Con lo que pudo haber sido: ‘El Niño’

¿Sabéis cuando alguien puede hacer algo muy bien, pero luego va y le sale simplemente bien, o más bien suficiente? Pues eso. ‘El Niño’ se quedó en una niñería, ya que le sobraron ciertas pasteladas que, no contentos con tratarlas de una forma empalagosa y no adulta, van y te las ponen muy juntas y muy al principio. Lo bueno de esto es que luego cuando llegas al final dices: «Pues no está tan mal». Pero no te engañes, eso es porque el principio es lento y malo hasta ser insufrible en ciertos puntos. Entiendo que una película que está pagada por un grupo mediático, cuyo objetivo es hacer caja, tenga que bajarse los pantalones en ciertos sentidos. Pero no se entiende que haya una historia para adultos y otra para adolescentes en celo.

Dicho esto, no le resto mérito a Jesús Castro, quien tiene que soportar ambos pesos, y sale bastante bien del paso si tenemos en cuenta que lo cogieron de nuevo, literalmente. Sin embargo, aún le queda mucho camino por andar, a pesar de su notable debut, para las circunstancias que le rodean…

Lo mejor de la película viene en la segunda mitad, así que no os agobiéis ni cejéis en el intento de aguantar, ya que luego empieza realmente lo que atañe al género al que se dedica la película: el policiaco, y, por ende, la que tiene que ser buena. Pierde mucho tras ese arranque, pero se le reconoce que la historia es humana y perfectamente plausible dentro de los límites del cine y de la realidad. Sin embargo, está vacía de profundidad y carente de sentidos varios que le aporten un valor extra, más que la buena interpretación, como siempre, de Luis Tosar (muy lejos de sus mejores), y los efectos especiales.

Técnicamente es una referencia, pero da pena que todo ese esfuerzo no vaya acompañado de un mensaje propio, personal, con un significado cualitativo importante. Una película tiene que transmitir, ha de comunicar, y ésta sólo entretiene. Y encima al final. Es por ello por lo que uno se alegra cuando los Goya cayeron en favor de ‘La isla mínima’, de Alberto Rodríguez y no de esta, que era su principal competidora. Incluso ves justificada la entrega de Mejor Actor Revelación a Dani Rovira antes que a Jesús Castro, ya que lo hace mucho mejor, y la comedia no ha de desprestigiarse ante otros géneros porque pueda parecer con menos peso artístico que los demás.

Un mérito aplastante grabar en agua, con lancha, helicóptero y actores implicados en esas acciones, para que el realismo sea intachable. Da gusto ver ejemplos como éste, ‘Lo Imposible’ y también en ‘La isla mínima’, en las últimas entregas españolas de acción. Pero la esencia argumental de todo lo que cuentan es paupérrima en el caso de ‘El Niño’ y encarece el producto final desde un punto de vista cinematográfico. Es como una película de las de Antena 3 los domingos por la tarde, pero mejor hecha técnicamente.

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Hay tres cosas en la vida que odio por encima de todas. Los spoilers, la falta de consideración y la inutilidad al volante. Como diría Tarantino, tal vez mi forma de contar las cosas dé la vuelta al mundo, pero es el viaje lo que merece la pena. 24601.

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