Y fueron viajeros para siempre (I)

FELICES

Hai! Somos Olga y Pascual y vamos a contaros nuestro viaje de un mes por Indonesia y Singapur a través de Murray Magazine, por etapas semanales.

Escribiremos sobre la marcha —que es como hacemos casi todo cuando viajamos—, así que no esperéis sesudas disertaciones ni densos análisis. Os queremos hacer llegar nuestra primera impresión, cruda y fresca, para que veáis este maravilloso país tal y como nosotros lo vamos viendo, sin filtros de ningún tipo.

Vamos a ir de Yakarta a Yogyakarta, Bali, Lombok, Flores, Singapur y Sumatra. Todo esto en principio, porque no tenemos mucho reservado y puede que improvisemos durante el camino.

Vamos a casarnos en el viaje. El año pasado cruzamos Noruega en coche y decidimos celebrar allí nuestra boda. A los dos nos encanta viajar y hacerlo durante un viaje no sólo nos apetecía, sino que le daba mucho más sentido.

Esto nos hizo plantearnos qué significa casarse, qué es lo que importante a la hora de celebrar una boda y qué es lo accesorio. Y llegamos a ciertas conclusiones.

Pensad en una boda. Un gran banquete, equipos de luz y de sonido, arroz, invitados, quizás un cura o un concejal, bellos vestidos, una banda de música y una tarta y mesas y sillas, todas engalanadas; y en el centro de todo, la razón y el motivo de que todo lo demás exista. Una persona oficia un rito mediante el que otras dos han decidido declarar al mundo su amor.

Cuando se viaja se llega más lejos si se va ligero de equipaje y dado que las compañías cobran un precio disparatado por kilo facturado decidimos prescindir de todo lo accesorio. La boda más sencilla y más hermosa que pudiésemos celebrar con lo que encontráramos en el camino.

Resumiendo un poco, basta decir que encontramos un lugar paradisíaco en las Lofoten, un sueño hecho realidad. Una granja en un fiordo junto a un mar turquesa donde viven Roy y Anna. Roy es arquitecto y está construyendo en la granja la fábrica de helados más al norte del planeta y Anna es profe en un colegio donde los niños cultivan flores y las venden en un mercado semanal. Nos casamos frente a un arroyo, rodeados de una naturaleza maravillosa y la boda la ofició Roy que leyó con una emoción que no esperábamos, los votos que escribimos para él pese a ser noruego y disléxico.

Ahora que lo pienso, fue toda una odisea. Recogimos las flores de las macetas de la finca, tuvimos que comprar a la carrera los vestidos, el champán y la comida… La noche antes nos sabíamos si Roy aceptaría casarnos… Queríamos dejar la decisión del cómo y el dónde al corazón, pero el momento comenzaba a hacerse de rogar hasta casi hacernos pensar que no ocurriría. Pero teníamos todo lo que necesitábamos, el uno al otro y el deseo de plasmar ese amor en un acto simbólico, sincero y auténtico. Así que ocurrió. Supongo que los que habéis estado enamorados podéis imaginar cómo nos sentimos cuando nos dimos el sí quiero.

Fue sin duda un momento que jamás olvidaremos y me atrevo a decir que tampoco lo hará Roy. Esta foto nuestra está colgada desde entonces en una cabaña de Noruega por encima del círculo polar, con nuestros nombres por título.

Ahora toca casarse en el Ecuador. Comenzamos el viaje ayer. Si todo sale como esperamos, mientras leéis esto estaremos llegando a la capital artística y cultural de Indonesia: Yogyakarta.

¡Bienvenidos a nuestro sueño!


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2 Comentarios

  1. Impresionante. ..vivir vuestros sueños…hacer que tus sueños sean realidad. Hermosa experiencia…vívelo al máximo. Abrazos a los dos!!!

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