‘Infierno azul’, esos placeres culpables

Resulta complicado realizar un análisis de ‘Infierno azul’ si obviamos ciertos parámetros que repercuten en las maneras de ver la cinta:

Si la intención fue hacer una película del tipo “el hombre solo contra la naturaleza”, al más puro estilo de filmes como ‘Náufrago’, de Robert Zemeckis, ‘Cuando todo está perdido’, de J.C. Candor, o ‘127 Hours’, del británico Danny Boyle, entonces es unánime que la propuesta palidece frente a los títulos mencionados, todos de igual temática y con el dramatismo y profundidad necesarios para contar el relato. En cambio, si la intención del director catalán Jaume Collet-Serra resulta en una suerte de homenaje al cine clase B nos topamos con una historia que se deja disfrutar, uno de esos argumentos desechables y veraniegos que inundan las carteleras de hoy en dia y que terminan por ser olvidados de forma bastante rápida.

El argumento gira en torno a Nancy (Blake Lively), una joven estudiante de Medicina que, intentando superar la muerte de su madre, decide aventurarse a una suerte de playa escondida en México que ya había pisado su progenitora, un paraíso inédito que prometía tranquilidad y buenas olas. Sin embargo, surge algo inesperado: Un tiburón aparece para fastidiarle el día. Sin posibilidades de volver a tierra y resguardada encima de una roca empieza la batalla por sobrevivir.

Collet-Serra se da un merecido descanso con Liam Neeson  y, esta vez, nos pone en pantalla a una inusual Blake Lively en el rol principal. Obviemos el nulo pudor del realizador en mostrar sus virtudes físicas y vamos a enfocarnos en la energía que transmite en pantalla la actriz.  Porque, a pesar de un trabajo de guión que no hace mucho esfuerzo en exhibir las motivaciones y relaciones familiares del personaje, ella sabe gestionar su interpretación cuando la historia  adquiere unos tintes inverosímiles que, admito, son una gozada.

Da la sensación de que, con el transcurrir de los minutos, la trama termina por sincerarse ante lo absurdo, algo que en producciones de este tipo termina siendo un gancho que raya en el disfrute culpable. ‘Infierno azul’ arranca proyectando una interesante tensión argumentativa. Pero, lamentablemente, termina por dejar a un lado todo el estrés narrativo del que pudo hacer gala para priorizar elementos más cercanos a los lugares comunes. Así, sin muchas pretensiones y jugando hábilmente con los clichés del subgénero, pasa de ser una cinta de supervivencia a una película de acción bastante predecible con ratos destacados.

De esta manera —con un listado de malas decisiones, reacciones ridículas y un tiburón con características y actitudes bastante sospechosas recreado digitalmente— la última propuesta de un verano lleno de blockbusters que pregonaron “seriedad», es una película casi tomada de Syfy Channel pero con mayor presupuesto. Sin grandes pretensiones y con una bien lograda fotografía, cumple esa función de entretener sin remedio. Obviamente, no estamos frente a una parodia explícita hacia cintas parecidas ni mucho menos, pero se hace imposible en ciertos pasajes no recordar cada una de esas películas con tiburones-pulpos, tiburones-alien o tiburones-loquesea en sus afiches.

bluebird Comunicación
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