Lee, querido Padawan

Lee, querido Padawan

Sí, voy a hablar de Star Wars. Lo siento, si no eres fan de la saga tal vez tengas la tentación de cerrar la pestaña, de pasar a otra cosa. Pero si me das una oportunidad, tal vez encuentre en las próximas líneas algo interesante y una visión distinta de la Fuerza y los Jedi. Anda, aguanta unos minutos más.

El estreno de la última entrega de la franquicia, ‘Los últimos Jedi’, ha traído una fuerte polémica entre los fans más acérrimos por el enfoque distinto que se le da a la ya larga y profunda mitología interna. No entraremos en detalles, porque daría para -esta vez sí- un largo y aburrido artículo que interesaría a pocas personas. En resumidas cuentas, ha habido aspectos de algunos personajes y detalles en la concepción de la Fuerza que no ha gustado a un importante sector warsie (así se denomina a los seguidores de la saga).

¿Sigues ahí? Bien. Lo que escribiré a continuación es mi opinión personal, que sólo pretende aportar su visión ante una película que muestra unas enseñanzas que son loables y se pueden extrapolar a nuestro día a día como forma de encarar las vivencias propias de nuestro mundo. No pretendo —faltaría más— dogmatizar a nadie y cualquiera que esté en desacuerdo es libre de manifestarlo, de decirme que estoy equivocado o simplemente suspirar. Aunque, tal vez, tras leer el artículo, descubrimos entre ambos que no estamos tan alejados de lo que creemos y que, en definitiva, de lo que se habla es de algo que todos buscamos, tengamos la opinión que tengamos.

‘Los últimos Jedi’ plantea una ruptura con el pasado de la saga y abre varios frentes en un futuro que la hacen impredecible. Este ha sido uno de los mayores debates: para unos la ruptura es necesaria, para otros una falta de respeto con los personajes originales.

El primer punto, el de la ruptura, es más que evidente. Bastan diez minutos de película para verlo claro. ¿Es eso malo? No debería, en principio. En definitiva, es ley de vida; renovarse o morir, no se debe vivir del pasado pero tampoco se debe renegar de él (este punto, el trato de ese pasado, es conflictivo para los fans —aunque en realidad todo se reduce a diferentes puntos de vista—, pero sería otro debate). Todo lo que implica movimiento es necesario si se quiere, o se debe, evolucionar; se podrá acertar, se podrá fallar, pero sin duda estancarse supone el fracaso en el cien por cien de los casos. Tarde o temprano sucede. Y en Star Wars se corría el riesgo de repetir patrones hasta la extenuación, de nada sirve dar vueltas en círculos porque la probabilidad de que la gente termine por cansarse es muy alta. De ahí que ‘Los últimos Jedi’ sea el punto de ruptura, el de inflexión; el cambio de rumbo. El resultado, por mucho que se esté diciendo hoy, sólo se verá en el futuro.

El segundo punto, el futuro impredecible de la saga, no debería ser motivo de intranquilidad sino todo lo contrario, de excitación y esperanzas. Así como en la vida, afrontar un futuro en el que todo está por hacer y no sabemos qué puede depararnos debe estimularnos en lugar de asustarnos. Es otra enseñanza que trae la película: con el pasado presente, pero siempre afrontando el futuro. Pero claro, ese es un camino que realizamos con paso inseguro y a veces sin ver la tierra que pisamos, algo que plantea serias dificultades. Y es cuando nos asalta la duda, el temor: ¿qué pasa con los fracasos?, preguntaréis. Porque evitarlos es muy difícil; porque el éxito, la mayoría de veces, no existe sin el fracaso —del mismo modo que no hay luz sin oscuridad, felicidad sin tristeza, etc…—, son inseparables ambos conceptos, como tantos otros. Y quien dice fracasos puede decir dificultades, reveses, imprevistos… piedras en el camino que pueden amenazar nuestro trayecto. ¿Qué hacer con esos fracasos? Pues bien, Yoda nos da la respuesta en la película: «El mejor maestro, el fracaso es». Qué cierto es. Los fracasos son los que mejor definen nuestras mejoras posteriores, en su superación se encuentra la verdadera evolución y mejora. Buenos maestros son, sí. Yoda, qué pena que te fueras…

Evolucionar y aprender de los fallos que, sin duda, llegarán. Sin miedo, y encarando el futuro con optimismo. A mí estos me parecen los temas más importantes —hay otros de los que quizás hablo en otro artículo— de los que deberíamos aprender a la hora de ver ‘Los últimos Jedi’.

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