Los universos paralelos de Celestino Cerbero

Los universos paralelos de Celestino Cerbero

Año 2003. En Murcia, el paso de un cometa coincide con la apertura de un videoclub. El Ficciones abría sus puertas en lo que sería un futuro café bar y lugar de encuentro cultural. Ambos sucesos aunque, aparentemente, no relacionados provocaron que los habitantes de la ciudad quedaran completamente estremecidos.

Años después, allá por el 2007, Celestino Cerbero, un joven barcelonés de madre murciana y padre alcohólico, decide afincarse en la capital murciana para dar comienzo a sus estudios universitarios. Cerbero ya había leído y comentado de manera trivial con sus amigos los extraños acontecimientos de aquel año y una tarde se decidió a husmear in situ todo lo ocurrido.

Nada más pisar aquel lugar, Celestino lo entendió casi todo. Descubrió en Ficciones un mundo que se asemejaba al que había conocido hasta ahora pero con ligeras diferencias. Cerbero comprendió entonces la paradoja de estar en un universo paralelo donde se imponían otras leyes, digamos, más propias de un sugerente espacio lleno de cultura, cafés y luces tenues. En aquel sitio, el joven tomaba algo, conocía el lado bueno o malo de uno sí mismo y sentía que aprovechaba el momento y estar seguro de lo que sientes por otra persona. En el Ficciones, Cerbero sentía como se imponía el principio de incertidumbre en cada encuentro y el gato de Schrödinger podía estar vivo, muerto o ambas cosas a la vez.

Los universos paralelos de Celestino Cerbero 2

Eso fue hasta aquella calurosa noche dominical de agosto murciano. Cerbero acudió al lugar ávido de una recomendación cinematográfica que le ayudase a paliar el estival infierno murciano. El dueño del Ficciones le recomendó ‘Coherence’ de un tipo llamado James Ward Byrkit, una historia de ciencia ficción sobre seres humanos que no tienen ni puta idea del lío cuántico que está pasando a su alrededor; todo ello aderezado con una premisa brillante, una puesta en escena sobria y con operadores de cámara con Parkinson en el plano técnico. Al joven le fascinó esa historia y, lo que es más importante, le permitió empalabrar todas aquellas reflexiones existenciales que tenía. De hecho, a Celestino le encantaba imaginar que muchas de esas películas retrataban su vida, era su modo personal de sentir que construían su forma de ser. Desde entonces, le gustaba pensar que vivía en una especie de thriller psicológico dentro de un sinfín de universos paralelos mientras jugaba con los límites de su realidad con apenas unos libros, hummus y algún que otro amigo. Sin olvidar cada finito momento frente a la pantalla de cualquier cine.

Cerbero, que no era muy dado a aferrarse a nada, se había sublimado a aquel lugar como los propios cometas lo hacen con el Sol en un efecto imán imposible de vencer. El joven había encontrado en Ficciones un enclave donde hablar con los suyos de las incoherencias de la existencia humana que él mismo perpetraba. Una atmósfera donde alimentar sus ansias de conocer y sentir. Para él, aquel lugar de sugestión sería siempre uno de sus universos paralelos más especiales.

A día de hoy, Celestino aún recuerda el paso de aquel dichoso cometa.

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Joe Pachorra
Escribiente interesado en el estudio y la práctica de la cultura como eje vertebrador de casi todo. Redundante e histriónico. A ratos quijotesco pero no soy mala gente. Un Sísifo de mala muerte, con más literatura y cine que visos de realidad. 'La jungla de cristal' es mi comedia romántica favorita. Una vez en sueños, fui al cine con Bill Murray y Leslie Nielsen. Desde hace ya algún tiempo, analizo y disfruto desde Barcelona de lo que pasa a mi alrededor intentando entender mejor las vicisitudes del mundo en el que vivo… que no es poco.

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