[Tragos amargos] Improvisación

amargos

Coger el cuaderno y lanzarte de cabeza sobre él sin miramientos. No pensar ni un instante. Sólo dejarse llevar por la llamada de la selva y asestarle golpes certeros de pluma. Embestir las hojas y devorarlas con palabras que alivian el alma. Exprimir la cabeza contra la barra para sacar el jugo de tu profunda esencia.  Ensuciarte las manos en el barro de las letras. Palabras profundas y huecas que combaten entre sí sobre la arena de celulosa blanca, en una demostración de fuerza que dejará huellas de sangre sobre el papel.

La sensación de caer al vacío cuando el papel llama a la pluma ¿O es al revés? En caída libre. Sin paracaídas. Volar hacia el fondo de ti mismo para recoger los frutos más maduros de tu mente, que sólo crecen ahí, donde no llegan los largos brazos de la rutina y el hastío. En la caída, puedes ver entre los riscos tus propios deseos, agarrados a las piedras. Cuando caigan, estarán consumados. Mientras tanto, se aferran a la roca. No alcanzas a tocarlos pero están ahí. Siempre están. Sabes que cuando alcances el fondo, alguno caerá y quedará grabado en el papel para siempre.

No hay tiempo cuando no esperas nada. La única espera es la de sumergirte en tu propio océano y sacar algunos peces espada. La paciencia del pescador de palabras no se mide en horas, minutos y segundos, se mide en vidas. Es la propia vida en su plenitud la que marca el sorpasso de los días. Sin escribir, el tic tac del escritor se apaga. Necesita darle cuerda para que sigan girando las manecillas. Tic tac hasta el último aliento.

Cuando ya no pueda sostener la pluma y el cuaderno esté raído por el tiempo y la cerveza derramada, le quedará un último impulso en los dedos. Le quedará siempre una última línea que afiance su espíritu revuelto. Moverá los dedos escribiendo una palabra suelta en el aire. Su última palabra. No podía ser otra. La palabra que siempre buscó en vida cada vez que se lanzaba al vacío de las calles cada domingo. En el cuaderno y en la vida. La improvisación.

La ilustración que acompaña a este artículo es de Raquel G. Ibáñez.

bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.