¿Te pican los mosquitos? No eres tú, son tus genes

Todos conocemos a alguien que es una diana viviente para los mosquitos. Tú mismo incluso puedes ser uno o una de los que lo sufre en sus propias carnes: te embadurnas de loción, evitas ciertos alimentos, gastas el dinero en inútiles aparatos eléctricos que juran y perjuran mantendrán a esos pequeños bastardos alados enviados por satán lejos de tu apetitosa sangre… Pero te levantas cosido a picotazos y envuelto en ronchas mientras maldices a aquel/aquella que ha pasado la noche contigo porque no tiene ni una, y no te puedes explicar por qué siempre tú…

Pues aquí vengo yo a sacarte de dudas. La respuesta no está en tu dieta, ni en tu higiene personal, ni tan siquiera en esa tan manida y odiosa expresión de quien te quiere consolar sin conseguirlo: «te pican porque eres muy dulce». ¿Dulce? Me cago en… La respuesta, amigo, amiga, está en tus genes. Tus genes te hacen más apetitoso para los mosquitos. Así es: las picaduras de mosquitos, igual que los Reyes Magos, son los padres (que son los que te han dado los genes y, por extensión, los culpables).

Y es que hace muy poquitos días que se acaba de publicar un estudio en la revista PLOS One, en que se llega a semejante conclusión tras realizar un experimento utilizando hermanos, gemelos homocigóticos y gemelos heterocigóticos (estos últimos históricamente llamados mellizos, aunque al final nos pasábamos el léxico por el forro de la huevada y se los acababa llamando mellizos a todos…).

Evidentemente, los mosquitos utilizados en el estudio no tienen un máster en genética, de modo que… ¿Cómo elegían a sus víctimas entre los participantes en el experimento? Por el olor. Pero no el olor ese a rancio de después de hacer deporte o de no lavar la ropa ni así te maten (ya sabes, ese personaje que siempre te toca a sobaca alzada al lado en el metro/bus). El estudio ha encontrado que hay un componente genético responsable de ese olor corporal que te hace irresistible para los mosquitos.

Si bien es cierto que se desconoce el gen o conjunto de genes responsables, el estudio sí que arroja datos sorprendentes en cuanto a la heredabilidad del carácter. Por ejemplo, otros rasgos como el cociente intelectual o la altura, tienen un porcentaje de similitud entre gemelos idénticos (lo que da una idea de la contribución de la genética a dichos factores) de un 80% y entre un 50-80% respectivamente para cada caso. Según este estudio, el “poder de atraer mosquitos” (llamemos así a este nuevo rasgo genético) es un rasgo que se comparte en gemelos homozigóticos a niveles de hasta el 83%. El componente genético, por tanto, queda más que patente.

En cuanto a las implicaciones de este tipo de estudio, son muy variadas (que estas cosas no se hacen por amor al arte, aunque los que gobiernan se empeñen en pensar que sí y nos den limosnas con las que “ir tirando” mientras gastan millones en querer organizar juegos olímpicos y construir aeropuertos sin aviones y trenes que llevan a ninguna parte). Desde las más básicas como desarrollar tratamientos personalizados para repeler mosquitos (piensa que para muchos de nosotros es simplemente molesto, pero en casos de personas alérgicas una picadura puede tener consecuencias letales), hasta ayudar a desarrollar planes de contingencia frente a plagas que pueden afectar a poblaciones de individuos en riesgo: el dengue, la malaria, la fiebre amarilla… Todas son enfermedades transmitidas por mosquitos.

Mientras tanto, si os siguen picando podéis probar a oler un limón, y a ver qué tal. Una señora muy lista de la tele dice que hace milagros, y si lo dicen en la tele…

bluebird Comunicación
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