El cine… mejor que rime: ‘El gran hotel Budapest’

Cuando Anderson dirige

la estética lo gobierna todo.

La mentalidad que rige

llega al último recodo.

Envuelve tanto el juguete

que desearías tenerlo,

decorar cualquier boquete

o incluso poder lamerlo.

Y con su humor especial

no te queda alternativa,

o te folla gradual

o te cagas en su vida.

Degusta esta pieza más

del juguetero preciado.

Resulta un buen manjar

para amantes del bordado.

Es de gusto exquisito

el protagonista almidonado,

sabe bien que aquí el rito

es estar bien encuadrado.

Trepidante aventura

de personajes insólitos,

decorado y miniatura

admiraran los acólitos.

Desvarío narrativo

y excelencia en dirección.

Habrá quién no encuentre motivo

para comprender afición.

bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
Artículo anteriorMargarita y la duda metódica
Artículo siguientePero seguimos sin saber…
Levantarse de la cama: hecho. Ducharse y comer algo: hecho. Ver una peli: hecho. Salir a comprar tabaco y alcohol: hecho. Leer un rato: hecho. Tontear por curiosidades en Internet: hecho. Salir a tomar unas cañas y charlar: hecho. Darse un poco de cariño: hecho, dos veces. Escribir una biografía para MurrayMag: demasiadas cosas, no da tiempo a hacerlo todo en un día.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.