‘Los hombres libres de Jones’, metiendo el dedo en la llaga

‘Free State of Jones’ no ha calado en Estados Unidos —ni en la crítica, ni en el público— y  hay una explicación para ello: Es de esas películas incómodas, uno de esos filmes que tocan la tecla de lo negativo, porque refleja sin distinción ni tapujos problemas a los que la sociedad contemporánea lamentablemente aún sigue enfrentándose.

El retrato histórico de Gary Ross —un realizador del que admito me interesaba poco su trabajo previo— refleja un conflicto con matices históricas, profundizando en el perfil de un personaje al que el tiempo y los libros de texto han maltratado:

Newton Knight (Matthew McConaughey) —en plena Guerra de Secesión, cansado de pelear en una lucha plagada de intereses ajenos y siendo testigo de la muerte de sus seres más queridos— decide desertar del ejército confederado, un escenario penado con la horca. De esta forma, logra organizar un levantamiento con la participación de esclavos y granjeros logrando con el tiempo que el estado de Mississippi se independizara.

El guión, autoría del mismo Ross, evita cualquier posibilidad de exagerar dentro de lo épico —no hay necesidad de ello—. Aquí sólo existe la firme intención de otorgarle el realismo necesario a la narración sin acudir a grandilocuencias, gracias, en gran medida, a un montaje que se encarga de mostrar en términos cronológicos y con dos líneas temporales cada compleja fase del conflicto.

Si bien el proyecto no puede quedar enmarcado en un título del tipo biopic, es innegable que las características de la cinta van orientadas a explorar la figura de Knigth, un personaje que reivindica el valor de la justicia y la igualdad. Sin duda, McConaughey es un intérprete realmente enrachado y vuelve a dotar de pasión y entrega su accionar dentro del filme. Y es que no hay temor al decir que hablamos de la evolución actoral más relevante de los últimos años.

Tanto énfasis en nuestro protagonista termina por restarle magnitud a otros personajes, en especial al que encarna el siempre destacado Mahershala Ali (Remy Dalton en ‘House of Cards’). Éste, a quien próximamente veremos como villano en la ficción de Netflix ‘Luke Cage’, personifica a Moses un esclavo afroamericano que se muestra como una de las caras visibles en la batalla por la igualdad racial.

La primera incursión de Gary Ross en este tipo de argumentos con tintes históricas es aprobada con buena nota. No hay que olvidar que estamos frente a un realizador no tan prolífico y más acostumbrado últimamente al escenario comercial —’Los juegos del hambre’ fue su última cinta—, pero aquí logra dejar bien marcado su sello: Desde la obtención de una narración efectiva para un relato ya de por sí lento hasta conseguir un acabado visual que enriquece la experiencia.

El mensaje que pretende transmitir ‘Los hombres libres de Jones’ resulta hoy más actual de lo que desearíamos que fuera, porque, a pesar de tantos años, el contexto sigue exponiendo una realidad que estamos destinados a afrontar: la igualdad étnica no llega a consolidarse del todo. Si bien ya no somos testigos de eventos tan absurdos como el que expone la segunda línea temporal del filme, es indudable que aún nos falta mucho para mejorar como sociedad.

bluebird Comunicación
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