«Nosotras estamos más en el detalle y en las circunstancias concretas de cada persona y eso es muy positivo para este negocio»

Segovia y Asociados

Son vísperas de otro 8 de marzo, un día cualquiera en Segovia y Asociados, una consultoría ubicada en Sonseca (Toledo), que destaca por su eficiencia y amabilidad a la hora de realizar un seguimiento personalizado a empresas en materia de Asesoría Fiscal, Laboral y Contable.

Al frente está Raquel Segovia, socia gerente. Junto a ella, María Jesús Pina Diaz, administrativa que se encarga de la contabilidad de algunas empresas, aunque  también hecha un mano en laboral; Sagrario Molero Molero, Beatriz de la Cruz Rodríguez y Elena Rodriguez Malo Lorenzo, recién llegada a la empresa, otras tres administrativas, expertas en contabilidad; Noelia Dorado Gomez, que es licenciada en Relaciones Laborales y se encarga de todo el tema laboral; y María del Pilar Carrobles Rodríguez, la persona responsable de la limpieza.

Siete mujeres que, juntas, conforman un gran equipo de profesionales que ofrecen un asesoramiento personalizado y eficaz. Y en estos días previos al 8 de marzo, además, se convierten en el reflejo en el que muchas empresas deberían mirarse.

Dice Raquel Segovia que la empresa la componen sólo mujeres «por casualidad», porque en otros momentos «hemos tenido hombres como compañeros pero por unas cosas y por otras, esas relaciones no cuajaron». De hecho, antes de ella el responsable de la empresa fue su padre «que es hombre y que ha sido quien nos ha llevado adonde estamos hoy en día».

Precisamente, hablamos con Antonio Segovia, quien fundó Segovia y Asociados hace alrededor de 30 años: «Las mujeres son más detallistas, más sólidas y más leales a la empresa. Si se encuentran a gusto trabajan mejor y yo también he trabajado mejor con ellas».

En todo este tiempo, los clientes no reparan en el hecho de que la totalidad del equipo sea femenino. «A veces algún comercial de visita nos pregunta qué tal se trabaja siendo todo mujeres. Concretamente, hubo una chica que me comentó ‘¡qué envidia!’», recuerda Raquel.

No sabemos si estos celos se referían a la profesionalidad, el compañerismo o por una mezcla de ambos, pero lo cierto es que, según explica Raquel, «nosotras estamos más en el detalle y en las circunstancias concretas de cada persona y eso es muy positivo para este negocio. Creo que nuestro clientes lo agradecen porque es un trato muy personalizado».

Y todo ello sin renunciar, por supuesto, a la «conciliación plena». Una apuesta sin peros de Segovia y Asociados. «Aquí no se pone ninguna pega si un hijo o hija se pone enfermo o si hay que cuidar de los padres o realizar fuera gestiones personales», afirma la socia gerente. «Lo único que se exige es que el trabajo esté bien gestionado y lo está». De hecho, dos de las compañeras disfrutan de una reducción de jornada sin ningún problema. «Creo que para que una empresa tenga éxito, independientemente del tema del feminismo, los trabajadores tienen que trabajar a gusto, y en eso este tipo de ventajas son fundamentales».

Precisamente, Raquel se sorprende de que le preguntemos por qué es feminista. «No sé si hay que dar un por qué, soy mujer y llevo viviendo la injusticia mucho tiempo, como todas. El hecho de ser feminista es para mí una liberación porque no me siento tan sola, veo vivencias compartidas y eso me tranquiliza. Necesito que haya una lucha, empoderarme y saber que no soy la única tonta a la que le pasan cosas, porque soy débil, porque no lo soy».

Una lucha todavía necesaria en multitud de campos. Por ejemplo, en nuestro país sólo diez empresas de las 139 compañías que cotizan en bolsas tienen consejeras ejecutivas. «Creo que las empresas deberían fijarse más en las mujeres teniendo en cuenta que hoy en día un porcentaje brutal de emprendedoras son mujeres y eso es un nicho de mercado que, por mucho que se empeñen, no van a poder evitar». Y va más allá: «También me encantaría que hubiese una presidenta del gobierno, que todos los partidos son muy feministas pero todas las mujeres están de segundas de abordo. Cuando esas empresas se vean en la tesitura de tener que lidiar con mujeres poderosas en los gobiernos tendrán que plantearse las cosas de otra manera».

Hasta entonces seguiremos aprendiendo, luchando, juntas. Porque, como nos ha recordado Raquel, si de algo sirve el feminismo es para poner sobre la mesa que no estamos solas. Nunca más.

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