‘Casi 40’, lo que somos

Casi 40

David Trueba es una gota que te va calando —poco a poco— y, una vez dentro de ti, se reproduce hasta invadirte por completo, obligándote a mirar, a hacer un ejercicio de autoconocimiento, de memoria, de nostalgia, de planificación. Porque en su obra está todo lo que fuimos, todo lo que somos y hasta todo lo que seremos.

Casi 40’ no va a ser una excepción.

Me siento en el cine con un hormigueo que pocos autores me provocan. David, por supuesto, es uno de ellos. He visto el tráiler y sus palabras mágicas: «Y a quien no le gustaría volver a tener, por un momento, 19 años».

El callo del estudiante, los litros de kalimotxo, las cervezas cuando todavía había bares que olían a fritanga, los amores eternos que se quedaron en una cuneta, los amigos que perdí y las amigas que me dejaron, las canciones de Extremoduro, el equilibro imposible de Los Piratas, los inviernos en minifalda, las carreras en tacones, los pasillos de una facultad gris, hacer fotocopias, consultar un mapa, volar al otro lado del mundo, leer ‘Cuatro amigos’…

Paro.

Me miro al espejo. Tengo 35 años, eso es casi 40, hace ya mucho que Lucía Jiménez y Fernando Ramallo me emocionaron en ‘La buena vida’; hoy me conmueven, porque me identifico con ambos, de una manera hermosa.

Con los dos viajo por una road movie de provincias, en la que no pasa nada, pero pasa todo. Pasa que recordamos el primer amor, sea lo que sea eso; que existen pequeñas librerías en las que se siguen destacando los libros de Alejandra Pizarnik o de Anaïs Nin; por qué flipamos con Los Planetas; o cómo, de repente, hemos cambiado tanto, tantísimo.

Dice mi amiga, mi hermana, Diana Oliver, que la culpa de casi todo la tienen las expectativas. Y aquí, cómo no, aparecen, enredadas entre sueños y frustraciones, porque la vida no es lo que nos habían contado. Qué va. La vida es lo que nos cuenta David Trueba.  

Artículo anteriorTres mujeres
Artículo siguientePrefacio
Tan cursi como un tutú de cuchillas de afeitar, vivo en Revolutionary Road y escribo en rebeldía porque escupir es de mala educación.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.