«Lo que me interesa de la vida y del arte es el misterio»

amarillo-indio-autorretrato

Amarillo Indio, uno de los descubrimientos más seductores del último año en el mundo tuitero español, es Julio César Pérez Marín, nacido en Barcelona y licenciado en Bellas Artes, quien a pesar de haber llegado a ganarse la vida modestamente con la pintura, ahora lleva las cuentas de una tienda de uniformes —trabajo que él mismo califica como de aburrimiento absoluto— situada en un pequeño pueblo cerca de Palma de Mallorca, donde reside actualmente con su mujer y dos hijos. A mitad de noviembre publicará con la editorial Belleza Infinita un libro que es una mezcla de recopilación y nuevos dibujos. Lo entrevisto en el Café Zurich de la Plaça Catalunya de Barcelona, justo donde hace poco menos de un año entrevisté a Juan Tallón, escritor al que Amarillo Indio le ha hecho el dibujo de la portada de su novela ‘Fin de Poema’ (Al Revés). Julio llega a la entrevista arrastrando una alergia evidente. Eso provoca que sus explicaciones, que ya son reflexivas de por sí, aún sean más pausadas. Se pide un Vichy Catalán y empieza a hablar mientras en el bar retumba el sonido de un plato despedazándose contra el suelo.  Su discurso sobre el arte me recuerda a esa frase que Franz Kafka escribió en una carta dirigida a Max Brod: «No debes decir que me comprendes».

¿Por qué Amarillo Indio?

Cuando creé la cuenta de Twitter en cinco minutos me encontraba en el estudio de pintura y allí tenía todos los colores delante. Dudé entre dos y al final opté por este.

¿Cuál es tu método?

Ahora estaba con mi mujer y con mis dos pequeños en una plaza y he hecho estos dibujos que te voy a mostrar [busca en su bolsa de mano]. Normalmente llevo libreta, pero cuando no la llevo ya ves que dibujo donde pillo [me muestra un punto de libro en el que aparecen dos dibujos diminutos. En uno de ellos hay una especie de hombre insecto kafkiano intentando volar, y en el otro hay dos personas que permanecen sentadas frente a frente y una de ellas dice “te toca“]. Es inmediato.

¿Cuándo nace este tipo de dibujo?

Debe hacer más de dos años. Y desde entonces no hay día que no haya dibujado algo. Yo dejé de pintar en su momento básicamente porque no me gustaba lo que hacía. Tuve un problema con mi galería. Me fui. Con mi galerista nos enfadamos un poco al principio pero ahora creo que nos hemos acabado entendiendo. Lo dejé porque no me gustaba lo que yo hacía. A mi galerista sí que le gustaba, pero a mí no. Después seguí pintando sin galería un año entero y fue muy duro, viviendo solo de ahorros. También lo dejé, aunque siempre sabes que es mentira.

¿Qué pasó entonces?

Estuve dos años sin coger un pincel. Desde los catorce años creo que no había estado tanto tiempo sin coger uno. Me puse a trabajar en una tienda llevando la contabilidad y además tuve que empezar a lidiar con dos hijos pequeños.  El estrés de mantenerme alejado de la pintura y el poco tiempo libre que tenía creo que es lo que me llevó a… ¿tienes hijos?

No.

Cuando tengas hijos lo entenderás. El mayor, que tiene cuatro años, es muy movido. Y después nació el pequeño, que tiene un año, y ya se me acabó del todo el tiempo. Las ganas de hacer algo creativo me estaban envenenando. Debían salir. [Duda durante unos segundos]. Creo que fue un pensamiento. Empecé a dibujar en papeles sueltos mientras desayunaba antes de comenzar a trabajar por la mañana.

amarillo-indio-nada2

¿Por qué decides mostrar estos dibujos en Twitter?

Tengo un amigo de la universidad con el que trabajamos a nivel artístico y que en el pasado hicimos diez dibujos que colgamos en Twitter pero que no fueron más allá. Lo dejamos. Él vive en Barcelona y yo en Mallorca, era complicado. Con el tiempo pensé que este dibujo tan rápido que hago ahora se adecuaba a mi situación actual. Piensa que en mi último año pintando hacía cuadros de dos metros por dos metros. La pintura requiere de mucho material, mucho espacio y muchos accesorios. Exige un mecanismo de actuación muy farragoso. Por ello me quise adaptar a la situación en la que vivo. Por eso cogí papel pequeño y bolígrafo. Pensé en Twitter porque de alguna manera había estado tanto tiempo pintando solo que tenía una necesidad de que lo que hiciera apareciera en algún tipo de museo. [Se queda pensativo]. A ver cómo explico esto.

Adelante.

Me hizo gracia imaginarme Twitter como un museo virtual. Queda colgado allí para quien lo quiera ver. En mi caso, al principio era nadie, y eso me hacía mucha gracia. Hacer y colgar, esta era la dinámica obligada. Y se convirtió en un museo en medio de un desierto. No lo veía nadie. Un día tuve un seguidor, imagino que por mi nombre. Es un chico que dibuja post-its amarillos. Al final del primer año ya tenía doscientos seguidores. Pero a mí lo de Twitter me apasionaba porque lo veía como un museo para nadie. Me interesan mucho las galerías virtuales, lo que significa colgar una obra en un museo para que la gente la vea. Por otro lado, dentro del mundo del arte me interesa mucho la escala. Me refiero a la proporción de la pintura respecto al tamaño del lienzo. Quien mira mis dibujos en Twitter lo hace desde su teléfono o desde su pantalla del ordenador. Cada dibujo que hago, por eso los puedo dibujar en cualquier papel, acaba siendo recibido en un encuadre diferente por cada uno de los receptores. A mí eso me parece muy interesante.

¿Qué leyes tienes?

Tardar menos de cinco minutos en hacer el dibujo y no borrar. Pero no estoy con el reloj.

¿Descartas mucho?

Al principio no descartaba nada. Ahora algo sí, pero no suelo hacerlo. Si descarto suele ser en la primera línea. Si el dibujo ya está hecho, no lo descarto.  Aunque los dibujos parezcan tontos y mal hechos, les pongo cuidado. Otra cosa es que haya dibujos feos que a mí me interesan.

amarillo-indio-sketch2

Me da la sensación que tus personajes son bastante tristes y pesimistas. ¿Es una pretensión?

No tengo ninguna pretensión. Mi ley más importante y que me he olvidado de mencionarte antes es no pensar. Evidentemente cuando empiezas a dibujar se establece un diálogo con el dibujo, pero odio el rollo automático, a pesar de que el dibujo que ahora hago es automático. A veces hago esto: si algo me da manía, lo exploto. A ver si me lo puedo llevar a otro terreno. Me divierte, y por eso lo sigo haciendo. Pero nunca hay una idea previa. Si sale un chiste es porque sale. El pensamiento sucede durante, no antes.

Sueles tocar mucho los temas domingo y noche.

Sí, pero si te fijas el único nexo es el título. El dibujo es como cualquier otro, lo único que es domingo. Pero sí que es verdad que el domingo es un día especial y que los dibujos de domingo son más de pachorra, pero porque estoy dibujando durante el domingo. Y la noche es porque es otro momento que tengo libre mientras los pequeños están durmiendo. A mí me funciona mucho la costumbre, tener una rutina.

¿Tienes personajes?

Hay personajes. Sobre todo se repitieron durante el primer año. Uno era un padre, otro una montaña que era un oráculo, y después había una serie de muertes y calaveras, y una serie sobre el yoga. Más que personajes son escenas, situaciones. Pero no son como Snoopy.

Imagino que nunca has buscado una trama.

En el libro que ahora publicaré no tiene lugar una trama, pero sí que tiene lugar una arquitectura, un andamiaje, que quizá no se aprecia a primera vista. A veces va por temática o por estética. No es una historia como la de Enrique Vila-Matas [señala el ejemplar de ‘El Mal de Montano’ que hay encima de la mesa]. ¿Y esto?

Lo iba leyendo en el tren.

Pues me gusta mucho este hombre. A mí con Vila-Matas me pasa una cosa que no me pasa con nadie. Cuando lo leo me mete en una especie de estado poético, aunque suene un poco pedante esto que digo. Floto. Estoy agustísimo allí. Aunque los últimos títulos no me han acabado de gustar, como ‘Aire de Dylan’. Curiosamente con Juan Tallón compartimos gusto por Vila-Matas.

¿Cómo surgió la idea de hacer la portada de la novela ‘Fin de Poema’ (Al Revés) de Juan Tallón?

Surgió con una casualidad. Nos conocimos en Twitter. Yo publiqué este dibujo allí y a él le gustó. A mí me gusta mucho lo que él hace.

¿Cuándo empezaste con Amarillo Indio ya pensabas que el proyecto podría salirse de Twitter?

No, no. A mí me hacía gracia ese museo mío secreto que estaba colgado allí en aquella inmensidad.

amarillo-indio-arte

En el tuit que tienes fijado en tu perfil aparece un hombre diciendo lo siguiente: «yo creo en el arte porque no existe». ¿Por qué?

Pues no lo sé, no lo sé. Me gusta estéticamente. Pero la frase… [piensa un buen rato]. Lo que me interesa de la vida y del arte es el misterio, lo que no está explicado. Tengo muchos seguidores que me dicen que les gusta mucho lo que hago pero que no entienden nada. Me parece maravilloso. Desde luego, sí que espero que una obra de arte tenga muchas capas de profundidad, que no sea algo que aprecies a simple vista. Lo que me interesa del arte es la oscuridad, lo que te puede ocurrir viendo algún cuadro. Quedarte atrapado sin saber por qué. Después puedes intentar poner palabras o intelectualizar la sensación que has tenido, pero realmente no sabes por qué. Lo que te ha atrapado es oscuro. Lo que te engancha en el arte y en la vida, lo que me interesa, es lo que no comprendes. Me parece una idiotez pretender darle una explicación a todo.

¿Qué te interesa de lo que se hace actualmente en el mundo del arte?

Estoy muy desconectado. Intento ir mucho a la mía. Desde los últimos tres o cuatro años que estoy desconectado. Pero hay cosas muy buenas, como Gerhard Richter o Amparo Sard.

¿Y del pasado?

Goya es el evidente. Goya se dedica más a lo oscuro y lo mágico que a lo intelectual. También me gusta Velázquez, aunque me parece un pintor intelectual. Y eso que no estoy en contra de lo intelectual. Pero me interesa más gente como Rembrandt. Hay una especie de luz en la oscuridad. Creo que tengo una tendencia que me lleva a que me guste más la gente que no pretende racionalizar.

¿Te defines como un dibujante que habla de lo triste y lo pesimista?

Mi intención es mostrar una especie de fascinación por lo extraña que es la vida. No pretendo ser ni pesimista ni triste. Si te fijas bien en cualquier cosa, acaba siendo extraña. Un gesto, una conversación. Tengo más de misterioso que de triste. Lo que hago es una celebración de la vida.

amarillo-indio-sketch

Tus personajes nunca están del todo felices.

La felicidad es una idiotez. La felicidad es un estado alterado y puntual. Mis personajes siempre están en una especie de calma, a pesar de que a veces hay algún grito. Para mí es muy importante el concepto clima, en cuanto a un estado general. Si tú pudieses imaginarte juntos todos los dibujos que he hecho encontrarías una pauta en forma de clima que crea un mundo. Por eso hay personajes que de vez en cuando se repiten. Ese clima intento que transmita tranquilidad. En la vida hay cosas muy duras.

Quizá transmites más realismo que otra cosa.

Yo de broma digo que soy hiperrealista. Hay gente que dice que soy surrealista y me sublevo. De surrealismo nada, realismo puro. No pretendo hacer cosas que estén al margen de la realidad. Sí que habla una silla, pero son escenas muy cotidianas y lo que dice la silla es cotidiano. Otra cosa es que uno de los personajes sea un pájaro que es un rey y que tiene una rata de sirvienta, pero eso no es importante. En mi vida estoy harto de encontrarme con cosas muy raras. Por ejemplo, esta conversación que estamos teniendo ahora mismo es rara. Si lo analizas un poco, todo se puede caer. Al fin y al cabo, vivimos en una especie de convenios colectivos que se pueden derrumbar, lo cual me parece fantástico. Seguiré trabajando así hasta que me aburra. Cuando eso suceda, lo dejaré.

amarillo-indio-calor-humano

bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.