan Carlos Bracho ‘Cuatro Geometrías y varias Teorías’.

bluebird Comunicación
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