«Convertir tu vida y la de los que te rodean en tu materia prima, en tu mezcla preferida para levar lo literario, es mi modo de encarar la escritura»

Patricia Severín nació el 10 de agosto de 1955 en la ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fe, Argentina, y reside en Santa Fe, capital de la provincia. Es Profesora de Castellano, Literatura y Latín, egresada del Instituto Ángel Cárcano de la localidad de Reconquista, y ha obtenido un posgrado en Psicología Gestáltica en la Asociación Gestáltica de Buenos Aires. Participó en simposios nacionales y de Paraguay, Chile y Perú con trabajos de ensayo y crítica literaria. Poemas y narrativa breve de su autoría han sido incorporados a numerosas antologías de su país y del extranjero. Publicó los volúmenes de cuentos ’Las líneas de la mano’ y ’Sólo un amor’; la novela ’Salir de cacería’; los poemarios ’La loca de ausencia’, ‘Amor en mano y cien hombres volando’, ’Poemas con bichos’, ’Libro de las certezas’, ‘El universo de la mentira’ y ‘Abuela y la niña’. Entre otros, recibió el primer premio en cuento en el Concurso Nacional Alicia Moreau de Justo, el primer premio en cuento ‘Las Tierras Planas’ y el premio Publicación Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe.

Sabemos que naciste en agosto. ¿Qué más podemos ir sabiendo?

 Nací en el mes que comienza con la caña con ruda y termina con la tormenta de Santa Rosa; mes frío y ventoso, aquí en Santa Fe, y sobre todo en el campo. El año fue el de la revolución que se dijo “libertadora”. Quizá estos sucesos marcaron mi vida; tanto alboroto dio como resultado que mis días siempre fueran dispersos: campo ciudad, ciudad campo, de aquí para allá enlazando escritura, trabajo, casas, viajes, amigas de las buenas, tres hijas mujeres, un varón, y una constancia a toda prueba haciendo de éste, mi pedacito de mundo, el paraíso que siempre anhelé.

Escribo todo y a pesar de todo, desde mis lugares ocultos, desde la furia y el abismo, la garra y el desamparo. Me gusta conjurar palabras y usar las del amor (las que mejor me suenan), pero también invoco a las perversas, las gastadas, las superfluas, las bastardas. A lo largo del camino aprendí a callar y evito que me roce el miedo. Vivo y viví siempre en la llanura, con calor, río y distancia. Girando en mi provincia entre campo monte mosquitos y ciudades. Y por mucho tiempo, mi trabajo, fue el de productora agropecuaria: cría de ganado en el noroeste de la provincia.

Rafaela. Pormenoricemos sobre las dispersiones de aquella y de esta Patricia, siempre residiendo en su provincia.

Nací en Rafaela, ciudad gringa, colonia de piamonteses. Me fui de ella a los dieciocho a estudiar a la capital de la provincia, pero en vez de estudiar me casé y tuve cuatro hijos. Mi padre murió no bien yo me fui a estudiar, y creo que una rebeldía me tomó por dentro e hizo que cambiara el rumbo casándome tan joven. A los pocos años murió mi hermana y otra vez se modificó mi camino: me fui a vivir a Reconquista, cerca de mi madre. Después vino la separación, a los veintiocho, quedarme con mis cuatro hijos, todos chiquitos, trabajar en el campo (Huanqueros) y paralelamente estudiar Letras. Es por ello que el ir y venir siempre fue una constante. Comencé a escribir desde niña pero recién en ese momento —después de la separación y con la carrera de Letras— me sistematicé. Por ese entonces (1983), María Angélica Scotti y su marido Walter Operto, vivían en Reconquista, en ese exilio interior en el cual migraron algunas familias en el tiempo de la dictadura. Con ella me inicié en los talleres literarios y, junto a la carrera de Letras, me ordené en las lecturas. Nunca más deje de escribir. Y algunos premios importantes, como el de Alicia Moreau de Justo, me confirmaron definitivamente el rumbo de mi destino.

Desde hace casi diez años vivo en Santa Fe capital. Como soy reincidente, volví a casarme y rearmé mi vida en este lugar. Amo deambular y, por ello, con mi marido, compramos una casita en las sierras para seguir yendo y viniendo.

  Editorial Palabrava, por un lado, y Lectobus Alas de Papel, por otro, te tienen desde hace unos años “al frente”.

 Editorial Palabrava surge ante la necesidad de modificar los términos autor-editor-distribución-libreros. Junto a Alicia Barberis y Graciela Prieto Rey, una calurosa siesta del enero santafesino, nos juntamos a delinear un proyecto diferente. Nos dimos cuenta de que lo que queríamos para nosotras (derechos de autor justos, por ejemplo, y visibilizar nuestros libros).

El proyecto del Lectobus viene de la mano de Alicia Barberis y consiste en llevar la lectura a barrios vulnerables y pequeños pueblos de la provincia. La idea es ofrecer a los niños, a través de la lectura, un mundo más amplio y, a su vez, dejar personas capacitadas que faciliten, desde su lugar, la pasión por leer. Si queremos una sociedad lectora tenemos que comenzar despertando el amor por los libros en los chicos.

Porque para una entrevista de una revista literaria de Perú, Remolinos, habías afirmado que provenías de la línea de autores más viscerales y/o intimistas que intelectuales, es que me interesa saber qué autores más intelectuales que viscerales son los que especialmente valorás.

Yo elijo autores/as que me conmuevan. Puedo admirar lo intelectual pero lo que no me conmueve no deja huella en mí. Entre el grandioso Borges, por ejemplo, y Cortázar, me quedo con Cortázar o con Jamaica Kinkard o con Selva Almada o Julián López.

En su momento, aseveraste que después de tu deslumbramiento ante ’La insoportable levedad del ser’ de Milan Kundera, había cambiado tu concepción de la literatura. ¿Cómo cambió entonces? ¿Volvió a cambiar después?

Absolutamente. Ese libro abrió mi mundo literario. El impacto de estar leyendo una ficción, que además te dice que es tal, y al mismo tiempo logra hacerte vibrar de la mano de pasiones y mentiras, aventuras y desventuras de personajes que sentís reales, fue una conmoción. Esta concepción de la escritura se fue mezclando luego con otra vertiente que viene de la narrativa de Carson MacCullers. Ella dice que todo lo que escribió es algo «que le pasó, le pasa o le pasará». Yo creo lo mismo. Convertir tu vida y la de los que te rodean en tu materia prima, en tu mezcla preferida para levar lo literario, ya sea poesía o narrativa, es mi modo de encarar la escritura.

‘Helada negra’ se titula un libro tuyo de cuentos que pronto aparecerá a través de Ediciones UNL.

Tendrá diez cuentos. Justamente el título del mismo, que como verás es ambiguo, pues puede interpretarse como «helada negra» o «el hada negra» —depende de la manera en que lo nombres—, lleva en sí mismo la carga emocional que porta cada uno de los cuentos. Hay dolor por la muerte. La muerte de una prima, de una hija, un padre, una hermana, una mano, de la amistad, del amor, de la confianza, la pérdida y el reencuentro de la identidad, de los bienes, y también la herida que años atrás se le hizo a nuestra Patria con tantas otras muertes. Es un libro de pérdidas aunque también creo que puede vislumbrarse en alguno de ellos un nuevo nacimiento, una esperanza, después de tanto dolor.

Además de la novela ’La Tigra’, ¿tenés otros libros inéditos?

Tengo un libro de poemas que se denomina ‘Muda’ —otro título ambiguo si se quiere, pues se refiere a la falta del habla o quedarte sin habla y, a su vez al cambio, a la mudanza de las cosas y de las personas—. El libro es muy duro al inicio y luego se va convirtiendo en algo más luminoso, en su travesía hacia el final.

Estoy terminando una novela breve, ‘Dos abuelas’ y otro poemario que como título provisorio lleva ‘Difícil decir que no’. También estoy escribiendo un libro de Qhabala, cuyos conceptos los vierte mi profesora Beatriz Ulrich, y cuyo fin es que este Conocimiento pueda ser comprendido y aprehendido por todo el que lo desee; que ya no sea hermético ni para un grupúsculo de escogidos.

¿Qué relación existe entre obra y experiencia poética? ¿Son inseparables?

Para mi son inseparables. Absolutamente. Porque emocionalmente no tengo manera de separar las dos.

Según he leído, Haruki Murakami habría opinado que escribir una novela es un reto y escribir cuentos, un placer; que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Coincidís?

Escribir una novela —para mí— es meterse en un universo que no sabés cómo se va a construir, ni qué resultado tendrás con él. No definiría a un cuento como una escritura de placer pues a veces se hace muy doloroso escribirlos, y otras veces dan muchísimo trabajo para que queden como una quiere dejarlos. En cambio en una novela si hay algo no tan exacto no se nota en el conjunto: es como un río con afluentes, no siempre baja limpio. El cuento es una isla o un lago, si queremos seguir con la comparación del agua, y no debe tener meandros ni costas desprolijas: delinearlo pensando en lo perfecto y acabado, aunque a veces no nos salga tan así.

¿A qué escritores fallecidos te hubiera gustado conocer en persona?

 A Manuel Mujica Laínez, exquisito diseñador de tramas e historias. Poder quedarme mirando junto a  él, desde ‘El Paraíso’, su casa de Cruz Chica en la provincia de Córdoba, el paisaje maravilloso de las sierras. Ahora que yo también tengo mi propio paraíso, voy caminando por esas callecitas cerca de donde Manucho pasó gran parte de su vida, y me pregunto por sus escritos —no valorizados aún como corresponde—,  su extravagante existencia, sus pasiones, su amor por la belleza. A Clarice Lispector: conversar de su mundo literario intangible, esotérico y magnífico; a  Cortázar, por supuesto, para charlar sobre Cronopios y  Famas, y sobre su visión del mundo que deja entrever misterios, vidas paralelas, yuxtaposición de tiempos y personajes; a Irène Némirovsky para decirle cuánta admiración tengo por su obra y por su valentía, y protegerla de los asesinos, que primero la entregaron y luego la mataron  a los 39 años, en un campo de concentración. Es increíble que haya escrito semejante obra con tan poca edad.

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Rolando Revagliatti
Rolando Revagliatti nació en 1945 en Buenos Aires (ciudad en la que reside), la Argentina. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos y relatos y quince poemarios, además de otros cuatro sólo en soporte digital. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com. Sus 185 producciones en video se hallan en http://www.youtube.com/rolandorevagliatti

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