Los libros imprescindibles para la vuelta al cole

«El colegio es una institución penal que nos ayuda a olvidar la infancia» es, para mí, la sentencia más demoledora de las muchas que se pueden escuchar en esa obra maestra llamada ‘El desencanto’. La pronuncia, cómo no, Leopoldo María Panero y te hiela la sangre.

Es 8 de septiembre, esa época del año en la que toca volver a clase, donde, entre cuatro paredes, obligarán a los más jóvenes a aprender cosas que, probablemente, no les interesen demasiado mientras les cuadriculan el cerebro.

Afortunadamente, el sistema y sus normas absurdas todavía no pueden impedir que la lectura nos haga libres —«mi jefe era el libro, yo era libre», que decía la grandísima Gloria Fuertes—. Por eso, hoy me apetece dar un paseo por esas novelas imprescindibles que tienen lugar en esa edad en la que el sistema educativo todavía no ha podido conseguir que olvidemos ese mágico lugar llamado infancia. Y no, no son sólo para jóvenes.

‘Las ventajas de ser un marginado’, de Stephen Chbosky

«Las cosas cambian, los amigos se van y la vida no se detiene por nadie», pero, a veces, llega una novela que hace que el tiempo se pare y te despierta. Y lo hace a través de la historia de Charlie, un adolescente de 15 años con una sensibilidad deliciosa que se siente tremendamente solo después del suicidio de su mejor amigo. Así, perdido, comienza su primer año de instituto, una batalla para encontrar su lugar en el mundo, donde descubrirá que, a pesar del dolor, siempre hay personas que te hacen sentir infinito.

Aceptamos el amor que creemos merecer.

‘Submarino’, de Joe Dunthorne

Oliver Tate, 15 años, y su novia Jordana, una chica diferente atraída por la piromanía, son los protagonistas de esta novela británica con un brutal sentido del humor. Es imposible no enamorarse locamente de ambos, porque nos recordaremos en ese limbo que separa la infancia de la madurez, donde tan solos nos sentimos muchas veces. Donde, incluso, boicoteamos las oportunidades de ser felices. En eso, quizá, no hayamos cambiado tanto.

‘El guardián entre centeno’, de J. D. Salinger

Un clásico entre los clásicos, porque… ¿Qué no se ha dicho ya de Holden Caulfield? Una especie de Peter Pan ácido, sarcástico y cruel, pero también tierno. Una de las mejores novelas que se puede leer a cualquier edad. Una obra maestra. Un libro de culto que, pese a llevar publicado desde los años 50, sigue reflexionando, de manera brillante. sobre esta mierda de sociedad que nos hemos creado. Desgraciadamente, la adolescencia pasa, la estupidez humana no.

Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura.

‘Una buena escuela’, de Richard Yates

Aquí está, Richard Yates, el maestro de narrar esos sueños de juventud que se quedaron en el camino, cuya ausencia convierte a sus personajes en seres grises que intentan sobrevivir en entornos tan grises como ellos, preguntándose cómo demonios llegaron hasta allí. ¿Qué fue del joven que fuimos? Aquí puede que nos dé la clave, a través de la historia del desorientado adolescente William Grove, y lo hace en el ambiente claustrofóbico y asfixiante de un colegio, la Academia Dorset.

‘Paraíso inhabitado’, de Ana María Matute

Aunque nos empeñemos quizá los unicornios no vuelvan. Eso es lo que le pasa a Adriana cuando debe comenzar la etapa escolar y empezar a convivir con los adultos en un entorno mucho más hostil que el que se esconde bajo las relucientes estrellas escondidas en los cristales de la lámpara del salón.

Sentía miedo, y sobre todas las cosas, un miedo concreto, sin fisuras: Gavi se iba. Aunque Gavi volvería, este convencimiento iba día a día haciéndose más frágil, más incomprensible. Me tapé las orejas con las manos y grité. O creí gritar, porque lo que salió de mi garganta no era un grito, sino algo así como un debilísimo aullido, sofocado por encendidas hojas que crujían bajo las pisadas de alguna criatura del bosque. O lo que yo imaginaba que eran esas pisadas y esa criatura tras la lectura de El Rey Cuervo, o la visión del Unicornio huyendo de su marco.

‘El señor de las moscas’, de William Golding

Otro clásico entre los clásicos. Un grupo de niños obligados a vivir sin la supervisión de ningún adulto. Y esto, que podría parecer una hermosa utopía, se convierte en una historia de crueldad, porque aprendemos demasiado pronto qué es la autoridad, la competitividad, la infancia perdida.

‘Rebeldes’, de S.E. Hinton

La autora publicó esta novela con tan solo 17 años. Sabía de lo que hablaba. Cuenta la historia de dos bandas rivales, los pobres y los ricos, con el trasfondo de la escuela secundaria de Estados Unidos en los años 60. Ponyboy es un personaje inolvidable, tanto que Francis Ford Coppola lo llevó al cine, con un resultado excelente.

Fotografía: Greg Williams ©

bluebird Comunicación
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