Un mensaje al infinito… y más allá

¿Sabías que la humanidad ha mandado, de manera oficial, mensajes al espacio en busca de vida inteligente? Pues sí señorito (o señorita). Y es que tras una semana en la que los ciudadanos españoles hemos podido comprobar que, lamentablemente, no hay vida inteligente en el consejo de ministros, se me ha ocurrido contarte cómo va la búsqueda por el espacio exterior (que seguro que hay más suerte).

Estados Unidos. Año 1977. Las sondas Voyager 1 y Voyager 2 son lanzadas a una misión sin retorno, con tan solo 16 días de diferencia. Dato curioso: primero lanzaron la Voyager 2, y después la Voyager 1 (que les gusta a los americanos dar por saco, ¿eh?). He de confesar que en realidad, te estoy contando una pequeña mentirijilla, porque las sondas no las lanzaron para buscar vida inteligente sino para estudiar los planetas de órbita más alejada del Sol, es decir, los límites de nuestro Sistema Solar. Así, entre las dos, visitaron y enviaron datos de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Peeeero, de camino y en previsión de que iban a ser los aparatos creados por el hombre que iban a acabar a más distancia de la Tierra, pues dijeron: vamos a mandar un mensajillo, y a ver qué tal. Las dos sondas llevan consigo un disco dorado con información sobre el ser humano y la vida en la Tierra. Junto con el disco, existen instrucciones acerca de cómo reproducirlo (que pensarás: pues si les tienen que explicar cómo poner un disco, menuda vida inteligente…). El disco es una suerte de “abuelo” de los actuales CD (recuerda que hablamos de 1977).

¿Qué contiene el mensaje? Una recopilación de imágenes de paisajes de nuestro planeta, de la galaxia que habitamos (la Vía Láctea), de nuestro Sol…, una selección de sonidos del mundo (el sonido del viento, truenos, cantos de aves…), un saludo del (por aquel entonces) Secretario General la Organización de Naciones Unidas, saludos en 55 idiomas y hasta un saludo del hijo pequeño del gran Carl Sagan en nombre de todos los niños del mundo. ¿Sientes curiosidad? Aquí puedes acceder al contenido íntegro del disco dorado, tal como lo vería (y reproduciría) el tan esperado receptor extraterrestre. Nuestro “mensaje en una botella” al océano cósmico.

Como dato adicional, hacerte saber que oficialmente la sonda Voyager 1 traspasó los confines de nuestro Sistema Solar en 2013, con lo que actualmente se encuentra viajando por el conocido como “espacio interestelar”, a unos 15.000 millones de kilómetros del Sol, y aún operativa y mandando datos a la Tierra (a la velocidad de la luz, los datos tardan 17 minutos en alcanzar nuestro planeta). Aunque existe cierta controversia y algunos escépticos piensan que aún no ha traspasado el límite, pero bueno, los datos están ahí y yo personalmente no tengo dudas. ¿Hasta dónde llegará? Algún día lo sabremos (o no…).

Y no es el único mensaje que hemos mandado. El primero enviado desde la Tierra (no fue un mensaje físico como el disco) ha sido un mensaje de radio conocido como Mensaje de Arecibo, previo al lanzamiento de las Voyager, y realizado en 1974 desde el radiotelescopio del mismo nombre, en dirección al cúmulo estelar M13. Se espera que tarde 25.000 años en alcanzar su objetivo, y en caso de haber respuesta, pues tardaríamos otros 25 milenios en recibirla. Mucho tiempo, ¿no? Pues por si te interesa, el mensaje de Arecibo ya tiene respuesta… ¡Hasta el próximo domingo!

bluebird Comunicación
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