«Tenemos que hablar de feminismo en cualquier espacio con naturalidad»

Bárbara es una chica normal, que podría ser tu vecina, sin ir más lejos. Años atrás, cuando soñaba con trabajar “de lo suyo”, consigue una oportunidad en la gran ciudad (¡Madrid!) y empieza a trabajar como azafata, surcando los cielos y conociendo otros países. Bárbara es divertida, ingeniosa, joven e inteligente. Pero, sobre todo, está casi siempre muerta de miedo y no tiene ni idea de que todos los que la rodean lo notan a la legua, por mucho que ella se esfuerce en aparentar que va sobrada de confianza y seguridad en sí misma.

¿A qué le teme Bárbara? Pues a la muerte, a la maternidad, a empezar una nueva vida, a enamorarse, a levantarse después de tropezar, a que uno de los pilares de su vida su familia se desmorone ante sus ojos. Aun así, hace de tripas corazón la mayor parte del tiempo y se promete que será más valiente la próxima vez, que tomará las riendas de su vida y dejará de preocuparse tanto y de ser tan insegura.  

Así se presenta ‘La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal’, la primera novela de Barbijaputa, editada por Aguilar y que ya va por la segunda edición. Un libro emocionante y tierno, que derrocha humor y sentido crítico mientras va desgranando la vida de un personaje que podría rescatar retazos de la de la persona que escribe. La autora es una de las tuiteras de referencia en este país y parece disfrutar metiéndose en todo tipo de jardines: política, polémicas, feminismo-feminazismo… ah, y series, claro. Una mujer íntegra, compleja y completa, que ya se estrenó en el mundo literario con ‘El planeta Lilaverdia’, un poemario infantil editado en 2015 por Origami.

Y es que, sí, la autora es una chica, no un hombre, como muchos creen.  Ante el anonimato, al troll estándar sólo le queda la amenaza y el insulto. Y mandar a fregar, claro. Pues bien, que se preparen los haters, porque en enero sale su próximo libro, en el que está trabajando ahora: tratará sobre feminismo. De momento, charlamos con ella sobre su última novela…

Es de suponer que una escritora anónima debió de incluir cierto porcentaje de ficción en la novela para salvaguardar su identidad, por ejemplo nombres ficticios… ¿Hasta qué punto juegas con la ficción en ‘La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal’?

El hilo principal y todos los nombres de personajes y pueblos son ficción. Muchas de las anécdotas de cuando la prota era pequeña sí que son reales, y algunos de los personajes también están inspirados en personas reales.

¿De dónde surge el libro y cuánto tiempo te ha llevado?

Pues lo empecé hace tiempo, pero el grueso lo escribí este verano, estuve cada día desde por la mañana hasta por la noche en la terracita de un bar de mi pueblo con el portátil. De las cosas que oí y vi ese verano en aquel bar me sirvió también para alguna pincelada de la novela. Aguilar fue quien me lo propuso, así que acepté.

¿Cómo está siendo a tu parecer la acogida de la novela?

Estoy flipando. Nunca imaginé que fuera a ser una acogida así. Y lo que más ilusión me hace es que la gente la recomienda al acabarla, que me pidan que escriba la segunda parte, que echan de menos a la prota, es muy muy bonito.

La maternidad es una elección, pero, ¿qué supone posicionarse como NoMo, aquí y ahora, en nuestra sociedad?

Posicionarse como NoMo es revolucionario, son mujeres que se están saltando los convencionalismos, sin importarles que las tachen de egoístas, sin miedo a ese «arrepentimiento» que sentirán si no son madres. Están tomando una decisión reflexionada sobre su vida y su futuro, basada en su deseo personal, no en lo que le han enseñado a desear.

En ‘La chica miedosa…’ se vuelve constantemente sobre la lacra que es el machismo. En tu última carta a Cristina Pedroche le pides que reflexione sobre sus declaraciones públicas. ¿Qué estamos haciendo mal para que el feminismo sea visto como una “tontería”? ¿Qué necesitamos hacer para que sea visto como algo necesario?

Creo que tenemos que hablar de feminismo en cualquier espacio con naturalidad. Con nuestra familia, en redes, en las aulas, en el trabajo… aplicarlo a la vida en general, no dedicarle un sitio exclusivo del que nos olvidamos según donde estemos.

Barbijaputa se lanzó a tuitear a raíz del 15M, tal como cuenta el libro (la política tampoco se deja aparte en esta novela). ¿Crees que has evolucionado como tuitera? ¿Y como votante y ciudadana?

Como votante y ciudadana no lo sé, como tuitera sí que he evolucionado, que te siga y te hable tanta gente hace que aprendas muchísimo y empatices con cosas que antes te quedaban lejanas. Si tienes muchos seguidores en Twitter y crees que no has aprendido gran cosa, algo estás haciendo mal.

¿A qué se dedica ahora aquella chica que tanto miedo tenía a volar?

¡Ahora escribe!


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