‘Locke’, una obra inteligente

Una dirección impecable y un enorme Tom Hardy son suficientes para sostener los cimientos de una película fantástica: ‘Locke’, de Steven Knight, quien dirige y guioniza esta obra minimalista, que acongoja al espectador durante sus 90 minutos de duración, todos ellos en el interior de un coche y con un único rostro, el de Ivan Locke.

Así, sin grandes alardes, es un claro ejemplo de que se puede hacer buen —muy buen— cine con bajo presupuesto si la historia y quienes la sostienen tienen talento suficiente.

Ivan Locke es, aparantemente, un buen tipo. Un buen tipo cuya situación cambiará para siempre durante una noche, en un trayecto en coche de apenas hora y media. El día antes de hacer el trabajo más importante de su vida, una llamada hará que toda su vida se remueva. Una estupenda reflexión sobre la toma de decisiones y sobre la importancia que los cimientos tienen para no desequilibrarse.

Mientras tanto, el espectador se tambaleará gracias a la brillante actuación de Tom Hardy, de la nostalgia a la angustia, de la tristeza a la ternura, de la impotencia a la esperanza, de la culpa al orgullo. Y todo ello en un ambiente claustrofóbico que pone a prueba las emociones del espectador.

Desde luego, los cimientos de esta película no fallan. Atrapan e inquietan a partes iguales. Es de agradecer que todavía haya directores dispuestos a hacer cine valiente.

bluebird Comunicación
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