«Supe enseguida que Amenábar iba a ser el director más importante de España»

guillermo fernández

Quedo con Guillermo Fernández Groizard en la Escuela Metrópolis de la calle Escosura de Madrid. Un centro de enseñanza cinematográfica y de interpretación que lleva desde 1985 formando cineastas y actores en la capital. Guillermo es director del área de cine, además de profesor de varias materias. Llego pronto, como siempre, y en secretaría Pilar me invita a merodear por la escuela esperando su llegada. Lo hago y compruebo con satisfacción las estupendas instalaciones con las que cuenta el centro, que lleva menos de un año en esta nueva ubicación tras abandonar los dos emplazamientos anteriores de Meléndez Valdés y Gran Vía.

Antes de la hora prevista Guillermo se presenta en Metrópolis, nos saludamos y pasamos al aula de edición. Comienza la entrevista.

Llega otra edición de los premios Goya, curiosamente la 31. Exactamente los mismos años que lleva formando cineastas tu escuela de cine y teatro Metrópolis. ¿Qué ha cambiado en el cine durante todos estos años?

30 años suponen casi el 33% de la historia del cine y si tenemos en cuenta solamente el cine sonoro podemos estar hablando del 45% aproximadamente. Han tenido que cambiar cosas, obviamente, pero básicamente a nivel de tecnología y de maquinaria para llevar a cabo la tarea de contar historias en hora y media. La esencia de esta tarea no ha cambiado demasiado, aunque hoy en día si que hay nuevos descubrimientos en relación a la tecnología narrativa.

Se disculpa un instante para acercarse a coger un refresco de la nevera y me ofrece otro a mí. Lo agradezco, pero la cafeína y yo estamos enemistados desde finales del 2013. No importa que en este caso sea baja en calorías. Regresa, abre la lata, pega un trago importante y, tras saborearlo, una mueca en su cara denota una enorme satisfacción. Continuamos.

Por tercer año presenta la gala Dani Rovira… Que me perdonen él y su legión de seguidores pero tiene la misma gracia como maestro de ceremonias que su personaje en ‘Ocho apellidos vascos’. Que cualquier personaje de ‘Ocho apellidos vascos’ diría yo. La verdad es que soy más de Buenafuente, Corbacho o, incluso, Animalario. ¿Quién o quiénes serían tus presentadores ideales para esta fiesta del cine español?

Puedo estar más o menos de acuerdo con la introducción de tu pregunta, pero si fuera mi responsabilidad elegir la persona que debiera presentar la próxima gala de los premios Goya quizás diga una burrada, pero, si hubiera pasta para pagarlo, José Mota creo que haría un trabajo excelente.

Comienzan las discrepancias con Guillermo —no hay muchas no creáis—, pero soy un gran admirador del cine de Álex de la Iglesia y dejé de ver ‘La chispa de la vida’ sólo porque José Mota era el protagonista. ¿Dejaría de ver la gala de los Goya si él los presentara?

Hablemos del público a colación de que no entiendo el éxito de películas como ‘Ocho apellidos vascos’. Si nos centramos en este año, ‘Un monstruo viene a verme’, de J.A. Bayona ha sido la película española más vista con diferencia. Por otro lado, a nivel histórico, la saga Torrente ha batido todos los récords de espectadores. Santiago Segura —que fue alumno tuyo— hace un cine que a mí no me va, aunque es evidente su éxito. Al igual que no me convence el de Bayona —también con gran éxito de espectadores—. Si nos ponemos a comparar —y para no desviarnos mucho—, me quedo con alguien como Fernando León, también estudiante en Metrópolis y cuyo cine siempre me aporta cosas muy personales, muy suyas, por pequeñas que sean. Yo lo llamo mirada. Cosa que no sé si tiene Santiago, aunque si la tiene estará desviada para mi gusto, y de la que estoy seguro que carece Bayona. ¿Crees que el público siempre tiene la razón? Para mí, categóricamente no.

El público siempre tiene la razón, aunque no la tiene en el sentido de si una película te va a gustar o no o con respecto a si una película es buena o no lo es. Lo que es una equivocación es pensar que hay que hacer las películas como las hacen los que tienen éxito de público, porque eso es un gravísimo error de narrador. Hay que hacer las películas que a ti como espectador te emocionen y entusiasmen. Por lo que el público tiene la razón que tiene que tener: ver las películas que quiere con el dinero que pone.

Pues estamos de acuerdo entonces.

En cuanto a lo que me mencionas de Bayona, Segura, Fernando León…Creo que podríamos meter también en la ecuación a Alejandro Amenábar, que fue colaborador de la escuela durante mucho tiempo, que hace un tipo de cine muy personal y que también ha sumado una gran cantidad de espectadores a nivel mundial, solo comparable en España al tirón de Pedro Almodóvar.

Oigo Almodóvar y recuerdo haber visto en uno de los pasillos de la escuela un cartel de la película ‘Volver’. Me gusta.

Lo que sí que es cierto, partiendo de que cada cual invierte sus nueve euros como más le apetece, es que aquello que pretendes recaudar compensará los esfuerzos de la narración que estás haciendo.

Ya que hemos hablado de Santiago Segura, Fernando León o Amenábar ¿Con alguno de ellos tuviste la sensación al conocerlo de que estabas ante un diamante en bruto?

Categóricamente sí. De hecho a Fernando León le comenté cuando leí su primer guión que iba a ser un gran guionista y fue además compañero de Roberto Santiago que también ha sido un director bastante exitoso.

El caso de Alejandro es especial porque lo conocí al ver su corto ‘Himenóptero’ en un festival en Elche y retrasé la vuelta a Madrid dos o tres días porque me habían dicho que iba a ir y quería conocerlo. Al llegar a Madrid llegué a clase y escribí su nombre en la pizarra comentando a los alumnos que lo recordaran porque iba a ser el director de cine más importante de España.

En cuanto a Santiago Segura, decir que fue un pequeño dolor de muelas, agradable, pero un dolor de muelas, ya que era muy batallador en clase. Recientemente mantuve una conversación con él y me recordaba que yo había sido el único profesor de cine que había tenido pagando. Evidentemente ha tenido y tiene grandes profesores. En esa conversación me recordó cuando me enseñó unos cortos en Súper 8 que llevó a clase y que tras verlos le respondí que era lo que hacía mi hija de cuatro años. [Risas].

Propongo a continuación una quiniela de los ganadores de los premios Goya, pero no es un tema que le apasione especialmente a Guillermo. Ya sabéis que hasta que abandoné mi carrera de oráculo —por sentir que las diosas del augurio me habían abandonado— era una de mis secciones fijas a estas alturas de año. Pero él me da sus razones totalmente respetables para no entrar en este juego y aún así se moja con algún candidato.

Sé que la dirección de actores es una de las facetas de dirigir que más te apasionan. ¿Puede un director con su trabajo convertir la interpretación de un actor muy vulgar en una actuación de alto nivel?

No creo que un director con su trabajo pueda convertir en una actuación de alto nivel la interpretación de un actor vulgar. Es muy complicado, no imposible, pero sí realmente difícil. Lo que puedes es cargarte a un gran actor y que parezca malo. Eso es muy fácil de hacer. [Risas]. Aquí hacer las cosas bien en dificilísimo y hacerlas mal está chupado. Puedes maquillar las cosas mucho y conseguir actuaciones notables de actores que están teniendo poca verdad. La calidad de un actor es tremendamente difícil de valorar, además de subjetiva. No podemos decir que los grandes actores sean aquellos a los que el público entregue su confianza aunque no es un mal baremo. De todos modos, aunque el director pueda modelar ciertos códigos para obtener mayor verdad en las interpretaciones, al final la clave va a estar en el trabajo del actor o de la actriz.

Guillermo me ofrece continuar charlando cinco minutos en la calle mientras fuma un cigarrillo. Al salir observo un cartel de su última película, ‘Esto No es una cita’, y decido en ese momento incorporar alguna pregunta adicional al cuestionario. Saludo a la rana Gustavo que se encuentra en una butaca junto a la entrada y continuamos la entrevista al fresco casi bajo cero de la capital.

Le comento mi predilección por Luis Callejo como mejor intérprete protagonista para llevarse el Goya a casa por ‘Tarde para la ira’ o también la de Bárbara Lennie —por quien también se decanta Guillermo— sobre Emma Suárez, Carmen Machi o Penélope Cruz como actriz. Al salir el tema de ‘La reina de España’ con Penélope, no podemos dejar de comentar la polémica suscitada sobre Fernando Trueba. Pero como parece que es un tema espinoso y que puede llevarnos tiempo, volvemos a la sala de edición. Al entrar me fijo en un póster desestructurado de la película ‘Metrópolis’ y le pregunto si es el origen del nombre de la escuela. Pero no. Fue la ciudad homónima de Superman quien inspiró a los fundadores y no la distopía futurista de Lang.

«Creo que deberíamos encontrar la manera de que las obligaciones, las leyes o los derechos fueran para todos los mismos independientemente del origen de procedencia, aunque obviamente eso supondría cambiar las formas de organizar el mundo al menos desde el ámbito legislativo»

Ya que ha salido el tema de ‘La reina de España’, voy a preguntarte por el supuesto boicot que un colega tuyo como Fernando Trueba ha recibido por esta película desde ciertos sectores de la ignorancia más rancia de la derecha española. La verdad es que no he tenido la oportunidad de ver su último largo, pero, aunque las críticas no han sido muy buenas, yo no puedo dejar de apoyar a alguien que hizo una apología de la carne brillantísima en su ‘Ópera prima’, que convirtió a Billy Wilder en Dios o que rodó esa desternillante comedia que es ‘Two Much’. ¿Crees sinceramente que parte del fracaso en taquilla ha podido tener que ver con esta campaña?

No creo que el fracaso de una película pueda estar basado en ese hipotético boicot orquestado por la derecha más rancia. El cine español tiene muchos problemas de distribución por muchas razones, lo que hace muy complicado convertir un largometraje en un éxito —entendiendo como tal recuperar el dinero invertido—, que además permita volver a realizar otra película más adelante. Lo que debería realizar toda la industria es unirse para resolver cuál es la estrategia a llevar alrededor del cine español. Pero, retomando lo del supuesto boicot, pienso que no ha tenido que ver con el fracaso porque significaría que solamente va al cine la parte rancia de la derecha española. Y me da mucha pena que Fernando no haya cosechado esta vez un éxito importante como en ocasiones anteriores. Por otro lado, me siento identificado con la ironía que Trueba utilizó con esa frase de «No me he sentido español ni cinco minutos», por la que tanto se le criticó, y que no ha sido entendida. Yo tampoco me siento español ni europeo necesariamente. Soy muy mundialista en ese aspecto y creo que deberíamos encontrar la manera de que las obligaciones, las leyes o los derechos fueran para todos los mismos independientemente del origen de procedencia, aunque obviamente eso supondría cambiar las formas de organizar el mundo al menos desde el ámbito legislativo.

Insisto con las interpretaciones, en este caso de reparto, y a mi predilección por Manolo Solo, que creo que hace un trabajo sublime en ‘Tarde para la ira’, uno la de Candela Peña por ‘Kiki, el amor se hace’. Comento a Guillermo mi amor infinito por Candela —a nivel interpretativo obviamente— y él se alegra enormemente de mi pasión, pero confiesa estar en la antítesis de mis gustos. No concibo que no le pueda gustar e insisto en las bondades interpretativas de ella, recibiendo la firme defensa de su antagónica opinión respecto de la mía. Tras un intercambio de carcajadas se da cuenta Guillermo que ha finalizado su refresco y acude a la nevera a por otro. En su ausencia observo con atención un cartel enorme que pertenece a ‘Proyecto dos’, primer largo de nuestro entrevistado. Regresa al aula de edición y, tras otro trago importante y otra mueca de satisfacción, continuamos.

Quería preguntarte por la posibilidad de que la academia otorgue en un futuro un galardón al mejor actor de doblaje. Creo que en un país con vasta cultura en este campo sería un acierto. ¿Qué opinas al respecto?

No lo descarto, pero sería alargar aún más la gala, porque serían dos premios más que quizás supongan otros ocho o diez minutos adicionales de espectáculo. Aunque la cuestión no es a quién se dan los Goya, sino qué deberían representar los Goya y cómo utilizarlos con vistas a la proyección de nuestro cine.

¿Y qué requisitos se deben tener para obtener un Goya? ¿Hacer un gran trabajo, tener amigos, muchos amigos, dinero, mucho mamoneo…? ¿O ni siquiera es necesario hacer un buen trabajo?

Pues creo que un poco de todo. Tienes que hacer un gran trabajo, saber rodearte de buenos amigos, el dinero ayuda y el mamoneo también. Yo, sin embargo, he tenido la fortuna de ganar algunos premios con ‘Esto no es una cita’ en Nueva York, Las Vegas, San Francisco, selecciones en muchos otros lados… Y no he tenido que tener ninguna de estas cosas. Bueno, espero al menos haber hecho un buen trabajo, eso sí. [Risas]. De hecho, de algún premio nos hemos enterado estando en casa porque nos llamaron para felicitarnos. Pero ganar un Goya es otra cosa porque existen las familias de voto que se reúnen alrededor de una trayectoria que dirime hacia dónde deben ir la sociedad, las historias, el cine y el dinero.

No hay duda alguna de que   ‘Tarde para la ira’ será la triunfadora absoluta de la noche. Su director además de obtener su segundo Goya —esta vez como director novel, la anterior ocasión fue como actor de reparto por ‘Gordos’— ha realizado una de las mejores películas españolas de los últimos tiempos, con una road movie en la parte final acojonante. Y, aunque si me dan a elegir preferiría ver a ‘Julieta’ en lo alto, por eso de la mitomanía, creo que el largometraje de Arévalo es digno de coronarse en la categoría más importante. ¿Te atreves con un pronóstico al menos en esta categoría?

Deseo que el premio a mejor película sea para quien más ilusión te haga a ti, porque a mí con total honestidad me da igual quién gane, estando seguro de que quien lo haga lo habrá merecido porque habrá hecho un gran trabajo.

Pues ya que el tema de los Goya lo hemos estirado todo lo que hemos podido —a pesar de que no has sido de gran ayuda con las quinielas— quiero que me cuentes un poco sobre los Gustavitos que son el equivalente a los Goya a nivel más doméstico y que recoge los trabajos de los alumnos de tu escuela. Sé que un ilustre como Alejandro Amenábar lo tiene en su casa junto al Oscar, pero… ¡Cuéntanos un poquito de estos galardones!

Nacen el primer o segundo año de la escuela. Antes se convocaban tres veces al año, pero ahora con los progresos en el tema de edición podemos hacerlos más rápido y llegan todos los cortos a tiempo para unirlos en dos ediciones. Es un momento de pasárselo bien, de disfrutar. A diferencia de los Goya no se ven y se votan previamente a la gala todas las películas, sino que aquí vemos todos los trabajos en el momento y después eso sí votamos. Consiste en una fiesta que se suele celebrar en la Sala Galileo Galilei donde se proyectan todos los trabajos de los alumnos y después la escuela se encarga de entregar todos los premios técnicos como dirección, fotografía, guión, producción… Y después está el premio del público, considerado el más importante. Santiago Segura ganó el Gustavito del público con su corto ‘Tragedy’, una de sus locuras con doblaje de todos los personajes, interpretación, dirección y guión propio. Otro participante ilustre en estos premios es Pablo Iglesias Turrión, líder de Podemos, que compitió a mejor dirección en 2010 con el corto ‘3 mejor que 2’.

Para acabar no puedo dejar de preguntarte por nuestro jefe, Bill Murray. Cuando ruedes ‘Ahora SÍ es una cita’ —o como decidas que se llame la segunda parte de ‘Esto No es una cita’—, ¿qué papel le reservarás a nuestro Bill? ¿Competirá con Roberto por el amor de Paula, nos mostrará por fin el ansiado “angelito”?

El futuro dirá si esa película aún por escribir se lleva a cabo. Ahora estoy metido en un proyecto de otra temática más complejo que ‘Esto no es una cita’, pero nunca se sabe, porque todos tenemos morriña de hacer una película del estilo y para el año que viene si ponemos el turbo la haremos. En cuanto al “angelito” te voy a dar una pista para que averigües qué es: Montecristo.

Acabamos la charla y al salir de la sala de edición debemos salir por el garaje, ya que la puerta principal ha cerrado hasta la tarde. Al pasar junto a la puerta de acceso al teatro observo una serie de fotografías colgadas sobre un cable con pinzas y entre ellas distingo a Santiago Segura caracterizado como el Borrasho en su corto ‘Tragedy’. También veo a Amenábar recogiendo su Gustavito, así como imágenes de Guillermo con un aspecto muy ochentero. Nos despedimos en la puerta y nos convocamos para el 20 de febrero en la celebración de los próximos premios Gustavitos Show. Guillermo sube a su bicicleta, se coloca un gorro, guantes y me despide con afecto, en consonancia con toda la entrevista. Observo la fachada mientras veo cómo se aleja con su bici a toda velocidad en dirección a la calle Fernando el Católico. Leo sobreimpresionado en un rótulo digital de la escuela «¿Carreteras? A donde vamos no necesitamos carreteras» y creo que quizás deba plantearme seguir los pasos de Fernando León de Aranoa y estudiar en esas aulas que tan grata impresión me han dejado mientras esperaba por mi excesiva puntualidad la llegada de Guillermo Fernández Groizard*.

*Guillermo Fernández Groizard es director y cocreador de series de prime time como ‘Compañeros’, ‘Policías’, ‘Cuenta Atrás’, ‘Punta Escarlata’ o ‘Águila Roja’, así como director y coproductor de largometrajes como ‘Proyecto 2’ y y ‘Esto no es una cita’. Fundador de la Escuela Metrópolis junto a Clara Cosials, ha compaginado su labor docente con su dedicación al cine y la televisión.


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