«Vivimos absorbidos por la inmediatez de las nuevas tecnologías. Por ello, soy partidario de poner en valor lo artesanal»

Federico Miró

Federico Miró es un artista malagueño (¿qué os han dado de comer en vuestra tierra que estáis arrasando?), muy joven que, con tan solo 28 años, ha conquistado el circuito artístico madrileño y tiene su casa en la Galería F2, donde ha hecho su primera individual hace tan solo un par de meses. Su obra es singular pues hace alarde de un trabajo metódico y paciente. Me parece relevante el remake que hace de ciertas técnicas artesanas tradicionales, revalorizándolas y poniéndolas de nuevo a consideración del espectador, pero bajo el prisma de la pintura.

Este trampantojo que le ha valido un premio a la innovación, propone la construcción de una imagen que yace bajo un amasijo de tramas y urdimbres hechas de finas líneas de pintura que borran y a la vez complejizan esa imagen primigenia. El resultado es inesperado y  variable según desde dónde y cómo se mire, haciendo un llamado a la contemplación.

Lo mejor de Federico es la sencillez con la que se mueve, la tranquilidad con la que asume un éxito que a otros les habría hecho subir a las nubes para no volver a bajar nunca, pero especialmente la seguridad con la que avanza aún en la duda. Para mí su obra es una bocanada de aire fresco en el campo de la pintura actual y estoy segura de que nos seguirá dando muchas alegrías. Podéis buscar su obra en ARCO este mes y ver en vivo y en directo más de su trabajo.

¿Por qué estudiaste Bellas Artes?

Realmente empecé Bellas Artes por mi interés hacia la escultura y más concretamente hacia la imaginería. Gran parte de los dibujos, manualidades y pequeñas esculturas de barro que realizaba en mi tiempo libre tenían como hilo conductor la Semana Santa.

Conforme iba cumpliendo años mi interés hacia la imaginería iba en aumento y ya en Bachillerato, la asignatura que más me interesaba y que más en serio me tomé fue la de Volumen. Y, la verdad, se me dio bastante bien. En vista de esta afición a la escultura me planteé realizar un módulo de grado superior de Escultura y Talla en Madera y Piedra, pero finalmente me decidí por Bellas Artes guiado por el consejo de mi buen profesor Ildefonso Martín.

¿Y qué es lo que te hizo decantarte por la pintura?

Una vez en la carrera comenzaron a interesarme otras disciplinas artísticas. Los primeros años de la carrera se caracterizaron por una gran experimentación con materiales y técnicas que me sirvieron para abrir la mente y liberarme de prejuicios. Recuerdo que en la asignatura de Volumen uno de los ejercicios consistió en tallar en escayola y la experiencia no me gustó como esperaba, me pareció demasiado monótona y pesada. De esta forma, y casi sin darme cuenta, fui  descubriendo que en la disciplina en la que me sentía más a gusto y en la que mejor podía expresarme era la pintura.

¿Te gustaría introducir otras técnicas en tus proyectos?

Mantengo una visión abierta a cambios y modificaciones, por lo que estoy de acuerdo en introducir elementos o técnicas nuevas en mis obras siempre que el proyecto lo requiera.

En lo primero en lo que me fijo al ver otras exposiciones es en cómo está realizada la obra, ya que los procesos de trabajo me suscitan un gran interés. Igualmente, intento inspirarme o aprender de otras técnicas para introducirlo, en la medida de lo posible, en mis obras.  

Federico Miró obra 1
Obra de la serie ‘La verdad es otra’ ©

La manera como usas el pigmento te hizo merecedor no sólo del interés del público sino del premio BMW de pintura a la innovación en 2017. ¿Cómo realizas tus pinturas?

Mis obras parten de fotografías de elementos reales como paisajes, mantos, bordados, túnicas de semana santa o series de tapices que me interesan como los de Pannemaker, los cuales estoy utilizando en mi serie ‘La verdad es otra’.

En un segundo momento, hago una selección de las imágenes que más me interesan por su forma o composición y las retoco con Photoshop a mi antojo, haciendo y deshaciendo la imagen y la composición hasta que el resultado me satisface visualmente. Normalmente este proceso me lleva más tiempo que la propia realización del cuadro.

Una vez tengo las imagen seleccionadas, retocadas e impresas, las traslado manualmente al lienzo y pinto el fondo. Terminado el fondo comienzo a superponer finas líneas de acrílico y pintura hasta conseguir una textura semejante a la del tapiz.

¿Qué te interesa, qué buscas a través de este procedimiento?

En mis primeros cuadros, con la naturaleza de fondo, buscaba crear una atmósfera codificada, completamente artificial que contrastara con la imagen del fondo del cuadro que correspondía a un paisaje real y natural.

Posteriormente, fui abstrayendo el paisaje e introduciendo elementos propios del error digital como el pixel que dieron lugar a mi serie ‘Tras las apariencias’, donde las formas geométricas y los efectos visuales centraban la atención.  

Federico Miró obra 2
Sin título, de la serie ‘La densidad de la urdimbre’ ©

Fue mi búsqueda constante de la abstracción de la naturaleza la que me llevó casi por inercia al ornamento, como forma más primigenia de simplificación. A medida que añadía más capas de pintura, los cuadros iban adquiriendo una mayor complejidad y una mayor analogía con el textil.

Fue precisamente la unión de los conceptos ornamento y tejido la que me llevó a mis orígenes y más concretamente a los bordados de los mantos y túnicas de la Semana Santa de Málaga que tanto admiro.

Esta incursión en el mundo textil despertó mi interés por el estudio de la artesanía del tapiz, que se acució con mi visita a la Real Fábrica de Tapices donde precisamente acababan de terminar una restauración de uno de los tapices de W. Pannemaker.

Me interesa, además, que esta técnica pictórica favorece una cierta tridimensionalidad.

Quizá esa tridimensionalidad se deba, casi inconscientemente, a mi interés por la escultura, las texturas y el volumen de las formas.

¿El desarrollo de tu obra ha ido de la abstracción hacia la figuración?

Nunca me he considerado un pintor abstracto como tal porque siempre he partido de una imagen real y figurativa. Ha habido veces que me ha interesado abstraer más la imagen de fondo y otras menos. Aunque es verdad que mi último proyecto es más figurativo, no he abandonado la idea de simplificar y abstraer. Me adapto al proyecto y a lo que quiero transmitir en cada serie.

En tus piezas es muy interesante y poderoso eso que no se ve, que el ojo apenas adivina y que le da otro sentido a las obras.  La profundidad, la perspectiva, la superposición de elementos, van cargando tus pinturas de una narración que va más allá de los objetos visibles.

Me gusta la idea de que el espectador pueda apreciar y mirar la obra desde diferentes perspectivas y tenga que moverse alrededor del cuadro para poder observar unos matices u otros. Personalmente, creo que mis cuadros requieren de distancia, aunque siempre suscita cierto interés acercarse para conjeturar cómo se ha realizado.

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Sin título, de la serie ‘El ojo sorprendido’ ©

La naturaleza fue una de las primeras temáticas que abordaste.

La naturaleza es un personaje principal de mi obra debido a mi atracción por el Romanticismo, y porque es, precisamente, en los paisajes donde encuentro un remanso de paz a donde huir del bullicio urbano. Vivimos en una época en que las nuevas tecnologías copan gran parte de nuestro día a día, pero no podemos olvidar que la naturaleza es la que nos proporciona cosas tan básicas como el respirar, el comer o el placer que experimentamos con solo contemplarla. Además, la naturaleza nos invita a detenernos, a respirar profundamente y a observar más allá de una pantalla, lo que no deja de ser una curiosa paradoja con la atmósfera codificada que represento en mis primeras series.

En tu más reciente exposición en F2 has explorado el mundo de los tapices, en tu anterior serie te interesaste por los mantos de las vírgenes. Hay una comunicación técnica evidente pero a la vez un apego a la historia, a la memoria en tu obra.

Tanto la Semana Santa (con los mantos bordados y túnicas) como los tapices tienen una cosa en común que es la tradición. Pese a la implantación y rapidez con la que se suceden las nuevas tecnologías, la tradición se mantiene a lo largo del tiempo y atrae, tanto por su historia centenaria como por el valor que ponen las personas que forman parte de ella para que siga vigente en siglo XXI. Tanto los tapices como los bordados son un trabajo artesanal y rudimentario que huyen de la instantaneidad que impregna el mundo actual e invita al espectador a detenerse y a pensar en lo realmente bello y esencial.

¿En tu obra hay entonces una nostalgia de lo hecho a mano, de ciertas técnicas patrimoniales y de un quehacer más apegado a la mano del artista?

Así es. Pienso que vivimos absorbidos por las nuevas tecnologías, donde la inmediatez y la instantaneidad forman parte de nuestro día a día y nos impiden mirar a nuestro alrededor. Por ello, soy partidario de poner en valor lo artesanal, no solo porque implica tiempo, sino porque con este quehacer se imprime a la obra una personalidad y singularidad especial. Además, es el resultado de un trabajo paciente, minucioso y entregado, características que trato de aplicar a mi trabajo.

¿Qué artistas te han influenciado o con quiénes compartes afinidades?

Mis referentes artísticos clásicos, que siempre me han inspirado y cuyo trabajo reviso muy a menudo son G.D.Friedrich, William Turner, Mark Rothko, Bonard, Vuillard, Hopper, Chagall…

Entre los actuales, tiendo a fijarme en artistas que tienen un método de trabajo muy particular y personal como por ejemplo Simeón Sáiz, me encanta su trabajo y tengo la gran suerte de compartir galería con él y poderle seguir de cerca. También soy muy fan de Cristiano Pintaldi, Andy Denzler, Wayne Toepp, o Thomas Broomé.

¿Cómo ha sido esa experiencia de estar dentro del circuito artístico profesional, exponer en ferias y vivir del arte?

Por ahora muy bien, diría que mucho mejor de lo esperado. Exponer en ARCO fue muy emocionante y un sueño hecho realidad. Al haber entrado en el circuito artístico profesional he tenido la suerte de conocer a artistas, comisarios y coleccionistas, algunos de los cuales considero ya amigos. También he aprendido muchísimo de la mano de Paloma y Enrique, de la Galería F2, planificando exposiciones y ferias en las que he participado con ellos. Aprovecho esta oportunidad para agradecerles el haber confiado en mí.

Federico Miró exposición
Vista de la exposición ‘La verdad es otra’, en la Galería F2 ©

A partir de 2016 tu carrera ha tenido un ascenso vertiginoso, y hoy eres uno de los pintores jóvenes españoles con más proyección. ¿Qué te gustaría explorar y vivir en esta profesión?

Tengo la suerte de llevar algo más de dos años viviendo del arte y eso, para mí, ya es un sueño hecho realidad. Sé que solo es una parte del sueño y que la carrera del artista es una carrera de fondo por lo que habrá momentos buenos y no tan buenos y habrá que estar preparado para todo.

Respecto a nuevos retos, me gustaría tener la oportunidad de mostrar mi obra en el extranjero y vivir la experiencia de una residencia en otro país donde poder conocer a otros compañeros artistas, otros puntos de vista y otra cultura que me enriquezcan personal y profesionalmente para que mi obra pueda seguir evolucionando.

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