«’Tetita’ muestra el duelo que puede vivir un niño cuando la lactancia acaba»

tetita

Decía Chavela Vargas de Frida que «esparcía ternura como flores. Una gran ternura, una ternura infinita». Es una descripción preciosa, una frase certera que a mí me lleva hasta Diana Oliver.

Que Diana es una mujer tierna lo sabe cualquier persona que la conozca o que se acerque hasta ‘Tetita‘, su primer cuento. Ilustrado por Fernando Martín y editado por Editorial Minis,  habla del destete: «un proceso natural de los lactantes, que a veces crea desasosiego, tristeza e incluso enfado en los bebés y niños pequeños». Es lo que en esta historia le ha pasado a Mara, la hija de Diana, que ya protagonizó otra historia de la colección, ‘La maceta de mi abuelo‘, y que comparte con su madre esa ternura infinita y maravillosa que las caracteriza.

Tal y como leemos en la sinopsis, en esta obra vemos «cómo va procesando el destete y las sensaciones que le crea y qué estrategias encuentra a su alcance —los cientos de achuchones, besos y cuentos que le dan y le cuentan sus padres— para sobreponerse».

Diana, cuéntame qué es para ti ‘Tetita’.

Un nada que es mucho. Es una historia de tantas que hablan de un destete, pero de un destete dirigido. ¡El más difícil todavía! ‘Tetita’ muestra el duelo que puede vivir un niño cuando la lactancia acaba y él o ella no quieren. O no están preparados. Y lo hace dando voz a la protagonista de ese destete, claro. Ella es la que cuenta la historia, la que explica cómo se siente, cómo lo vive, qué recursos encuentra en el camino a su disposición. Creo que ‘Tetita’ también normaliza la lactancia en público, y en niños “mayores”. Y eso me hace muy feliz porque a día de hoy muchos siguen sorprendiéndose de esto.

¿Cuáles son las dificultades de escribir para un público infantil? Me parece complicadísimo.
Eso lo hemos hablado a veces en casa. Parece fácil pero es dificilísimo en realidad. Nosotros leemos muchos cuentos con nuestros niños —menuda biblioteca nos estamos haciendo…— y aprendemos mucho de ellos, de sus ilustraciones, de sus textos, y observamos las reaciones de Mara y Leo. Ojalá un día pudiéramos hacer un cuento la mitad de bonito que alguno de nuestros favoritos.
Háblame de las maravillosas ilustraciones.
Son del gran Fernando Martín, primo de mi marido y compañero de aventuras y desventuras. Así que todo queda en familia. En cuanto se lo propusimos se animó a hacerlo, y con mucho amor y una paciencia infinita en seguida dio con el concepto de la historia. Sus ilustraciones tienen un estilo muy personal, súper cuidado. Es único, y ha sido un honor y una alegría que aceptara el reto con tanto entusiasmo.
¿Y Mara qué dice? Tiene que ser muy emocionante protagonizar no uno, sino dos cuentos.
Ha sido muy emocionante leerlo con ella, la verdad. Está alucinada. Y feliz. ¡La histora de Tetita plasmada en un papel! En realidad ‘Tetita’ es la historia de Mara, ella es la que la ha vivió en primera persona. Y ella es quien ha dado vida a ‘Tetita’.
¿Es cosa mía o todavía hay pocos cuentos que giren en torno a la lactancia materna?
En los últimos años, aunque lejos del circuito comercial, hay más literatura infantil que contemple la lactancia materna como tema principal. También libros en los que, aunque el tema central no sea ese, se incluya a una madre amamantando y no un biberón. En mi opinión, los primeros suelen ser demasiado “educativos”. Creo que los que verdaderamente “normalizan” son los segundos, los que integran la lactancia materna sin más. ‘Ella’ y ‘Mamá’ son dos de mis preferidos y para mí los mejores ejemplos en ese sentido.
Menos aún, imagino, que lo hagan en torno al destete… ¿Por qué es importante que los niños tengan herramientas, como este libro, sobre este momento?
Yo creo que puede ser interesante ver cómo pueden vivir otros niños una situación como ésta. En el caso de ‘Tetita’, su protagonista no estaba preparada para decirle adiós y eso le produce tristeza, desazón. Y enfado. Tampoco ‘Tetita’ pretende ser un cuento, sino más.
¿Y las madres? ¿De qué herramientas disponen las madres para enfrentarlo?
Esto es también complicado. Hay recomendaciones, hay algún libro que trata el tema (como el de Pilar Martínez de ‘Destetar sin lágrimas’) y, sobre todo, hay muchísimas otras historias como la de Mara. Todas diferentes, y de las que se puede aprender mucho. Personalmente opino que no hay recetas mágicas para un destete fácil. Cada destete depende de cada mujer, de cada niño, de cada familia, de cada circunstancia… En el caso de que sean ellas las que den el paso puede ser útil hablar con otras mujeres que hayan vivido una situación parecida, conocer qué han sentido, cómo lo han resuelto o cómo lo han afrontado los niños. Hay grupos de lactancia en redes sociales en los que siempre se encuentra alguna historia de destete dirigido. También hay asesoras de lactancia o consultoras que pueden explicarnos el proceso y darnos recomendaciones. Muchas veces sólo necesitamos que nos escuchen, aunque no haya una receta milagrosa.
Trabajas, crías, mantienes un blog de éxito, escribes cuentos… ¿Cómo es posible llegar a todo?
Tampoco creo que pueda decir que tengo un blog de éxito [risas]. No es posible llegar a todo, porque todo es infinito. Al final se llega, pero en mi caso lo hago con la eterna sensación de vivir a medias, criar a medias, trabajar a medias. Me parece imprescindible priorizar muchísimo, organizar. Ordenar el tiempo. Y, como dice Mónica de Madresfera, abrazar el caos cuando ya no puedes más. Pero qué difícil y qué agotador.
¿Es la conciliación una utopía?
Lo es. Al menos aquí y ahora la cosa está complicada. Nosotros seguimos empeñados en hacerla realidad porque no imaginamos cómo se puede hacer de otro modo. Ser freelance ayuda en muchos casos en este sentido, en otros es verdaderamente desesperante.

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