«Me encantaría trabajar con el gran Alejandro Amenábar»

Begoña Maestre tiene la misma elegancia que una actriz británica de los años 50.

Hubiera sido la novia perfecta de Quentin Durward, la vedette favorita de George Cukor y la mejor amiga de Cole Porter. Hasta el mismísimo Rex Harrison se habría casado con ella.

Porque Begoña Maestre tiene la misma elegancia que Kay Kendall.

¿Qué se siente al ser uno de los rostros más populares de televisión?

La televisión es maravillosa, te permite entrar en los hogares de muchas gente y hace que el público te tenga mucho, pero mucho cariño. Te conviertes en uno más de la familia.

¿Cómo han sido estos 13 años de trabajo?

(Risas) Muy duros.  Arranqué con ‘Compañeros’,  todavía me paran por la calle y me preguntan si soy la de ‘Compañeros’. (Risas) No he cambiado nada, debo de estar estupenda. (Más risas). Después he pasado por ‘Motivos personales’, ‘Amar en tiempos revueltos’, ‘Hospital Central’. Qué te voy a decir… Pues que me siento muy orgullosa de haber sido parte de todas estas series y de estar ahora mismo en ‘El chiringuito de Pepe‘, de Tele5

¿Has tenido que dejar algo de lado en estos años de carrera?

Creo que no, creo que he sabido complementar el amor y la familia con el trabajo. Cuesta, pero creo que he sabido hacerlo, o al menos eso creo yo. (Risas).

¿Recuerdas tu primer papel?

Sí, claro que sí, fue recién llegada a Madrid con 18 añitos, con Jesús Salgado y Marta Belaustegui en su compañía de teatro.

¿Teatro, cine o televisión?

Los tres. No puedo elegir. Me es imposible. A mí lo que me gusta es llegar a la gente y no me importa el medio, creo que a todos los actores nos ocurre lo mismo. El teatro es mágico, el cine es un sueño y la televisión es la oportunidad de levantarte todos los días con una sonrisa.

¿Marca trabajar en televisión?

Te hace ser muy camaleónica. La gente no te ubica. Cada nuevo personaje lleva consigo un trabajo muy intenso lo cual puede ser un hándicap o una gran virtud. Tienes que transformarte en alguien diferente cada vez y ahí cuando tienes que demostrar tus dotes de actriz.

¿Cómo es tu personaje de Laura en ‘El chiringuito de Pepe’?

Pues maravilloso. ¿Qué quieres que te diga? (Risas) Estoy aprendiendo mucho de Laura, es una mujer muy generosa, que sabe escuchar, algo muy difícil de encontrar hoy en día. Todo lo que te puedo decir de Laura es bueno, todavía no he encontrado nada malo en ella. Además creo que a todos nos hacía falta una serie como ‘El chiringuito’, una serie que nos haga reír, que nos devuelva la alegría y las ganas de ser felices, una serie donde todos los personajes sean buena gente y den lo mejor de sí mismos.

¿Entre los actores de la serie tenéis ese buen rollo que se percibe por televisión?

Sí, y mucho más… (Risas) Pero no sólo entre los actores, con los directores, con el equipo técnico, somos todos. Ese es el secreto de la serie. El buen rollo que tenemos.

¿Qué es más fácil, hacer reír o hacer llorar?

La gente dice que es más difícil hacer reír. Pero mira, yo creo que todo es difícil y todo es fácil. El secreto está en disfrutar de lo que haces, cuando disfrutas interpretando todo sale bien, tanto el hacer reír como el hacer llorar.

¿Laura y Begoña son complementarias?

Somos complementarias pero estamos separadas. (Risas) Juntas, pero no revueltas, luego la gente cercana a mi puede decir que de eso nada, que somos iguales. (Risas)

Oye, Begoña, ¿te consideras una mujer afortunada?

Muy afortunada, tremendamente afortunada. Laboralmente doy gracias por el momento que estoy viviendo. También tengo que decir que poco a poco las cosas se van arreglando, hace dos años las cosas estaban mal, muy mal y ahora parece que ya se va viviendo un poquito de luz al final del túnel. Soy optimista.

¿Qué papel te gustaría interpretar que aún no hayas interpretado?

TODOS. Absolutamente todos. (Risas)

Pero dame un titular, por favor… (Risas)

Amenábar, me encantaría trabajar con el gran Alejandro Amenábar.

¿Cómo desconectas de tu trabajo?

Pues abriendo la puerta de casa. (Risas) Tengo mucho trabajo en casa como para no desconectar.

¿En serio?

Y tanto. No hay más tu tía. Yo friego, lavo y plancho como la que más. (Risas). Cuando estás fuera de casa trabajas y cuando estás dentro de casa… Trabajas también.

Begoña… Si nos casamos, ¿Laura nos hace el pastel de bodas?

Ahora mismo. (Risas) Hablaré con Laura. (Risas)

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