Micro-vampiros prehistóricos

«El hombre no va a inventar nada que los microbios no hayan inventado ya antes» es la frase que uno de mis profesores universitarios nos solía decir más de una vez durante las prácticas de la asignatura de Microbiología. Y es exactamente lo primero que me vino a la cabeza cuando leía el artículo del que hoy os quiero hablar. Es curioso cómo, con el tiempo, uno va apreciando más a sus profesores y comprobando cuánta razón tenían. Aunque por aquel entonces pensábamos que, éste en concreto, estaba zumbado. Todos hemos tenido alguno de esos, ¿a que sí?

En fin, terminado el flashback, volvamos a lo que nos ocupa. Y no es ni más ni menos que se acaba de presentar la pasada semana un trabajo en la reunión anual de la Sociedad Geológica Americana, que muestra fósiles de 750 millones de años de antiguedad, en los que se evidencia la existencia de vampiros microbianos. Como os decía al inicio: los vampiros ya los habían inventado los microbios.

El descubrimiento es, hasta la fecha, la evidencia más antigua que existe de depredación entre organismos vivos. El fenómeno, aunque sorprendente, no resulta extraño para los investigadores. De hecho, actualmente existen algunos microorganismos que sobreviven a base de parasitar y, literalmente, chupar los jugos a algas microscópicas. Los científicos, que aunque parezca que no, somos unos cachondos (entiéndase la versión divertida y no sexual del término, aunque de todo habrá en la villa del señor…) bautizaron la familia de amebas que presentan este comportamiento con el nombre de Vampyrella.

La existencia de microorganismos eucariotas (microorganismos con núcleo diferenciado) data de alrededor de unos 1.800 millones de años, sin embargo, su evolución y diversificación estuvo estancada durante 1.000 millones de años. Tras ese periodo, tuvo lugar un boom evolutivo en un corto espacio de tiempo (geológicamente hablando, claro). ¿Por qué? Pues no se sabía muy bien… Hasta hoy.

Y aquí es donde radica la verdadera importancia de este descubrimiento. Según los autores del estudio, la existencia desde hace (al menos) 750 millones de años de microorganismos depredadores en un ambiente en el que la práctica totalidad del planeta estaba cubierta de agua, hacía vulnerable de ser depredada a cualquier tipo de forma de vida microbiana presente en el medio, con lo cual se favoreció la rápida aparición de mecanismos protectores, como paredes rígidas o incluso la asociación de micoorganismos unicelulares en organismos multicelulares más simples, para poder defenderse mejor. La buena noticia para la comunidad científica es que este descubrimiento encaja perfectamente con los datos disponibles hasta la fecha, y explica el por qué de la rápida diversificación de las poblaciones de microbios de una manera tan súbita.

La mala noticia (no mala, pero digamos decepcionante) es que no hay registros fósiles como tal de nuestros microvampiros. Su existencia queda demostrada por los rastros que dejaron: pequeñas punciones microscópicas, equitativamente distribuidas y exactamente del mismo grosor, en las paredes de sus víctimas, de las que sí se conservan fósiles. Esperemos que en el futuro los científicos puedan dar con nuestros esquivos amigos chupajugos.

Así que ya véis, amigos lectores, incluso a nivel microbiano, siempre hay alguien dispuesto a no dar palo al agua y vivir a costa de aprovecharse de los demás. Como véis, los microorganismos también fueron los primeros en inventar la clase política.

bluebird Comunicación
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