Incombustible Maruja

Querida Maruja:

He leído ‘Diez veces siete’en dos tardes. Probablemente lo habría devorado en un solo día, pero quise racionarlo. Además volvía bastante sobre lo leído, espaciaba los capítulos para digerir mejor el torrente de tu memoria. Y sí, también me permitía pausas para llorar, porque es un libro que emociona.

Te lo habrán aplaudido mucho, y habrá tenido una acogida estupenda. No me extraña: es honesto y es valiente. Después de leerte, y como el Mochuelo de Delibes a su madre, te miro de otra manera, desde un ángulo más humano y simple, pero más sincero y estremecido también. Sólo por eso voy a saltarme mi costumbre de no dejar libros, que ya sabes que a los muy orgullosos se les olvida el camino de vuelta a casa una vez prestados. Voy a liberarlo, y voy a pedir a cada persona que lo lea que escriba su nombre en las primeras páginas en blanco, y que lo vuelva a prestar, y confío que en algún momento regresará a mí. Si te pillo en alguna Feria o charla, trataré de vencer mi timidez y te pediré que me lo firmes tú también, debajo de todos los demás. Es mi ilusión. Porque ‘Diez veces siete’ es para nosotros, para tod@s nosotr@s. Es un regalo que ha llegado a mis manos en un momento de encrucijada, de ave fénix y de balcón abierto, que sé que es una palabra que te gusta.  De eso básicamente va la vida, de renacer hasta morir.

De Barcelona a Beirut, Atenas y Madrid, y a vueltas con el cine. No voy a desvelar los secretos de estas páginas: dejemos que los lectores se tiren de cabeza a ellas, vírgenes totales. Nadie ha descrito mejor las arenas movedizas del periodismo, ni he encontrado mejor definición que la del pez apátrida. Yo quiero ser así: trotamundos y entregada a lo que una ama, pero sobre todo, con esa capacidad para despelotarte en público. Destapas el dolor, pero también el humor, los recuerdos felices y la crítica. No reparas en advertir lo jodido que lo tenemos los que venimos detrás y queremos seguir contando, aunque, realmente, nuestro oficio nunca ha sido reconocido como merece. Pero todos los momentos son buenos para batirse el cobre. Alguien que escribe formo parte de ese grupo que pretende dejar mejorado el mundo al que asomó tiene poder para convencerte, y para seguir adelante, que es el sentido único de todo esto.

Y por eso te doy las gracias, porque eres incombustible y no te rindes.

bluebird Comunicación
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