“Decidí hacer cine para poder ser músico”

 

Y así comienza la carrera de un zaragozano al que le encantaba la música. Más conocido a día de hoy por sus películas que por sus canciones, Javier Macipe es un jovencísimo director de cine que, hablando mal y pronto, está pegando el pelotazo allá donde va.

Ya desde su primer cortometraje, ‘Cuídala bien’, que rodó antes de acabar la carrera, empezó a recibir premios y nominaciones en los festivales nacionales e internaciones a los que presentaba sus proyectos. Pero sin duda, el cortometraje que llevó a la fama a Javier Macipe fue ‘Efímera’ en el que aparece Ana Fernández, la ganadora del Goya por ‘Solas’.

Después de pasar por la Escuela de Cine de Cuba y rodar en Ecuador, consigue ser becado por la cordobesa Fundación Gala en 2011 para rodar ‘Los inconvenientes de no ser Dios’ que aún se encuentra en post-producción.

Pero esta entrevista no ha venido a recordar solo su vida pasada, lo que de verdad os quiero contar con estas líneas es que Javier lo ha vuelto a conseguir: Se fue a Oporto y allí rodó el cortometraje que le ha hecho ganar el premio al corto del año de Promofest y que ha sido presentado también en el festival de Málaga de este año 2014.

En ‘Os meninos do Rio’, Macipe cuenta la historia de unos niños que tienen el pasatiempo de tirarse al río Duero desde un puente en Oporto. Para esta hazaña, Javier ha contado con los mismos niños que le inspiraron a hacer el proyecto.

Queremos saber un poco más de Javier Macipe… ¿Cómo y cuándo decidiste que querías ser director de cine?

Yo llevaba desde los 13 ó 14 años haciendo cortometrajes (muy malos), de una manera muy natural, no es que quisiera ser director, sino que me divertía hacer eso y lo hacía. La decisión concreta de irme a estudiar cine a Madrid fue más por otra cuestión y es que yo también tengo vocación musical, he tocado en varios grupos y quise elegir una carrera que me permitiera compaginar los estudios con la música. La otra opción que barajaba era estudiar Física que no me iba a dejar tiempo para nada. Así que se podría decir que decidí hacer cine para poder ser músico.

¿Cuáles fueron esos primeros pasos para entrar en el mundo del cine? ¿Fue difícil?

Bueno, realmente sigo dando pasos parar “entrar” en el mundo del cine, porque es una industria bastante cerrada para gente que no tiene una tradición familiar en alguno de sus gremios y, además, ahora el tema, como todo el mundo sabe, está bastante mal. O sea que la respuesta es que sí, fue difícil y lo sigue siendo, pero como en tantas otras profesiones los pasos consisten en no hacer concesiones, ser siempre auténtico y muy exigente con tu trabajo.

Nombra una película a la que le tengas especial cariño.

‘El graduado’, de Mike Nichols.

Con varios premios, cortometrajes, documentales y largometrajes a la espalda, ¿te imaginaste alguna vez en el punto en el que te encuentras ahora?

La verdad es que no soy una persona que visualice mucho un futuro, soy más bien una persona que siempre está pensando en el presente o un futuro muy próximo. Cada proyecto ha sido como un tren que pasaba y al que me he subido sin pensar muy bien qué tren cogería después. De hecho, empecé haciendo ficción, luego hice documental por casualidad, y no sé qué será lo siguiente, a lo mejor acabo haciendo videoinstalaciones… Quién sabe.

‘Los inconvenientes de no ser dios’ fue un largometraje que rodaste en Córdoba, ¿qué impresión te llevaste de la ciudad y la provincia? ¿Volverías a rodar aquí?

Echo de menos la ciudad cada día. Es sin duda una de las ciudades más bonitas de España, y del mundo. Además viví en un lugar tan especial como es la Fundación Antonio Gala, rodeado de amigos que acabaron siendo como mi familia y  después tuve la suerte de conocer un montón de actores y técnicos que me sorprendieron muy gratamente, así que mi recuerdo de toda aquella experiencia no puede ser mejor. Y respecto a lo de volver a rodar… Me daría cierto miedo por aquello de que las segundas partes nunca fueron buenas. Sería difícil volver a vivir la experiencia tan intensamente.

¿Con cuál de tus proyectos cinematográficos te has sentido más satisfecho?

Me enorgullezco mucho de mi película cordobesa ‘Los inconvenientes de no ser Dios’, porque creo que hicimos algo muy bueno en relación a los pocos medios que teníamos. Es el claro ejemplo de que exprimiendo la imaginación, con ilusión y un grupo de gente comprometida con la causa, se puede contar una historia que emocione a cualquiera, sin necesidad de un presupuesto millonario. Pero, bueno, en general todos los trabajos son como hijos, y es difícil decir a qué hijo quieres más.

¿Cuál de tus proyectos piensas que tiene toda la esencia de Javier Macipe?

Vuelvo a la metáfora de los hijos. Los hijos siempre se tienen algo de la esencia de los padres, algunos se parecen más en el físico, otros en el carácter, otros en sus gestos… Creo que con las obras es igual, todas tienen parte de mí, pero todas son ahora hijos mayores de edad, que ya no me deben nada.

Hablando un poco de la cultura española, ¿cómo ves la situación en la que actualmente se encuentra el cine español?

No voy a hablar de lo económico, porque para eso están los datos. Respecto a lo artístico, me preocupa una cierta tendencia que observo de hacer películas imitando a los estadounidenses. Es decir, me parece cojonudo que se haga cine para todos los públicos, que se haga comedia, que se hagan películas de acción, porque el cine tiene la dimensión de arte, pero no es desechable la de puro entretenimiento. Lo que me parece triste es que se pierda la identidad por imitar esquemas empobrecidos de los Estados Unidos. Voy a mojarme: prefiero un millón de veces más ‘Carmina y Amén’ que ‘La gran familia española’, que, por mucho que tenga la palabra “española” en el título, me parece una sucesión de formulas y clichés de las malas comedias americanas.

¿Qué es más fácil, rodar en España o en el extranjero?

Depende del país. Ahora mismo conseguir medios para rodar es relativamente asequible en cualquier sitio. Lo que sí está claro es que en España es más difícil conseguir que vean tus películas si eres español que en Francia si eres francés.

Hablemos de tu último proyecto, ‘Os meninos do Rio’, cortometraje rodado en Oporto que ha ganado el premio al Corto del Año. ¿Cómo surgió el proyecto?

Me enamoré de Oporto, andaba buscando una excusa para ir allí a vivir, me topé con esos niños saltando del puente y tuve la excusa perfecta.

¿Cómo te sentiste al saber que había sido elegida entre más de 600 proyecto? ¿Te lo esperabas?

Precisamente estaba en Córdoba etalonando el corto con mi amigo Álvaro Medina cuando me dieron la noticia. La verdad es que no me lo creía, entendí cómo debe sentirse la gente a la que le toca la lotería. Después de la noticia seguimos trabajando, igual que lo estábamos haciendo, pero al salir de allí me entró tanta alegría que me eche a correr por la calle. Luego fui al Santos y me comí un pincho de tortilla para celebrarlo.

¿Qué te ha supuesto (ventajas/inconvenientes) rodar en un país extranjero?

La repercusión nacional que ha tenido el corto allí nunca la he tenido en España con ningún trabajo, supongo que se cumple eso de que nadie es profeta en su tierra. En verano iba a por la calle en Oporto o a comer a un restaurante y la gente me reconocía de tanto que había salido en la prensa. Eso en España es impensable. Fue curioso experimentar eso.

¿Qué quiere enseñarnos este filme?

Habla de dos tipos de personas: los valientes y los cobardes. Los valientes son los que se llevan a las chicas y los cobardes son los que hacemos películas para intentar lo mismo por un camino más largo. Cada uno busca su sitio en el mundo de una manera diferente.

¿Qué recibimiento crees que tendrá en los distintos festivales a los que se presente?

Creo que va a funcionar muy bien, porque es un corto muy sincero. Cuando lo hacíamos nunca pensamos en premios ni en beneficios, y creo que precisamente por eso los vamos a conseguir.

La película está rodada en portugués, por eso de que llegue a más gente ¿ves posible doblarla para el público español?

No, precisamente creo que la industria del doblaje tan fuerte que hay en España ha hecho muchísimo daño al cine español, porque en otros países la gente tiene que ir a ver cine nacional para no tener que leer subtítulos  y aquí se lo ponemos facilísimo a los de fuera. Además, me resultaría ridículo ver a esos niños por las calles de Oporto hablando en Español.

¿Tienes ya algún nuevo proyecto en mente?

Estoy preparando un largometraje en Zaragoza, apoyado por una plataforma de emprendedores aragoneses, que quieren ayudar a jóvenes realizadores a contar sus historias. El tema de la película no se puede contar todavía…

Para terminar, de todos los lugares donde has rodado, ¿con cuál te quedas?

Con el campo de olivos de mi abuelo, en Ariño, Teruel. Donde empezó el rodaje de mi primer corto más “profesional”, ‘Cuídala bien’, que me abrió muchísimas puertas.

La imagen es de Álvaro Medina ©

bluebird Comunicación
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