Un mundo de plástico

¿Te has parado alguna vez a pensar cuál es el porcentaje de plástico que nos rodea en nuestro día a día? ¿En lo “plasticodependientes” que somos? Una gran parte de lo que nos rodea es algún tipo de polímero plástico. Hasta la pintura de las paredes. Y puestos a pensar… ¿Te has preguntado alguna vez dónde va todo aquel plástico que desechamos?

Pues la respuesta corta, a día de hoy, y en base a un artículo publicado hace unos días en la revista científica PNAS (una de las más prestigiosas, por cierto, que no es moco de pavo), es que el exceso de plástico va a parar al tracto digestivo de las aves acuáticas de todo el mundo. Si te parece que soy un exagerado, los datos te van a dejar con el culo torcío. Los primeros registros datan de 1960, cuando el plástico empezó a aparecer en nuestra rutina diaria y a ganar terreno a otros materiales y comenzó a ponerse de moda, ya aparecían restos de plástico en el estómago del 5% de las aves marinas. En sólo 50 años, es decir 2010, el dato ya era acojonante: el plástico ya estaba presente en el 80%. ¡¡El 80%!!

Pero espera, que no acaba ahí la cosa. Como siempre, los seres humanos somos de llevar estas cosas al límite, así que la predicción para el 2050 es que el 99% de las aves marinas presenten restos de plástico en su organismo. Como ya te habrás dado cuenta, esto supone un problema y bien gordo. Pero gordo, gordo. Nivel Paquirrín de alerta.

¿Pero de qué tipo de plástico estamos hablando? Pues un poco de todo: desde bolsas (los restos más abundantes), tapones, fibras sintéticas (de ropa principalmente)… que llegan a los océanos bien desde filtraciones de los sistemas de alcantarillado de las grandes ciudades, o bien arrastradas por ríos, riachuelos y demás corrientes naturales que atraviesan grandes urbes, incluso de depósitos de basuras. Por desgracia para el medio ambiente, el plástico es un material tan apreciado para estructuras y materiales por el hombre moderno porque es un material que no puede ser degradado por ningún tipo de microorganismo y prácticamente casi ningún agente químico natural, con lo cual no está expuesto a procesos de corrosión y desgaste al que otros materiales (metales, maderas, cristal…) sí que están, y es más resistente.

Para darte algo más de información que te pueda orientar levemente, muchos de los plásticos son un derivado de compuestos orgánicos que se encuentran en nuestro entorno de manera natural (el petróleo, para ser más exactos). La estructura de los compuestos orgánicos está basada en largas cadenas de carbono, que sí pueden ser degradadas por microorganismos en la mayoría de casos. En el caso de los derivados plásticos, su estructura química también está basada en largas cadenas de carbono, aunque dichos materiales de partida son sometidos a una serie de procesos químicos que los modifican hasta obtener el plástico de tal manera que los hacen imposibles de degradar por los microorganismos.

No voy a entrar en muchos más detalles, primero porque no soy químico, y segundo porque es domingo. Y aunque yo soy de los que opinan, como uno de mis profesores de mi etapa universitaria, que la cantidad ingente de plástico que se acumula en nuestro planeta va a acabar favoreciendo la aparición de microorganismos capaces de degradarlos (es una mera cuestión evolutiva), estamos muuuuuuuuuy lejos de que eso pase. Desde luego no va a pasar antes de 2050, eso os lo digo ya.

¿Estamos a tiempo de remediarlo? Sí. ¿Lo haremos? Jejeje, no me tiréis de la lengua, bribones… El estudio también afirma, por ejemplo, que simples medidas se pueden aplicar y que pueden marcar una importante diferencia, en temas de tratamiento de residuos y reciclaje, y principalmente en relación a concienciación ciudadana. Y aunque bien es cierto que ya en algunos países europeos la normativa de gestión de residuos plásticos es muy estricta y la ciudadanía está muy concienciada, en otros países (y de nuevo pido que no me tiréis de la lengua, que si no la vamos a liar…) la gestión deja muchísimo que desear. ¡Qué fácil es echar lo que sea al inodoro y tirar de la cadenita!, ¿eh? Y desaparece sin más… ¡¡Brujeríiiiaaaaa!!

Así que, amigos y amigas: tomad conciencia de hacia dónde nos lleva el mundo tal y como lo conocemos y aportad vuestro granito de arena. Abandonemos esa cómoda y egoísta dejadez, tan arraigada en nuestro país del «Bah, si porque yo no recicle no se va a notar». O mi favorita, típica frase de intelectual de bar: «Total, si luego lo juntan todo en un camión y lo vacían en el mismo sitio, que YO lo he visto». No seáis panolis, un poquito de por favor.

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Todo empezó con 'El mundo de Beakman'. Un tipo loco con bata blanca que tenía explicación para todo. Yo quería ser Beakman. Y en ello estoy.

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