‘Dioses de Egipto’ o cómo perdimos a Alex Proyas

Érase una vez un director con interesantes conceptos, con una marcada tendencia visual en sus primeros trabajos que nos hacía presagiar que estábamos ante un realizador que en cualquier instante nos regalaría una cinta de culto. Y lo hizo. ‘El Cuervo’ y ‘Dark City’ mostraron una versión de Alex Proyas muy diferente a lo que tenemos hoy en día: un director tan sumergido en las reglas del mercado hollywoodiense que con ‘Dioses de Egipto nos muestra lamentablemente su filme mas impersonal.

El argumento va sobre esto: Horus (Nikolaj Coster-Waldau), cuando va a ser coronado por su padre Osiris (Bryan Brown), ve usurpado el lugar que le corresponde por parte de su tío Set (Gerard Butler). Así, tiene que aliarse con un ladronzuelo mortal para recuperar su lugar legítimo. Lo de Egipto y su mitología es una total excusa argumental para erigir dentro de un contexto relativamente atractivo cada personaje y elemento de acción presentado en la gran pantalla. En este sentido, somos testigos de una película que hace a un lado cualquier esfuerzo narrativo y de guión para mostrarnos una brutalidad visual, a ratos llamativa pero en gran medida exagerada. Un descontrolado CGI que nos hace preguntarnos dónde rayos se metió ese director de origen egipcio (irónicamente) que en sus inicios pregonaba un vanguardismo interesante en la sobriedad de su estética. Incluso en una película como ‘Yo, Robot’, su primer gran blockbuster a las órdenes de la industria, Proyas destilaba el priorizar la coherencia del argumento por encima de otros apartados.

Dioses de Egipto

Resulta interesante analizar las palabras del director despachándose a través de las redes sociales, llamando a los críticos «buitres carroñeros». Y es que, además de dicho calificativo, dejaba asomar otros temas bastante discutidos, como la falta de criterio dentro de la opinión cinematográfica y cómo sus películas han ido acompañadas de malas criticas siempre. Algo que muy bien podría ser cierto si tomamos en consideración la recepción inicial hacia sus primeros trabajos, los cuales fueron adquiriendo un determinado valor y simpatía con los años.

La verdad es que ‘Dioses de Egipto’ es entretenimiento sin pretensiones, no hay nada más que objetar. Si bien no recibió el espaldarazo necesario en taquilla. Estamos en presencia de una película cuyo único interés es un público bastante concreto: uno al que no le importe en absoluto la historia y que disfrute cada secuencia de acción y peleas, y en eso no nos podemos meter.

El reparto, tan cuestionado y que obligó a una disculpa pública por parte de Lionsgate al utilizar actores blancos para papeles de egipcios, es una mezcla interesante entre intérpretes que, claramente, aquí no enmarcan un papel para la posteridad. Atención a lo de Gerard Butler, cuyas últimas decisiones actorales van camino a dejarlo en el atasco.

La cuestión aquí radica, sin duda, en lo que supondría esta cinta para cualquier otro director. Con dolor, debo decir que me decepciona que Proyas sea el autor de la misma, rebajando totalmente su trabajo a una total oda al mainstream palomitero, un trabajo sin aciertos ni novedades artísticas, escaso peso narrativo y que languidece frente a otros títulos de igual temática. Sobra decir que todo pintaba para armar una franquicia en torno al argumento, aunque claramente la respuesta no ha sido la adecuada por la audiencia.

bluebird Comunicación
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