Lou Reed copó todos los espacios y nadie copará el suyo

Lou Reed se fue hace un año y con ello un pedazo de historia. Más que componer canciones, el neoyorquino escribía crónicas. Tenía el talento para rastrear las urgencias de su entorno. Mediante un estilo directo —y acaso romántico— hablaba sobre temas que remecían los convencionalismos de la sociedad.

Nadie hablo como él sobre sexo y drogas.

Él era la rebelión desde el rock.

Murió el pasado 27 de octubre de 2013 de enfermedad al hígado en su casa de Amagansett, en Long Island, Nueva York. Tenía 71 años.

Lou Reed, todos lo saben, aunque no tiene desperdicio repetirlo, fue el primer punk.

Álvaro España, vocalista de la banda chilena Fiskales Ad-Hok, me comentó esto  minutos después que le contara la noticia de la muerte del hombre detrás de The Velvet Underground: “A Lou Reed lo relacionaré siempre con lo hippie. Era de los pocos íconos musicales que quedaban vivos. Tenía mucho que ver con la vida de noche. Con el alcohol y la drogas. Pienso que lo importante no es vivir muchos años sino que vivirlos bien”.

Es un hecho: los discos que registró con The Velvet Underground son el rastro de una generación al borde del descontrol.

Pero vamos por partes.

Nacido (1942) Lewis Allan Reed, copó todos los espacios: de la poesía a la música. De la fotografía a la instalación. En el proyecto ‘Exploding Plastic Inevitable’, junto a Andy Warhol, combinaba una montonera de expresiones artísticas. El vínculo entre ambos surgió a través de La Fábrica, estudio de arte fundado por Warhol donde The Velvet Underground tocaba cada vez que se hacía una fiesta. A La Fábrica la frecuentaban —tanto para crear como recrearse— tipos como Bob Dylan y Mick Jagger.

Por algo una de las canciones más conocidas de Reed, ‘Walk on the wild side’, va sobre ese recinto.

Como personaje también resultaba sabroso. Sobre David Bowie decía que lo encontraba “excesivamente sofisticado”. Lo que no fue impedimento para establecer algo más que una amistad con él. Para el recuerdo queda la postal cuando, en presencia de un lote de fotógrafos ingleses, lo besuquea en la boca.

Julian Casablancas, el día de su muerte, tuiteó: «Lou Reed es la razón porque hago todo lo que hago». Billy Idol se sumó al homenaje y, desde la red del pajararito, tecleó: «Fuiste mi inspiración en los setentas. Sin ti no habría punk rock». Irvine Welsh, el escritor escocés tras ‘Trainspotting’, ‘Acid house’, ‘Porno’ y ¡’Skagboys’, agregó: «Triste escuchar lo que pasó. Q.E.P.D. Lou y gracias por darnos ‘Perfect Day’ para ‘Trainspotting’.

Todos los caminos llevan a Lou Reed

Alfredo Lewin, ex hombre insignia de MTV Latino, me compartió, el 27 de octubre de 2013, lo siguiente sobre Reed: “Es tremendamente influyente en gente de todos los estilos. Está metido en una triada con Iggy Pop y David Bowie, quienes en muchos sentido los han superado, pero nadie ha olvidado que a principios de los 70 ellos lo miraban como un tipo en el que estaban buscando inspiración.

Lo que importa —lo que realmente importa— y para posterioridad: el personaje nunca se comió al artista.

Y eso, claro, no todos lo pueden contar.

El legado de Reed, así las cosas, recién comienza a un año de su partida.

Fotografía: thierry ehrmann©

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Soy un simple bloguero curicano. He colaborado en El Mercurio, El Mercurio de Valparaíso, Las Últimas Noticias, The Clinic, Paula, Playground y Esquire. Escribo en VICE y me gusta DFW. Periodista en proceso.

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