Álex de la Iglesia o cómo convertir Madrid en un gran escenario

Madrid, Madrid, Madrid… De las mil maneras que se puede visitar la capital, tierra de bocadillos de calamares, chotis y cocido, no todo el mundo se ha planteado que existe una con la que disfrutar de la ciudad después de que ésta haya pasado por delante de tus ojos, no en postales, ni en fotografías, sino en fotogramas.

Se pueden escoger decenas, cientos de películas que hayan elegido a Madrid como su escenario principal, pero el característico y especial cine de Álex de la Iglesia convierte a la capital en un más que maravilloso escenario. La ruta por el Madrid de De la Iglesia debería comenzar lanzando un gran homenaje a Álex Angulo —que nos abandonó hace menos de un año en un accidente de tráfico—, el asesino de las Mirindas, el ladrón padre.

De la Iglesia

Sus primeros pasos como padre Ángel durante lo que acabó siendo ‘El día de la Bestia‘ comenzaron por la Puerta de Europa, cuando ésta todavía estaba en obras. Veinte años hace desde que a Álex de la Iglesia se le ocurrió grabar una película que, aunque pase el tiempo por ella, sigue encantando a las masas.

Se trata de las conocidas torres KIO, los primeros rascacielos inclinados que se construyeron en el mundo, y que se encuentran en torno al monumento a Calvo Sotelo, asesinado en 1936. Escultura que fue inaugurada por el propio Franco y, a pesar de que es un homenaje a uno de los personajes claves de la dictadura, no se le aplicó la Ley de Memoria Histórica, porque su asesinato tuvo lugar antes de la Guerra Civil.

De la Iglesia
Fuente: Bjaglin from Sweden ©

Aunque desde las Torres KIO hasta el centro hay un buen paseíto, se puede ir disfrutando de la Castellana, pasando por el estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabéu, o por el famoso casino madrileño Canoé. Si nos desviamos un poco hacia el barrio de Chamberí también podemos acercarnos a otro escenario. En la calle Españoleto, cerca de la Castellana a la altura del metro de Rubén Darío, es donde el payaso Javier (Carlos Areces) persigue a su amada trapecista (Carolina Bang) montado en un furgón de helados Alaska.

De la Iglesia
Fuente: Google Street View

A la altura de la plaza de Colón, la Castellana se convierte en el paseo de Recoletos y quizás te suenen algunas zonas cercanas. En la parada de Serrano es donde el padre Ángel empuja al mimo desde la barandilla de la boca del metro; y en la plaza de Colón, pero vista desde la calle de Serrano es donde, inmediatamente después de robar la maleta, Angulo escucha a un orador cristiano, precisamente bajo uno de los monumentos al descubrimiento de América.

Avanzando se llega a la plaza de Cibeles, donde estalla la primera duda… a la izquierda, la puerta de Alcalá, a la derecha, la calle Alcalá en dirección a la Gran Vía. ¿Hacia dónde vamos a ir? Aunque la puerta de Alcalá es, probablemente, lo más turístico de la capital, De la Iglesia prefirió una zona más céntrica para sus películas, así que giramos en la esquina donde están los jardines del Ejército de Tierra —aunque siempre hay tiempo para hacer una parada y disfrutar de las vistas: el Banco de España, el antiguo edificio de Correos y actual ayuntamiento…— y bajamos por la calle Alcalá.

En este tramo de la calle más larga de la ciudad, nos podemos encontrar joyas de la capital, como el círculo de Bellas Artes, con una de las mejores azoteas de Madrid, pero lo que nos interesa es llegar a la altura del metro Sevilla. ¿Qué edificio es ese de la izquierda que hace esquina? Se trata del antiguo edificio del Banco de Bilbao, construido en los años 20, y donde actualmente se ubica la consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. ¿Pero qué tiene de especial? Si miramos hacia arriba, podemos ver dos cuádrigas, una sobre cada torreón. Y es precisamente sobre una de ellas donde se desarrolla el intrépido final de la película ‘La Comunidad‘, protagonizada por una Carmen Maura a la que quieren asesinar por una herencia que acaba de descubrir. El propio De la Iglesia ordenó una reproducción de estas estructuras para dejar a Maura colgada de las patas de uno de los caballos.

De la Iglesia
Fuente: Zarateman ©

Muy cerca de donde se desarrollan las impactantes escenas de la persecución de Terele Pávez a Maura se encuentra la zona más emblemática de Madrid: la puerta del Sol. Mundialmente conocida por ser donde suenan las campanadas de Nochevieja y, más recientemente, por haber sido el lugar de nacimiento del movimiento 15-M, la puerta del Sol ha sido uno de los escenarios favoritos de Álex de la Iglesia.

En ‘Crimen Ferpecto‘, Willy Toledo empieza contando su historia en la misma puerta, ante el emblemático edificio donde se podía ver el letrero de Tío Pepe, colocado en 1935. El cartel del Tío Pepe se retiró durante las obras de restauración del edificio, que en teoría iba a convertirse en un hotel, pero cuando se anunció que finalmente sería la ubicación de la tienda de Apple más grande de España, Madrid parecía que iba a quedarse sin su Tío Pepe. Sin embargo, la ciudad se movilizó para recuperarlo y ahora ha vuelto a la plaza, aunque está en otro edificio distinto. Cuando Willy Toledo se hace con su periódico diario o se liga a la primera mujer que ve por la calle lo hace, precisamente, ante ese edificio antes de que se retirara el cartel.

De la Iglesia
Fuente: Google Street View

También en la puerta del Sol tuvo lugar una de las mejores escenas de De la Iglesia: el atraco a la tienda de oro de Mario Casas y Hugo Silva en ‘Las brujas de Zugarramurdi‘. Lo que el director asegura que fue una de sus escenas más complicadas de grabar, acabó siendo una auténtica obra maestra protagonizada por las estatuas vivientes y los Bob Esponjas, Mickeys y Minnies que pululan por la emblemática plaza.

De la Iglesia
Fuente: Google Street View

De la puerta del Sol podemos decidir salir por numerosas calles. Una de las opciones es subir por la calle Montera, lugar conocido por ser el área donde se concentra la prostitución de la capital, y por donde Willy Toledo sale del centro comercial en el que trabaja, los almacenes Yeyo’s, en una de las escenas de ‘Crimen Ferpecto’. Lo hace, concretamente, a la altura del número 29, al lado de donde actualmente se encuentra la comisaría de policía.

Montera
Fuente: Google Street View

Pero otra es la salida de Preciados, la calle más comercial de la zona. Willy Toledo también utiliza las salidas de El Corte Inglés ubicado en esta calle como escenarios de la película de De la Iglesia, y la conocida FNAC que va desde la mitad de la calle hasta la plaza de Callao se convierte, en el filme, en el lugar de trabajo de Rafael (Willy Toledo), los almacenes Yeyo’s.

De la Iglesia
Foto: Google Street View

Si continuamos por la calle de Preciados, una de las calles más concurridas de Madrid, llegamos a la plaza de Callao. ¡Oh, woman del Callao!, que cantaba Juan Luis Guerra. Otro escenario de ‘Crimen ferpecto’, cuando Rafael se coloca entre los Cines Callao y el Palacio de la Prensa. Los cines fueron inaugurados en 1926 con ‘Luis Candelas, el bandido de Madrid’, y se trata del primer lugar donde se proyectó la primera película sonora y hablada que se estrenó en el país, ‘El cantante de jazz’. En frente, el Palacio de la Prensa, de la misma época, fue inaugurado en 1930 y su construcción costó ocho millones de pesetas —¡quién lo pillara a ese precio ahora!—. Cuenta con un cine propio y fue hogar de la Asociación de la Prensa y de algunas publicaciones, aunque actualmente alberga a la sede del Partido Socialista de Madrid.

De la Iglesia
Foto: Google Street View

Pero antes de seguir bajando por la Gran Vía… ¿por qué no miramos hacia arriba? Ahí, entre el Palacio de la Prensa y los Cines Callao se encuentra el edificio Carrión, también conocido como Capitol. Quizás el cine Capitol no nos recuerde a Álex de la Iglesia, pero si subimos la mirada más allá de las catorce plantas del edificio… ¡Voilà! El cartel de Schweppes más clásico de la historia del cine. La escena más mítica de ‘El día de la bestia‘ tuvo lugar precisamente aquí, cuando el padre Ángel, José María (Santiago Segura) y el doctor Cavan (Armando de Razza) quedan suspendidos al intentar huir del mal tras haber convocado al diablo.

De la Iglesia
Foto: Google Street View

Aunque más abajo, donde la Gran Vía acaba para unirse a la plaza de España, aparece otro icónico edificio de la capital, el edificio España, sujeto de un polémico documental y edificio que acaba de convertirse en propiedad de Wang Jianlin, propietario parcial también del Atlético de Madrid. ‘Balada triste de trompeta’ pasa de puntillas por delante de este edificio, ya que es el edificio que aparece en la televisión cuando anuncian la existencia de un payaso loco que está sembrando el pánico. Sin embargo, no haremos una parada hasta llegar, bajando por la plaza de España y la Cuesta de San Vicente hasta hacer nuestra última parada en la capital: Príncipe Pío.

A pesar de ser una de las estaciones olvidadas de la ciudad, Álex de la Iglesia ha sabido reconocer su belleza y quiso incluirla en su paso por la historia de la guerra civil en ‘Balada triste de trompeta’.

De la Iglesia
Foto: Google Street View

En blanco y negro, De la Iglesia decidió recurrir al lateral de la estación, el que está menos a la vista —pero el más bonito, sin duda—, para contar cómo un pequeño Javier busca a su padre, payaso —profesión que le viene al pelo a Santiago Segura—, detenido tras haber matado a varios soldados del bando franquista. A Segura le retendrán después en el Valle de los Caídos, a las afueras de Madrid, adonde un adolescente Javier va a visitarle y donde recibe la voluntad de su padre: venganza.

De la Iglesia

Es precisamente ahí, en el Valle de los Caídos, donde se podría poner fin a esta ruta. A las (muy) afueras de Madrid, a unos 50 kilómetros de la capital, es donde tiene lugar el drástico y sangriento final de ‘Balada triste’, tan típico de De la Iglesia, amante de escenas colgantes. Antes lo hizo en ‘El día de la bestia’ y en ‘La comunidad’ y lo reconoció en una entrevista para El Mundo, en la que Beatrice Sartori le preguntaba a De la Iglesia el porqué de colgar a sus actores. «Sé que tengo la tendencia a colgar a mis actores de emblemas urbanísticos madrileños… es algo más fuerte que yo, no puedo evitarlo».

Fotografía: Felipe Gabaldón ©

bluebird Comunicación
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