¿Por qué una pastilla del tratamiento para la hepatitis C cuesta 1.000 veces más que producirla?

Hace ya mucho tiempo que escribimos un editorial titulado ‘Hepatitis €‘, apoyando a los enfermos en su lucha para que el Ministerio de Sanidad financiase sus tratamiento con Sovaldi, una medicación que podía salvar sus vidas.

Ha pasado el tiempo y parece que para muchos sigue importando más el dinero que las personas. Por eso, tal y como cuentan en una nota de prensa, Médicos Sin Fronteras presentó ayer ante la Oficina Europea de Patentes (OEP) una oposición a la patente del sofosbuvir (el genérico del Sovaldi), con el objetivo de «eliminar las barreras que impiden a millones de personas recibir tratamiento de esta enfermedad, hacerlo más asequible y lograr que más personas puedan acceder a él».

La ONG se suma así a otras organizaciones de la sociedad civil de 17 países que también han presentado de forma simultánea sendas oposiciones a la patente del sofosbuvir frente al monopolio de la compañía farmacéutica que lo produce, Gilead.

«Hay 80 millones de personas con hepatitis C en todo el mundo: el tratamiento tiene que estar disponible para todos los que lo necesiten sin importar donde vivan», señala el doctor Isaac Chikwanha, asesor médico de hepatitis C de la campaña de acceso a medicamentos esenciales.

Una cura demasiado cara

«El precio del sofosbuvir excluye del tratamiento a millones de personas que precisan de él. El tratamiento está restringido o simplemente no está disponible en muchos lugares del mundo. Rusia y muchos países de renta media como Tailandia y Brasil son un ejemplo de ello. Un medicamento que cura no hace ningún bien si la gente que lo necesita no puede pagarlo».

hepatitis

El sofosbuvir conforma la columna vertebral de la mayoría de los tratamientos combinados para la hepatitis C, una gama de antivirales de acción directa (AAD) orales que han llegado al mercado en los últimos cuatro años y que han disparado las tasas de curación.

En Europa, Gilead cobra hasta 54.600 euros por un tratamiento con sofosbuvir de 12 semanas. En Estados Unidos, Gilead fijó inicialmente el precio en 84.000 dólares, lo que suponía un desmesurado precio de 1.000 dólares por comprimido. Mientras tanto, un estudio de la Universidad de Liverpool ha demostrado que el coste de producción por pastilla es inferior a un dólar.

«Los monopolios de la patente de Gilead sobre el sofosbuvir están bloqueando el acceso a un tratamiento asequible para la hepatitis C en muchos países, entre ellos los europeos», alerta Aliénor Devalière, asesor de la campaña de acceso de Médicos Sin Fronteras. «Esta patente puede y debe ser revocada; la ciencia que hay detrás del sofosbuvir no es nueva».

bluebird Comunicación
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