Mi nombre es G, Enrique G Ruiz

J dice:

“Kike, ¿qué tal?

Bueno, como habrás visto por Facebook, P y yo empezamos una nueva etapa con varios proyectos. El primero de ellos será una revista digital de difusión nacional que verá la luz en las próximas semanas. Esperamos poder pasar más información en los próximos días pero estamos ahora trabajando la imagen, el nombre, el diseño de la web…

Se basará en la premisa: ‘Escribe lo que te dé la gana’ […]”.

G dice:

“Hola, J.

En primer lugar, muchas gracias por haber pensado en mí (los dos, P y tú) de cara a colaborar en este nuevo proyecto que os traéis entre manos. En segundo lugar, en fin, tiempo tendremos de concretar [¿o debería haber dicho concretizar?] esa colaboración cuando andéis ya por aquí (que no sé si estáis ya), pero claro que podréis contar conmigo. Hacen falta iniciativas como esta, y me alegro de que hayáis dado ese paso.

Nada más. Cuando quieras, café, cerveza o refresco mediante, hablamos más en detalle.

Un saludo”.

Escribe lo que te dé la gana… (¿Acaso no es lo que siempre he hecho?). En fin, que mi respuesta fue un gran y rotundo sí. Pero vayamos al principio y, lo más importante, vayamos por partes (como dijera aquel con dotes de cirujano frustrado). Mi nombre es Enrique G (G sin punto, sí) Ruiz, y soy natural de Isla Cristina (Huelva), aunque desde abril de 2013 vivo en Pozoblanco (Córdoba), de donde es natural J. Y ahora es cuando toca –con permiso de J y P– hacer un poco de trampa. J me pide que me defina en 140 caracteres. Vale. Lo que J no sabe es que la concreción y yo somos lo que la velocidad al tocino. Pero vayamos a la trampa, primero, y después al primer intento de concreción. La trampa es que pinchando aquí (sí, en el aquí que acabo de dejar atrás) puedes, amigo lector o amiga lectora (y esta será la única vez que use sendas distinciones de género), leer algo más sobre mí (lo que se puede leer de mí, vamos). Y ahora lo prometido: el primer intento de concreción.

Aunque no lo parezca –apenas un espacio separan estos dos párrafos–, entre “concreción” y el posterior “Aunque” y estas palabras que van quedando atrás ya pasan varias decenas de minutos, en las cuales me voy a Twitter y comienzo a escribir primeros intentos de concreción. El primero de ellos, que tomo como simple referencia, se me va a los 155 caracteres, y es el que reza en mi perfil de Twitter:

Intento de concreción número 1:

Un tipo complejo (que no complicado), aunque predispuesto a lo sencillo (que no a lo simple). | Apuntes sobre educación, creatividad y generación de ideas.

Me voy a mi perfil de LinkedIn –segundo intento de concreción–, que vuelvo a tomar como simple referencia, y la cosa se me va a los 53 caracteres (restan 87 aún para intentar concretizarme).

Intento de concreción número 2:

Creativo y Generador de Ideas | Lector, Escritor y Escribiente | Educador y/o Enseñante

Finalmente, me voy a mi perfil en enriquegruiz.com –mi página web personal–, donde encuentro nuevos intentos de concreción (intentos 3, 4, 5, 6, 7 y 8):

Perfil serio y en 3ª persona (intento de concreción número 3):

Enrique G Ruiz (Isla Cristina, Huelva, 1984) es licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla. En 2010 finaliza el Máster en Formación del Profesorado de Secundaria y Bachillerato en la modalidad de Lengua Castellana y Literatura. Autor del blog latertuliadelaurraca.wordpress.com, sobre educación, actualidad, literatura y otras artes, ha completado diferentes cursos sobre guion y escritura cinematográfica, lectoescritura, animación a la lectura en el proceso educativo o interactividad en el aula. Asimismo, es autor –aunque aún sin publicar– de novelas, relatos, poemas, obras de teatro y guiones cinematográficos. Desde noviembre de 2013 se dedica, además, al diseño de juegos educativos y de mesa.

Ya en confianza y en 1ª persona (intentos de concreción número 4, 5, 6, 7 y 8):

Sí, nací en 1984, aunque en ocasiones creo que fue en 1974.

Me definiría… me definiría como un tipo complejo (que no complicado), aunque predispuesto a lo sencillo (que no a lo simple).

Suena cursi… pero sí: creo en la Educación como como motor de la Sociedad; en los Humanos como artífices de la puesta en marcha de ese motor, y en el Arte como valor sin precio de esa Sociedad.

Cuando no leo… cuando no leo ni escribo durante algún tiempo (a partir de la primera semana pueden notarse ya los primeros efectos secundarios) me vuelvo un poco insoportable. E in crescendo.

Suelo esconderme tras una barba, y rara vez me verás peinado.

Son las 15:51 del 20 de mayo de 2014, y tras ochocientas tres palabras (contando hasta aquí y sin el título de este cuasiartículo) he conseguido finalizar mi primer intento de concreción (o concretización, como más coraje te dé):

Creo en mi Barba, la Educación, los Humanos y el Arte. Me gusta procrear ideas. Y cuando no puedo, me las invento (educadamente, claro).    

Y todo en 140 caracteres.

bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.