Permiso para subir a bordo, Bill… Rumbo a Italia

Déjame hablarte de mi barco… Primero se llamó HMS Packington (M1214). En 1959 pasó a llamarse SAS Walvisbaai y a fomar parte de la Marina sudafricana, para la que trabajó hasta 2001. Dos años después se convirtió en Belafonte y ahora se llama Mojo y dicen que vive en Dubái, junto a un multimillonario, en forma de yate y con bandera de Panamá. Si no sabes de qué estamos hablando tienes dos opciones: seguir leyendo o darme por perdida.

El Walvisbaai salió de Ciudad del Cabo para ser reformado en Gibraltar, y desde allí llegó a Italia, donde se convirtió y ejerció de Belafonte, con un Bill Murray llamado entonces Steve Zissou a bordo acompañado de todo un equipo sonando a Pelé en busca de venganza. El diseñador de producción de ‘The life aquatic with Steve Zissou’, Mark Friedberg, dejó claro que el barco tenía que ser un dragaminas de la II Guerra Mundial y con, al menos, 50 metros de largo. «Tenía que recordarnos al Calypso de Jacques Cousteau». Y el Calypso de Wes Anderson se llamó Belafonte, y recorrió las más bellas tierras y aguas de Italia durante el rodaje de la película. Si no la has visto, detente, insensato, porque esto va cargado de spoilers.

Anzio, del Belafonte a la II Guerra Mundial

Frente a la playa de Anzio, Steve Zissou sube a la cubierta de su barco a fumarse un cigarrillo tras conocer al que puede que sea su hijo, Ned Plimpton (Owen Wilson), por poco Kinsley Zissou y finalmente, Ned Zissou. Frente a esa misma playa suena un actor que recuerda a Pelé. La playa de Anzio fue, en la vida real, lugar de desembarco aliado durante la II Guerra Mundial y la ciudad entera, cuna de los emperadores Calígula y Nerón.

Repleto de áreas de lujo, ya que los nobles de la cercana Roma lo eligieron como destino, fue visitada en numerosas ocasiones por los emperadores de la dinastía Julia-Claudia, y ahora se ha convertido en un destino hiperturístico lleno de villas y resorts de nivel. Llena de historia, la localidad italiana de Anzio es una de las escasas zonas desde las que se puede tomar ferry o helicóptero para visitar otro de los destinos de Zissou: la isla de Ponza, accesible únicamente por estas vías.

Italia
Fotografía: Moyan Brenn ©

Nettuno, lugar de entrenamiento para becarios

Aunque los becarios no llevan arma, Zissou no duda en darle una a su nuevo hijo. En esa escena, rodeado de la belleza de la costa italiana se halla un pequeño castillo, una torreta medieval adentrada en las claras aguas del Mediterráneo. Se trata de la torre Astura, aunque en el pasado se la llamó isla de Astura. Es una construcción que se encuentra en la zona del polígono de tiro de la policía italiana y está ubicada en la costa de Lazio, en la localidad de Nettuno, muy cercana a Anzio.

Tan cercana está que aquí mismo, en Nettuno, es donde se encuentra el Cementerio Americano a los caídos en el desembarco que tuvo lugar en la II Guerra Mundial en la vecina localidad de Anzio. También popular entre los turistas, una parte de la pequeña ciudad está ubicada dentro de un amurallado medieval. El Forte Sangallo, otro objetivo a visitar, es una gran fortaleza del siglo XVI construida por el papa Alejandro VI y que perteneció, entre otros, a los Borgia.

Italia
Fotografía: Daniel Zedda ©

Isla de Ponza, aka Port-au-Patois

Port-au-Patois le llama Bill Murray. Land ho! La isla de Ponza —también conocidas como islas Pontinas— está a poco más de 30 kilómetros de la costa occidental italiana, a la altura de la mitad de la bota, en el golfo de Gaeta. Jacques Cousteau, en quien se basa la maravillosa obra de ‘Life Aquatic’, y su hijo Phillippe grabaron muchos de sus documentales en las aguas translúcidas alrededor de Ponza, una isla que es accesible única y exclusivamente por mar o aire.

El equipo Zissou tiene que viajar, después de sufrir un ataque pirata en el mar, a la villa de Port-au-Patois donde se encuentra Eleanor para pedirle ayuda y aunque con un sonido más español que italiano, Murray toca tierra en esta  isla, en realidad Ponza.

Italia
Fotografía: Pietro & Silvia ©

Nápoles, el teatro de Zissou

La obra maestra de Wes Anderson arranca con la proyección de la primera parte del documental de Zissou en un impresionante teatro. Con cerca de 300 años de historia, se trata del Teatro di San Carlo de Nápoles, el más antiguo de todos los que, en el mundo entero, siguen activos en cuestión de ópera y modelo de muchos otros teatros en Europa. Quien está detrás de la construcción de este teatro fue Carlos III de España, rey de Nápoles y Sicilia, el mismo que con aire insigne se quitó el sombrero muy lentamente, bajó de su caballo y con voz profunda le dijo a su lacayo: «Ahí está», señalando a la Puerta de Alcalá madrileña, otra de las aportaciones del que fue, históricamente, el mejor alcalde de la capital.

Italia
Fotografía: Pasquale Matrisciano ©

Una vez terminado el documental, la fiesta de Zissou continúa. Y lo hace con Eleanor bajando unas esplendorosas escaleras que no forman parte del Teatro di San Carlo sino del Palazzo Reale, también de Nápoles. Esta construcción, un poco más tardía, de comienzos del siglo XVII, se construyó a petición del virrey de Nápoles Fernando Ruiz de Castro ante una posible e inminente visita del rey español Felipe III, una visita que nunca, por cierto, llegó a ocurrir.

Italia
Fotografía: Lalupa ©

Roma, Milán y el resto del pastel

«Escogimos Italia porque tenía todo lo que buscábamos». Así Mark Friedberg, diseñador de producción de ‘Life Aquatic’ habla de la elección de sus localizaciones. «Italia está en el mar, tiene la Cinecittà, donde fueron grabadas todas las películas de Federico Fellini, y tiene el Mediterráneo, por lo que tiene esa percepción de isla». Muchas de las escenas, y prácticamente todos los interiores de la película se rodaron en los legendarios estudios Cinecittà de Roma, donde se construyó el otro barco protagonista del rodaje: el medio Belafonte de tres pisos, el partido por la mitad, el abierto para disfrute de todos los espectadores.

Quizás para acaba la friki-ruta italiana Milán nos quede un poco lejos, ahí, en el norte, con pocas —aunque seguro remarcables— cosas que visitar teniendo en cuenta la ingente cantidad y calidad turística que tiene el resto del país embotado, pero si alguno de los fans de Wes Anderson en su viaje por estas tierras acaba en la ciudad de la moda, le conviene saber que tiene una estupenda cafetería que visitar. Se trata del Bar Luce, de la Fondazione Prada, que trata de recrear la atmósfera de un típico café milanés… y cuyo valor añadido se encuentra en que, ¡sorpresa!, está diseñado por el propio Wes Anderson. ¿Alguien se resiste?

Belafonte
Fotografía: Attilio Maranzano (Fondazione Prada) ©
bluebird Comunicación
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