El misterio de los auriculares enredados

Atención, muchachada: ¡Operación salida! Por fin las ansiadas vacaciones. Empecemos: toallas, chanclas, crema solar, gafas de sol, un libro, el iPod… ¡Maldita sea! ¿Otra vez se han vuelto a enrollar los malditos auriculares? ¡Pero si los guardé bien!

Te suena la escena, ¿verdad? Terminas de escuchar música, los enrollas cuidadosamente, los guardas en tu bolsa, y… ¡Zas! Enredo de mil demonios la siguiente vez que los vas a coger. Otra vez diez minutos desenmarañando cables cual cubo de Rubik poseído por el demonio de Tasmania. La cuestión es, como diría Mourinho, ¿pur qué? ¡¿pur qué?!

Pues la respuesta son las matemáticas. Así es, amigos y amigas, no hay un pequeño troll cabroncete dispuesto a hacer nudos a nuestros cables cada vez que cerramos el bolso. Es pura física, y un grupo de científicos de la Universidad de San Diego, en California, ya había dado hace años con la fórmula matemática que lo explica. Como siempre, si tienes un interés desmedido, aquí dejo el enlace al artículo científico, donde publican la famosa fórmula matemática y una serie de gráficas que explican la relación entre el tipo de cable, la longitud, el número de vueltas y el número de nudos que aparecen cada vez que se guardan los auriculares.

Como es domingo, mañana es 1 de agosto y estarás para pocas gráficas, yo te lo resumo en un plis ahora mismo. Qué le voy a hacer, soy así de majo. El estudio se ha llevado a cabo en concreto con los auriculares de Apple (sí, esos blanquitos tan monos que cuestan un cojón, sí). La conclusión a la que llegan nuestros amigos físicos es que los temidos nudos que aparecen enreando los cables, por muy cuidadosamente que los guardes, son debidos a una combinación de longitud y agitación del contenedor (entiéndase como contenedor el recipiente donde están guardados). El estudio estadístico está basado en casi 3500 pruebas individuales. Ahí es nada.

Así han llegado a la conclusión de que los auriculares de una longitud igual o menor a 46 centímetros prácticamente nunca se enredan.  Entre 46 y 150 centímetros, la probabilidad de que aparezca al menos algún nudo incrementa de forma bestial, de tal modo que a partir de aquí  la probabilidad de que se enreden durante el transporte, por muy bien que los coloques y los guardes, es mayor del 50 por ciento. La fórmula matemática que explica tal fenómeno aparece publicada en el artículo, no te la muestro aquí para que no te saques los ojos con una cuchara de postre. Por si tienes interés, la longitud de los famosos auriculares blancos de Apple es de 139 centímetros. Así que ya ves, muy bonitos, muy blanquitos, pero se te van a enredar y lo sabes.

En el estudio (ahora ya te está picando la curiosidad y lo quieres leer, ¿a que sí?) también se muestra un esquema de cómo empieza todo. Como apunte, si al final la curiosidad no te picaba tanto y pasas del artículo, te avanzo que sólo son necesarios dos cruces aleatorios entre los extremos de los cables (¡sólo dos!) para que se desencadene el armagedón y aquello acabe como el rosario de la aurora, y se empiecen a formar nudos espontáneamente por toda la longitud del cable.

Así que ya sabes, no pierdas más el tiempo intentando colocar los puñeteros auriculares porque se van a enrear igual, y ¡a disfrutar del verano! Nos vemos en septiembre.

bluebird Comunicación
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