Mis inicios en la aventura del yoga

Mi aventura con el yoga comenzó hace dos años; toda aventura necesita un detonante, algo que encienda tu motivación. Desde hace ocho años dirijo Cenit, mi propio centro de psicología. Me iba bien, aunque en mi propio ser, me aburría. Francamente, me encanta cambiar y probar y estaba necesitado de nuevas inspiraciones; además, una terrible hernia de disco lumbar me tenía invalidado. Mi disco no solo estaba roto sino algo peor, el núcleo pulposo atravesaba el anillo fibroso. Lo que se denomina extrusión. Cuatro meses de baja y dolor a rabiar.

Amargado y a la vez inmerso en una intensa búsqueda de soluciones, un buen día vi en internet que Kelly Wilson, mi profesor favorito de psicología, iba a dar un intensivo a Madrid y allí me fui. Algo había cambiado en él cuando lo vi. Sus enseñanzas habían dado un giro sutil, que no comprendía. De pronto se puso a hacer Sirsasana en un descanso, una difícil postura sobre la cabeza. ¿Yoga? ¿Mi admirado profesor? Mi inflexible cabeza, que funcionaba con modelos de terapia, echaba humo. Soy un buscador, así que me fasciné.  “Quizá merezca la pena probarlo aunque solo sea para tratar mi hernia”, me dije. Hoy puedo dar gracias y decir que mi dolor está controlado sin fármacos, y que mi cuerpo se siente más sano que nunca. Mi médico ni se lo cree.

… and now, yoga (lo has probado todo y necesitas más, ahora… yoga). Así comienzan los ‘Yoga Sutras de Patañjali’, el más respetado manual de yoga escrito hace 2500 años, traducido y comentado por multitud de maestros posteriores. Su autor conquistó las más altas cotas de evolución espiritual en vida y aún tuvo tiempo de escribir sus 196 sutras en sánscrito, la única lengua considerada como descubierta.

Descubrí  que yoga es la práctica del equilibrio interno y externo. Es la práctica del cese de las fluctuaciones de la consciencia (citta) en sus tres facetas: mente (manas), inteligencia (buddhi) y ego (ahamkara) —B.K.S. Iyengar— para llegar al premio gordo de la consciencia única y la felicidad. “Me interesa mucho”, pensé. Humildemente intuyo que la psicología y otras disciplinas deshacen las trampas psicológicas del hombre moderno y que el yoga es el método que lleva a ese algo más a los buscadores exigentes. Ahora construir un puente entre las dos disciplinas es mi mayor pasión. Aplico la psicología a mis clientes y yoga a mí mismo.

El ser humano es la máquina más sofisticada que existe, es genial estar dentro de uno de ellos; inimaginables creaciones han ocurrido en este hermoso planeta gracias a él, obras fascinantes puede hacer a todas las escalas. El problema es que hay que sintonizarlo bien o la cosa puede ponerse muy fea, ¿no es así? A menudo llega a odiarse a sí mismo. Una lástima. Este fue el motivo por el que Shiva (Aadhi Yogi o el primer yogi, hace 15.000 años) fue convencido, según cuenta la historia, por algunas personas cercanas para enseñarnos los grandes métodos de la liberación y la trascendencia.

El manual de instrucciones para sintonizar al único ser con consciencia de su consciencia había comenzado. Muchos probaban consigo mismos, experimentando abiertamente estos métodos. Estos primeros seekers meditaban durante horas para evolucionar. El éxito y los métodos no tardaron en llegar a través de asanas, pranayamas, y formas de meditación; el combo de prácticas que eliges para tu liberación se denomina sadhana. No es difícil practicar. Un buen maestro te ayuda a elegir tu sadhana específica, un poquito de aquí y de allá;  en yoga necesitas un buen director de orquesta. Si deseas probar, busca el mejor profesor posible,  de esos a los que le sale el yoga por las orejas 24 horas, no uno del CCC, si no quieres tener serias confusiones.

Yoga II

Lo más común es empezar practicando asana, aunque también se puede empezar con meditación. Yoga es meditación y meditación es yoga. Son inseparables. Mi cuerpo estaba desconectado en partes, dolorcitos por diferentes sitios. La más vital, la columna, estaba muy abandonada y en yoga se dice que la espina dorsal es la que dice dónde vas a ir. Era verdad, así no iba a ningún sitio.

Las asanas correctas someten a músculos, esqueleto y órganos internos a todo tipo de cambios de presión, gravedad e irrigación sanguínea muy potentes y beneficiosos, para innumerables dolencias (muchas; podríamos citarlas en otro artículo). Pero insisto: La consciencia de cuerpo y mente de estas posturas debe practicarse con la ayuda de un profesor cualificado. Esta es una profesión honorable de compromiso y responsabilidad. Cuidado con los experimentos caseros.

Las molestias en diferentes partes del cuerpo son toques de atención para aumentar el uso consciente del cuerpo, no detonantes para ir al gimnasio o ponerse a correr. Es común, en personas con baja forma, ponerse a hacer deporte para reducir el dolor y acabar lesionándose rápidamente. Para ello, las asanas de yoga te ayudan a distinguir las diferentes capas de tu cuerpo y a colocarlas correctamente mientras prácticas ajustando tu respiración y consciencia a lo que sientes, algo muy depurativo y satisfactorio. Con dedicación aprendes rápido, sigues las mejores sensaciones, aprendes y tu dolor va cesando, las visitas al médico, psicólogo, fisioterapeuta y los ibuprofenos. Tú diriges tu salud y bienestar, como debe ser. Practicas la ecuanimidad mediante el arte del reseteo continuo de cuerpo y mente. Así, compulsiones e impurezas caen, generando un nuevo espacio.

El Hatha Yoga devuelve cierta simetría a tu organismo, descubriendo que, afortunadamente, tu cuerpo tiene el impulso primario y constante de autorregenerar cualquier desorden. Nuestro deber es permitírselo hacer, de igual forma que una herida abierta sangra y cicatriza, otras molestias son temporales y pasajeras si uno deja a la naturaleza hacer su trabajo. Las autocuraciones de la práctica son tanto físicas como psicológicas y se realizan al mismo tiempo. Basta con entrar con disciplina y dedicación en una asana para sorprenderse al descubrir el campamento terapéutico de tu maravillosa máquina. Siento una inmensa suerte de vivir dentro de un ser humano y me hace muy feliz hacerlo más consciente cada día.

Pensar, pensar… ¿Siempre lo mismo? Mala costumbre esta de opinar y juzgar sin darse ni cuenta, muy mala; usamos la aplicación del intelecto (metafóricamente hablando) todo el día, (en yoga, buddhi), pero… ¿Es la única que tengo? ¿Acaso utilizo una sola aplicación en mi móvil? ¿Es la reflexión de pasado y futuro en los presentes” nuestra única posibilidad? ¿Y luego qué, frasecitas de Paulo Coelho y normas de conducta moral? ¿Aperitivos psicológicos del Facebook? ¿Pildoritas de pensamiento positivo? ¡Ya está bien! ¿Quién soy yo? ¿Qué son los demás? ¿Qué es vida y qué no lo es? Si hubiera otras aplicaciones en mi ser, ¿las usaría? Usa mucho tu cabeza, ya verás a donde llegas, dicen los grandes maestros… Pues nada, erre que erre… Sólo cuando la persona se harta de tropezar con tanta creencia subjetiva y contradictoria se despabila un nuevo yogi, el interés por el propio software y su potencial en meditación. Conozco muy pocas personas que sean realmente conscientes del tremendo gasto energético y contaminación del pensar para todo. Si aún funcionas bien con tu propio sistema, continúa con él,  pero si estás realmente harto de sus vaivenes, quizá tu momento haya llegado. Trabaja tu atención, desde dentro, mediante ensayo y error, como un juego sorpresa. Prueba un poco. Mira la vida no tu vida ahora, tal y como es, con tu propia tecnología y verás cómo despierta más y más. YA. El pensamiento es lo que es. Poca cosa, agranda el ego y nos pone muy serios.

Esto es yoga, ya lo practicabas sin darte cuenta, como cuando disfrutas desperezándote cada mañana. El ser humano ES espiritual y se pregunta grandes asuntos. No es una patata rallada. Quiere fuertemente algo más de la existencia. Constantemente. Algo muy lícito. Podemos mirar a nuestro interior. QUÉ nos dice nuestro sufrir diario, por pequeño o grande que sea, o bien dejarlo para más adelante o para nunca. Es derecho de cada uno, pero si tienes más altibajos que un gráfico de la bolsa, si no llegas y tienes fantasías futuras y pasadas todo el día; si te falta ese punto (el que sea), recuerda el primer Sutra de Patanjali con el que comenzamos: “…and now, yoga”. Disciplina ancestral viva hoy como nunca para el dilema más antiguo. El dilema del ser.

Esto es yoga. Existe. De todos y de nadie, neutro y sin dogmas religiosos; CIENCIA espiritual. Método y patrimonio de la humanidad “desde el origen hasta el origen”.

Las clases comienzan el 2 de septiembre.

Namaste.

La imágenes que acompañan a este artículo son de David Molina ©

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Psicólogo, pescador, golfista y estudiante de yoga. Palabra favorita: verbo probar. Afirma que la mejor universidad actual es la de “Saint Youtube”, ama su licuadora y olvida todos los días lo que le pasa, “a cosa hecha”.

1 Comentario

  1. Hola Raul. Que grandes verdades.
    Solo decirte, que también practico yoga hace 20 años y desde hace 3 decidí hacer la formación de profesora.
    Mi vida ha cambiado. Te dejo la pagina por si te interesa. Yogaterapia.es.
    Echale un vistazo creo que podría interesarte por la unión que trabajamos de yoga y psicología.
    Un besico,
    Mercedes.

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