«Aburrir a un lector que se ha gastado 22 euros en tu novela es como para molerte a palos»

Para elaborar esta receta vamos a necesitar: amor, sexo, odio, lujuria y deseos de venganza, cinco ingredientes que podemos encontrar, fácilmente, en cualquier casa (y no, no precisamente en la despensa). Su elaboración es sencilla:introduce los cinco componentes en una Thermomix a la máxima potencia… ¡Y listo! Ya tenemos ‘Hambre a borbotones’, la última novela de Álber Vázquez, editada por Expediciones Polares, que se presenta esta tarde en A Fuego Negro (Donostia).

Con este libro, el escritor ha llevado a cabo un radical cambio de registro. Hasta el momento, había publicado una veintena de títulos, siendo uno de los autores de novela bélica ambientada siglo XVIII más reputados del momento. Por ejemplo, su obra ‘Mediohombre’, lleva vendidos más de 20 mil ejemplares. Pero… Renovarse o morir. O las dos cosas, porque en ‘Hambre a borbotones’ la muerte está muy presente, aunque es mejor que esto nos lo cuente el propio Álber Vázquez.

¿Qué es ‘Hambre a borbotones’?

Es una novela de géneros en los que se entremezclan con desparpajo la novela policíaca, la de terror, la comedia, el sexo y hasta la novela rosa.

Una empieza a leerla y enseguida se queda sin aliento…

Tiene un ritmo vertiginoso porque considero que aburrir a un lector que se ha gastado 22 euros en tu novela es como para meterte en un saco, cerrarlo con una cuerda y molerte a palos. Lo siento, pero eso resulta ya inadmisible. Se trata, o ese es mi plan general cada vez que inicio una novela, de agarrar al lector en la primera página y no soltarlo hasta la última, sin ceder por ello un ápice de calidad literaria. ‘Hambre a borbotones’ es parte de ese plan. Son 416 páginas de una lectura adictiva.

Lo que se cuenta en la novela es tan ficticio que se aproxima, peligrosamente, a lo real. Como la vida misma, vaya. ¿Es así también tu percepción?

Todos los escritores de ficción leemos noticias reales que sabemos que, puestas tal cual en una novela, un editor rechazaría por inverosímiles. Está muy reciente el caso de Detlev Günzel, un caníbal alemán que asesinó a una persona, la descuartizó y lo grabó todo el vídeo para luego verlo y excitarse sexualmente. Pero es que, además, la víctima se prestó voluntariamente al acto para así suicidarse. Dos tarados de los gordos y un nivel de sordidez que supera todo lo literariamente concebible. El fiscal y las personas que vieron el vídeo en cuestión afirmaron que jamás habrían creído poder ver algo tan horrible y desquiciado. Mi novela, por el contrario, es extremadamente luminosa y nada sórdida. Hay violencia, pero no está tratada con deseos de revolverle el alma al lector, sino de proporcionarle una experiencia literaria grata. Así que, siento decirlo, la realidad va muchísimo más adelantada que la ficción. Nosotros somos unos simples aficionados en cuanto a horror y maldad se trata.

¿Cómo sienta eso de que ‘Hambre a borbotones’ sea presentada como «un libro distinto a todo lo que se ha publicado hasta hoy»? Qué vértigo, ¿no?

Bueno, quizás sea un poco exagerado decir algo así… Pero sí es cierto que esta combinación de géneros no es habitual. Y admitir abiertamente que uno está utilizando las estrategias literarias del folletín decimonónico (que son las mismas que usan muchas series de las que todos somos fans) se halla fuera de la norma. Digamos que cierto factor de originalidad está asegurado, puedo afirmarlo sin pasarme de listo. El lector no se va a encontrar en los caminos trillados de siempre, sino que intentaremos conducirlo por un camino, digamos, transversal.

Sin embargo, cuando te adentras en su lectura, queda claro que bebe de las fuentes de Patricia Highsmith, por ejemplo. O de Wes Craven…

Sí, desde luego. De la primera, porque la trama principal es una trama policíaca. Hay un asesino y un policía que se mueve tras su pista. Y del segundo porque, mientras todo eso sucede, una trama paralela de horror se ha puesto en marcha como si de una maquinaria imparable se tratara…

En la novela todos y cada uno de los personajes son personajes poderosos, muy, muy potentes. Esto, ¿le complica la tarea o se la facilita al escritor?

Yo diría que se la facilita. Un personaje perfecta y profundamente construido es un personaje capaz de hacer muchas cosas. Por poner un ejemplo, la protagonista principal, que se llama Alicia, es una profesional de alta cualificación, completamente integrada en la comunidad en la que vive, culta, adinerada, respetuosa con las leyes y la convivencia, pero… tiene una pequeña característica que la convierte en única: es, por tradición familiar, caníbal. Este tipo de personajes literariamente son interesantes y, de hecho, el lector espera y agradece que sean así. Para vidas corrientes y molientes, ya tenemos suficientes con las nuestras.

La trama transcurre en un lugar llamado Centenario. Como lectora no puedo dejar de preguntarme qué es Centenario y dónde está.

Es un lugar ficticio que no está en ningún sitio en concreto. Cuando hablan de dinero, lo hacen en euros, así que se supone que, al menos, está en la zona euro. Esto que sigue no es muy importante, pero lo contaré porque responde, de algún modo, a tu pregunta: ‘Centenario’ es un pasodoble bastante modesto pero que es el himno oficial de Rentería, el pueblo donde nací y en el que vivo. Es un pequeño guiño a mis vecinos. Espero que, de esta, me pongan un calle, que ya va siendo hora…

Álber Vázquez
La ilustración de portada es obra de Sergi Pérez.

Más allá de la historia, creo que es justo pararse un momento en la portada. Es absolutamente hermosa en su crudeza. ¿Es importante recuperar la belleza de los libros como objetos en la era de lo electrónico?

Dios santo, sí. ¡Es imprescindible! Soy absolutamente tecnófilo, tengo un Kindle y he comprado y leído más de 100 novelas en él. Pero me he aburrido porque, incluso para el lector más avezado, la sensación de leer siempre el mismo libro está siempre ahí. Por otro lado, las grandes editoriales españolas están publicando cada vez con menor calidad formal. Hasta se está abandonando la edición en rústica tradicional, con sus cuadernillos cosidos y encolados… Hace poco, Arturo Pérez-Reverte se quejaba de los libros guillotinados por el lomo, sólo encolados. Bien, pues yo comparto esa crítica. Me enfurece comprar libros sin calidad no ya literaria, sino formal. Portadas sosísimas con fotos de stock, encuadernaciones del tres al cuarto, guillotinados chapuceros, papel de muy baja calidad… Hay que volver al libro bello como objeto y en eso Expediciones Polares, mi editorial, lo está haciendo mejor que nadie. Y, siendo justos con todo el mundo, los libros más bellos los publican hoy en España pequeñas editoriales independientes: Salto de Página, Tropo, Libros del Asteroide, Impedimenta, Blackie Books… Ese es el futuro, no las chapuzas que ves por ahí y que me callaré por pudor…

Has pasado de la novela histórica a este thriller novelado. ¿Por qué? No me creo que sea sólo por ligar como has dicho por ahí…

Es por ligar, principalmente. Pero ya puestos, lo hago porque quiero divertirme escribiendo. Y después de tres o cuatro novelas históricas, necesitaba un cambio de registro. Escribir a tumba abierta sin preocuparme por si tal asunto es un anacronismo o si tal arma podría recargarse en menos de minuto o no. Pero, a fin de cuentas, cambia la temática, pero no el tono: yo siempre cuento historias aceleradas con un narrador metomentodo que se inmiscuye en los pensamientos de los diferentes personajes y que no duda en dirigirse directamente al lector para increparle tanto como sea necesario. Me gusta apasionar o decepcionar por completo, sin medias tintas. Por otro lado, quería escribir utilizando a mujeres como protagonistas y escribir pasajes sexuales. Y eso en mis novelas históricas, que son principalmente bélicas, es muy complicado. En ‘Mediohombre’ no sale ni una sola mujer, así que era hora de darle la vuelta a la tortilla.

‘Hambre a borbotones’ es la primera parte de una trilogía de novelas, que se reúne bajo el título ‘Carne roja’, que se completará con los títulos ‘Monstruoso corazón ardiente’ y ‘La venganza de Conejo Loco’. ¿Cuándo tendremos más?

Esa pregunta es para el editor, pero yo creo que ‘Monstruoso corazón ardiente’, en la que aparecerán nuevos personajes, podría publicarse el año que viene. Está terminada, así que es cuestión de oportunidad editorial. Pero, en fin, uno nunca sabe qué hay dentro de la cabeza de un editor…

Para terminar, pregunta obligada: Hemos hablado de hambre y de literatura… ¿Qué libro le recomendarías a Bill Murray y a qué le invitarías a comer?

A Bill Murray le recomendaría los cómics del Bogavante Johnson, creado por Mike Mignola, y que son una pura delicia de literatura pulp en el buen y maravilloso sentido de la palabra. En España los publica Norma Editorial y son perfectos para lectores cultos y, al tiempo, con mucho sentido del humor y muy poco de la cronología de los acontecimientos. En cuanto a la parte gastronómica, a los vascos nos gusta mucho la carne sangrante, muy poco hecha. Es lo que hay.

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