‘Érase dos veces…’ o cómo darle una vuelta a los cuentos tradicionales

Se llaman Pablo Macías y Belén Sánchez y son los creadores de ‘Érase dos veces…’, una colección de cuentos infantiles. Hasta aquí, nada nuevo. Pero ellos no son unos editores más, ellos son unos valientes papás que han decidido salirse del camino marcado y darle una vuelta a los cuentos tradicionales para despojarlos del sexismo, la desigualdad, el culto a la belleza y la violencia. ¿Quién se atreve a cuestionar los cuentos clásicos de toda la vida?

 Y es que, llega un momento en el que te planteas cómo quieres que tus hijos crezcan y qué valores les quieres transmitir. Algo que no es nada fácil en un entorno social con tantos estereotipos y prejuicios en el que se da por supuesto que “las cosas son así”. Cuando Pablo y Belén comenzaron a leer cuentos con su hija mayor se dieron cuenta de que el sexismo, desigualdad y la violencia estaban muy presentes en las historias tradicionales. En los cuentos de toda la vida. Aunque no lo creamos, y como bien cuentan estos papás emprendedores, «los cuentos hablan de mujeres que deben esperar a que aparezca un hombre y las salve, de que la belleza es un valor esencial en la vida, de que los niños deben ser buenos y obedecer o de lo contrario algo malo les ocurrirá»… Es por todo esto que se vieron en la necesidad que reescribir y reilustrar los principales cuentos clásicos siguiendo la línea argumental original, respetando los grandes “hits” de cada cuento, pero tratados de forma diferente: sin sexismo, ni desigualdad, ni violencia.

«Resulta preocupante que un cuento como La Sirenita nos haga creer que una mujer tiene que sacrificar su propia identidad por conseguir el amor de su vida. Y así un larguísimo etcétera. Los mensajes como éste están incluidos en los libros clásicos que muchos padres y madres leen a sus hijas y a sus hijos cada noche. Y de un modo “normalizado” estos mensajes van calando y formando parte de la construcción de su mundo».

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Pablo Macías y Belén Sánchez comenzaron en 2013 una campaña de crowfunding para editar los tres primeros cuentos de la colección: Caperucita, Blancanieves y Cenicienta. Querían ser acompañados en esta aventura por otros papás preocupados por las mismas inquietudes, sumando energías, así que no encontraron mejor forma de hacerlo que a través de este sistema de financiación masiva. El resultado fue espectacular: pedían 8.000 euros y finalmente consiguieron casi 20.000. En 2014 se lanzaron con otros tres títulos: Hansel y Gretel, La Sirenita y La Bella Durmiente. ¿El resultado? Reunieron casi el doble del dinero que esperaban recaudar. Tras el éxito de los seis primeros cuentos, planean la edición de otros tres títulos más, que aún están por definir, para finales de 2015.

Los libros tienen una edición muy cuidada y bellísima en la que se nota el cariño que han puesto estos papás en el proyecto. Miden 22×22 centímetros, son de tapa dura y están impresos en papel reciclado. Todos tienen 24 páginas, excepto el de Cenicienta que tiene 32, y todos están disponibles en castellano y catalán. Y los tres últimos cuentan además con edición en euskera. «Nos encanta la diversidad cultural, y siempre que esté en nuestra mano, trataremos de hacer versiones en cada lengua. Para los siguientes, estamos viendo la posibilidad de sacarlos además en galego». Además, en cada uno de los cuentos hay un pequeño homenaje a una gran mujer de la historia, a esas que, lamentablemente, no aparecen en los libros de texto.

Tras la experiencia del crowdfunding los libros se siguen vendiendo a través de algunos distribuidores que cubren librerías de Madrid, Cataluña, Andalucía y Extremadura, o a través de los mismo autores en la cuenta de correo erasedosveces@cuatrotuercas.com. El precio de cada libro es de 16 euros.

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«Son muchas pequeñas cosas las que podemos hacer para que nuestros hijos se conviertan en adultos igualitarios y corresponsables. Y estamos seguros de que esto es el primer paso para acabar con la violencia contra las mujeres, la física pero también la simbólica».

bluebird Comunicación
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13 Comentarios

  1. Qué vergüenza depender del éxito de otros (modificar cuentos clásicos) para tratar de llamar la atención. ¿Porqué mejor no inventan sus propios cuentos?

    “Es por todo esto que se vieron en la necesidad que reescribir y reilustrar los principales cuentos clásicos siguiendo la línea argumental original, respetando los grandes “hits” de cada cuento, pero tratados de forma diferente: sin sexismo, ni desigualdad, ni violencia.”

    O sea que los volvieron – cuentos de hadas -.

    • Mario Gutierrez: creo que te has equivocado accediendo y leyendo los contenidos de esta web. Por tu comentario se nota que no has entendido nada… Realmente la coeducación no es para ti.
      No pasa nada, simplemente te sugiero que no pierdas el tiempo y busques otras webs más afines a tu pensamiento.
      Mientras, quienes SÍ CREEMOS EN LA COEDUCACIÓN, podremos seguir disfrutando de sus contenidos.
      Gracias Pablo y Belén por vuestra acertada colección.

    • No los volvieron cuentos.de hadas les quieren enseñar a sus hijos a respetar a las mujeres y sus derechos que haya igualdad entre mujeres y hombres. No seas cínico. Eso no quiere decir que vayan a desaparecer las violaciones etc. Pero si que les enseña a los niños desde pequeños pensar en esas cosas. Puede que para ti sea una tonteria ya que eres un hombre pero esto es un paso adelante que nadie habia hecho nunca.

  2. No me parece mala idea, pero también nos olvidamos de que los cuentos son eso, cuentos, y no veo nada de malo en los clásicos. Sinceramente la gente que crece y cree que las fábulas pueden ser reales pues debe espabilar. Creo yo que a la vez que se les lee los cuentos se les puede decir que estos son mera fantasía y nada es real, soy de la opinión de que algunas veces se intentan cambiar cosas que, repito, des de mi punto de vista, no hacen ningún daño ni dan a entender cosas que no són.

    • Es que precisamente ese es el problema, que son reales. Se nos dice desde niñas que debemos ser guapas, que necesitamos a un héroe (en masculino) que nos solucione los problemas, que nuestro fin único en la vida es encontrar pareja… Esto pasa en los cuentos, en las series, películas, anuncios (cosméticos, ropa, etc), en los comentarios de la gente…
      Para mí es muy frustrante ir a leerle la mayoría de cuentos a mi hija y que sean así.

  3. Yo creo que los cuentos no son solo cuentos. Tengo una primita con una mancha de nacimiento en la cara y le encantan las princesitas de cuentos, ella se siente triste y fea, por no ser hermosa. Y es lo que todas sufrimos. Tenemos que ser lindas, encontrar al príncipe, blabla, seria genial que leyéndo de otra manera a los clásicos que ya todos conocemos, podamos entender que son solo eso, cuentos.

  4. Luis, como bien dice, los cuentos son eso, cuentos, y como tales se adaptan a los tiempos ya que forman parte de la primera educación (¿de verdad piensa que las historias que nos cuentan una y otra vez cuando somos pequeños no calan en nosotros?) ¿Alguna vez ha buscado estos cuentos antiguos y no las adaptaciones descafeinadas de Disney? Le aseguro que son bastante distintas a como las retrata esta multinacional, ¿qué hay de malo en mirar desde otro punto de vista?
    Saludos!

  5. Vi una reseña en Facebook y entré un poco con la mosca detrás de la oreja, porque algunas “adaptaciones” de cuentos por cuestiones idiológicas me han parecido un horror…

    Los dos fragmentos que han incluído aquí me han encantado y probablemente compre los cuentos; el de Cenicienta seguro, que es mi cuento de hadas/infantil preferido y lo tengo en múltiples versiones (incluida la de los hermanos Grimm, en la que unas inocentes alondras le sacan los ojos a picotazos a las hermanastras…)

    Yo me crié con cuentos de hadas, con pelis disney y con muñecas. Y no soy, en absoluto, una mujer adulta “estereotipada”, porque también me crié con una madre trabajadora (dentro y fuera de casa) y con un padre que cocinaba o fregaba los platos, que nos contaba cuentos y que respetaba y apoyaba las decisones de mi madre. Y bueno, siguen apoyándose mútuamente en sus decisiones, aunque ya todos sus hijos somos adultos.

    Lo comento porque evidentemente los cuentos tienen influencia en los niños, y ahora la televisión, las redes sociales, el cine… Pero lo más importante es la educación en la familia; son los padres y las madres (no necesariamente juntos, no siempre uno + una) quienes deben ser reponsables, con su ejemplo y sus mensajes, de mostrar que mujeres y hombres somos igualmente valiosos, dignos de respeto, fuertes, emocionales, etc., porque todos y todas somos personas. Y si la escuela refuerza el mensaje, mucho mejor, claro…

    Y lo que he contado de mis padres, de mi educación, no es tan reciente. Yo tengo ya 50 años, mis padres están a punto de cumplir los 80. Las nuevas generaciones deben tenerlo mucho más fácil.

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