«Queríamos desmitificar la literatura, así que la bajamos del pedestal y nos la llevamos a una churrería»

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Se llaman Diana, Diego, Ricardo, Rocío, Javier, Kike y Víctor, y son churreros. Cada mañana se ponen sus delantales, se miran en el espejo para comprobar lo bien que les queda el gorro, se encierran en la cocina, preparan con mimo la masa, encienden la freidora y unos chisporroteos después… voilà Aparece un cuento.

Hace un año Víctor García Antón y Kike Cherta se enfrentaron a todo un desafío literario: escribir un cuento al día. Para inspirarse contaban con la ayuda de sus lectores, quienes les enviaban imágenes, ideas y palabras. Fue así como, poco a poco, fue creciendo Cuentos como Churros, una iniciativa, detrás de la cual ya hay siete escritores, que llenan de letras los desayunos de sus lectores.

A veces, “como churros” tiene connotación de algo hecho sin demasiado cariño. Y yo no puedo entenderlo con lo ricos que están… ¿Por qué ese nombre para un proyecto literario tan ambicioso?

¡Nosotros tampoco lo entendemos! El cariño no tiene nada que ver con la velocidad, ni con la sencillez. Lo del nombre… En realidad sí que queríamos jugar con esa connotación, queríamos desmitificar un poco la literatura, así que la bajamos del pedestal y nos la llevamos a una churrería.

¿Nos contáis, para quien todavía no lo conozca, en qué consiste este proyecto?

Es muy fácil: la clientela pone el ingrediente, nosotros hacemos el churro. Es decir, los lectores nos envían cualquier cosa que pueda encerrar una historia: una fotografía, una ilustración, una canción, una palabra, pero siempre de su autoría para que podamos contar con los derechos de uso. Nosotros lo guardamos en la despensa un tiempo hasta que alguno de los churreros se siente inspirado. Una vez bien hinchada la masa del cuento, se pasa por la freidora y se publica en la web para disfrute de los lectores.

No sé qué opinarán los nutricionistas de desayunar letras, pero a mí me gusta la idea…

Según una encuesta nada sesgada realizada a nuestra clientela, desayunar diariamente un churro provoca, entre otras cosas, una mejora de la tensión con tu jefe, un aumento de la frecuencia en las relaciones sexuales y una disminución milagrosa del tiempo entre estaciones de metro. Lo dice la ciencia.

30.000 lectores de 14 países diferentes… ¿Cuánto vértigo da esto?

Nos parece imposible y todas las mañanas, con la cocina a medio recoger, miramos las estadísticas con los ojos muy abiertos, sin pestañear, porque no acabamos de creerlo. Pero, al mismo tiempo, no nos conformamos. Queremos ser la mayor franquicia churrera de la historia.

Y, ahora, además, un libro con los mejores relatos del último año… ¿Y cómo es él?

Es muy guapo, aunque bajito. Tampoco es muy gordo (de hecho, es más bien flaco) y está siempre embadurnado en harina. Además, es facilón: por casi nada, sólo 15 euros, te lo llevas a casa.

¿Os ha costado mucho realizar la selección? ¿Cómo ha sido el proceso?

Ha sido difícil porque fueron muchos churros, algunos mejores que otros, pero todos escritos durante un año muy intenso. Y siempre es difícil elegir. La parte más fácil fue, por un lado, precisamente eso, que los cuentos ya estaban escritos (aunque hubo un trabajo de pulido). Por el otro, fue conseguir el visto bueno de las personas que nos mandaron los ingredientes. Sin ellas, el libro no habría sido posible. Y sin la editorial Pezsapo, que ha apostado por el libro, tampoco. Vamos, que al final nuestra parte era la menos importante.

¿Hay temas que, aunque no sea a propósito, se repiten más que otros? ¿Cuáles son?

No sabríamos decirte, suponemos que los universales: el amor, la muerte, la decoración de exteriores. Es verdad que a veces pasa algo curioso: de repente, tenemos rachas. Durante una semana nos da por escribir a todos sobre el desamor y otras veces nos ponemos festivos o dejamos la web pringosa con cuentos almibarados. No sabemos por qué ocurre, quizás pasamos demasiado tiempo juntos en la churrería.

Llama la atención tanto en la web como en las redes sociales la importancia que le dais a la imagen… Son, siempre, hermosas. ¿En fotografía no valen los churros?

¿Pero no habíamos quedado en que los churros son deliciosos? Pues así son las imágenes que colgamos en la churrería, tanto las que cocinamos nosotros como las que nos envían los clientes.

Y, hablando de redes sociales, ¿han sido determinantes para que vuestro proyecto creciera?

La churrería sería un lugar vacío y triste sin las redes sociales, tenemos que reconocerlo. Nos ayudan mucho, no sólo a difundir los cuentos, también a relacionarnos con nuestra clientela, que es lo más bonito de todo esto: las personas que nos encontramos por el camino. Además, Instagram es una gran fuente de ingredientes para nuestros cuentos, es increíble el talento de los usuarios de esta red social.

Me gustaría proponeros algo: Un cuento protagonizado por nuestro jefe, el gran Bill Murray. ¿Lo veré pronto publicado?

Bill Murray daría para muchas historias, claro que sí. Por ejemplo, ¡un cuento de fantasmas! Espera, no, que eso ya se ha hecho. ¡Una de zombis en la que muere al final! ¿También se ha hecho? ¿Cómo que un spoiler? ¿Y una historia más costumbrista, ya sabes: el amor, el desamor, un hotel en Tokio, una chica joven? Tampoco sirve, ¿no? Bueno, no te preocupes, algo se nos ocurrirá… Pero no te olvides de mandarnos la foto.

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