‘Bloom’: «You can’t change what the seasons bring»…

Troye Sivan, 'Bloom'

Hace unas semanas leía un artículo sobre la influencia que había supuesto Madonna a nivel tanto personal como artístico en la época contemporánea (en términos de lucha y liderazgo de movimientos sociales no ha tenido un equivalente similar en el gremio musical) mucho antes de que el aclamado y polémico movimiento #MeToo comenzara a llenar las portadas a base de reivindicaciones exaltadas y persecuciones viscerales. No está demás siempre echar una vista hacia atrás para recordar aquellos pioneros que abrieron la veda en pos de la consecución de una igualdad de género, de la libertad de expresión como derecho indispensable. En un contexto donde se disfraza como transgresores a falsos ídolos por el mero hecho de decir una palabra más alta que la otra en el programa televisivo del momento, levantando una reacción mediática ideada por burdas aspiraciones de marketing, deberíamos hacer un esfuerzo por levantar el velo que cuelga en frente de nuestras narices y realizar un ejercicio de consciencia (o documentación, si así lo prefieren) para comprobar quiénes han sido los verdaderos referentes en este campo.

Es de ley saber que los artistas no se forman en un día, que no alcanzan el cum laude de la música por trifulcas tuiteras o hits comerciales aislados y carentes de cualquier trasfondo. La trascendencia que arrastra la obra de una personalidad auténtica se evalúa con el tiempo, analizando su madurez que, como el buen vino, exige cierta paciencia para estudiar su cata. El poso de esta personalidad es la esencia que se debe mimar, atesorar como una cualidad inquebrantable, y en esta distinción de caracteres auténticos debemos ahora sumar otro nombre a la lista que, al igual que la labor esencial desempeñada por la «ambición rubia» u otros análogos nacionales como Fangoria o Mecano, conviene retener en la memoria por el impacto que está despertando su última obra a nivel social.

‘Bloom’, el último trabajo del joven compositor australiano Troye Sivan (lanzado el 31 de agosto del 2018) se desmarca de la senda a la que nos tenía acostumbrados el pop convencional (exceptuando la representativa ‘Born This Way’, de Lady Gaga) en la última década para situarse en el marco de distinción de obras con un profundo trasfondo social. El eco generado con su reciente disco, más allá de cualquier aspecto a nivel compositivo que más tarde se comentará, ha despertado tales ilusiones y esperanzas que pocas obras pueden conseguir en el terreno de lo paramusical, que es donde se le debe conceder todo el crédito.

‘Bloom’ es la declaración de principios de un autor con un prometedor recorrido que, no obstante,  ya ha marcado un camino de enseñanza dentro de su liberación personal a todos aquellos que puedan sentirse reprimidos, avergonzados y diferentes. Recorriendo experiencias pasadas, Troye entierra sin ningún atisbo de arrepentimiento cualquier obstáculo del pasado que, como a tantas personas,  le ha impedido desarrollarse espiritualmente tal como es. En sus letras, marcadas con un cierto tono de inocencia, desvela la revelación que sintió a una temprana edad para situarle en el camino de la autenticidad. Un mundo desconocido, prejuiciado, pero que tarde o temprano debes caminar como método de sanación interno. Así lo expresa en ciertos versos de sus canciones como en ‘Seventeen’ («boy becomes a man now» o «maybe a little too young, but it was real to me») a modo de alegato juvenil, como si sus vivencias pasionales finalmente le hubieran aportado ese despertar de conciencia que tan desesperadamente ansiaba.

En cada una de sus composiciones del álbum continúa defendiendo este mismo mantra personal, la aceptación de ti mismo, la ruptura con el tradicional pensamiento heteropatriarcal asfixiante ( «cause passion is passion» o «let’s stop running from love, running from us»). En esta constante alusión reivindicativa no desmerece atención la capacidad del autor para jugar con las referencias estacionales a modo de metáfora, de explosión sexual, que además da nombre al propio álbum estableciendo una revolución pura, una metamorfosis que aguardaba latente. Así lo denota cuando afirma que se reencontrará con esa persona querida en la primavera, o cuando clama orgulloso su florecimiento al mundo, como si solo ahora comenzase a vivir por primera vez.

A ritmo de un dream pop cargado con atmósferas deslizándose entre lo nostálgico y lo pasional, y con unas letras marcadas por un vocabulario que desafiaría toda exótica modernista, Troye logra con ‘Bloom’ un renacimiento anhelado, un despertar irrefrenable. Sin ninguna pretensión orientativa o de predicador, este incipiente compositor ya ha conseguido resucitar una chispa de esperanza para todos los que aún siguen combatiendo esos demonios internos que les impiden saltar a la luz, a su propio despertar, a ese inevitable advenimiento que todo lo cambia. Esta es la llamada que necesitan los oprimidos, esta es la temporada perfecta y de ninguna manera puedes cambiar lo que traen las estaciones.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.