Los hits de la CIA

A José Luis Salas, de Onda Cero, y mi insomnio, sin él sería imposible escucharte

La puesta a disposición de la plebe de parte del informe del Senado norteamericano sobre las torturas llevadas a cabo por la Central de Inteligencia de Norteamérica, comúnmente conocida por su acrónimo CIA, revela una ingente cantidad de suplicios y tormentos varios que ya para sí los hubiese querido la Santa Inquisición en sus años de esplendor. Los martirios a los que sometió a presuntos terroristas islámicos van desde los clásicos populares como la técnica del submarino (ahogamiento simulado) o la ruleta rusa hasta nuevas variaciones en el arte de la aflicción. Entre las variaciones a viejas técnicas torturatorias destaca lo que la prensa ha convenido en llamar rehidratación rectal; esto es, meterte la comida y el agua a presión por el bullate. Bueno ya no te empalan por el culo, sólo te alimentan los muy majetes.

Podríamos proseguir con el relato de cada uno de los métodos de tortura empleados por los agentes de la CIA, pero para eso ya disponen del informe o de los innumerables artículos publicados sobre la cuestión. Sin embargo, hay dos cuestiones que me merecen especial atención. La primera, la revelación en sí de este informe, hecho extremadamente inusual. Cabría colegir que qué ejemplo de democracia la norteamericana, capaz de lavar sus trapos sucios ante la opinión pública, si no fuese porque el razonamiento de lo divulgado encierra una perversión mayor. Y este razonamiento, expuesto por los senadores demócratas, queda resumido así: para qué tanta tortura si no sirvió para nada. Vamos que lo brutal no es torturar, sino que no dé resultado. Ante esta tesitura, el director de la CIA, John Brennan, se apresuró a refutar el juicio de los supuestamente escandalizados senadores demócratas con un sucinto argumento: «Las torturas nos ayudan a comprender a Al Qaeda».

La segunda cuestión que me llama poderosamente la atención tiene que ver con una de las técnicas empleadas para obtener información: la repetición constante y a todo volumen de una canción durante días. Que la repetición ad infinitum de una melodía desarma a las fieras ya quedó reflejado en la película ‘La naranja mecánica’, donde el ultraviolento Alex para salir de la cárcel soporta un experimento conductista que ni el perro de Paulov con la Novena sinfonía de Beethoven repetida machaconamente una y otra vez como método para anular su voluntad. Al parecer los cachondos de la CIA, amantes como son de la cultura, no han dejado de observar los maravillosos resultados que se pueden obtener de la aplicación de esta sencilla técnica anuladora de voluntades. Sencilla y además barata: un reproductor, unos casquitos a todo volumen durante 180 horas seguidas sin dormir y ya tenemos ante nosotros una piltrafa humana que nos ayudará a comprender mucho mejor los cuentos de ‘Las mil y una noches’, los movimientos de Al Qaeda o por qué nadie reconoce que los primeros hípsters fueron los talibanes de luengas barbas.

Escudriñar cuál es el Top Five de los hits empleados por la agencia de inteligencia de los iu es ei no resulta fácil, pues son múltiples las informaciones al respecto. Muchas de ellas confirmadas por fuentes de la propia CIA. Entre los estilos musicales preferidos para mecer a las fieras hípsters de los dominios talibanes, el rock, el rap y las canciones infantiles ocupan lugar preeminente. Así, temas como ‘Cant Stop’ y ‘Californication’, de los Red Hot Chilly Peppers;  ‘Hells bells’ y ‘Shoot to Thrill’, de AC/DC; ‘Bulls on Parade’, de Rage against the machine; o ‘Voodoo Child’, de Jimmi Hendrix, copan las preferencias rockeras. Más allá de estridencias guitarreras, el sarcasmo de la CIA no tiene parangón al utilizar el hit de Bee Gees ‘Stayin’ alive’, todo un canto a la libertad. Otra con bastante mala leche pertenece a la BSO de The Blues Brothers. Concretamente, ‘Rawhide’ con su machacón rollin’, rollin’, rollin’ de reminiscencias de westernianas. Donde ya no tienen conmiseración los amigos de la seguridad internacional es al utilizar canciones infantiles o de anuncios publicitarios. Con mencionar ‘Meow mix’, soniquete de un anuncio compuesto por maullidos exclusivamente está dicho todo. Pero aún van más allá con Coco, la rana Gustavo y demás muñecos de Barrio Sésamo. De hecho, Christopher Cerf, compositor de la melodía del programa infantil, al descubrir que su música había sido empleada con presos de Guantánamo se embarcó en un proyecto cuyo resultado es un documental galardonado con un Emmy titulado ‘Melodías de guerra’, el cual fue emitido por Documentos TV en 2013.

Visto lo visto, y con el fin de no aburrirles mucho más, vamos a por el Top 5 de la CIA:

5. Eminem. ‘White America’

El rapero de Missouri entra directamente a lo alto de la lista con un tema que te tortura lentamente aunque no estés en una cárcel de la CIA. Si no me creen juzguen ustedes.

4. AC/DC. ‘Hells Bells’

Este clásico de la banda de rock australiana más conocida del orbe no podía faltar en nuestro Top 5. Campanadas cristianas repetitivas, progresividad en la melodía, aullidos hirientes… todo un cóctel bien servido para destrozar a los fieles de Alá.

3. Barney and Friends. ‘I love you’

La crueldad de esta canción infantil es difícil de imaginar si uno no conoce a Barnay, especie de dinosaurio morado de pancha verde con cuyos amiguitos se marca estribillos como I love you, you love me. We are a happy family… Vean, vean.

2. Barrio Sésamo. ‘The Street Sings Sunny Days’

Este aparentemente inofensivo tema coral introductorio de las aventuras de Epi y Blas, la gallina Caponata y otros muchos personajes de Barrio Sésamo se ha revelado como un arma infalible a la hora de dejarte en estado vegetal.

1. Bruce Springsteen. ‘Born In The U.S.A’

Como buenos patriotas que son, hubiese sido casi escandaloso que entre los hits empleados por los agentes de la CIA no estuviese esta canción del Boss, todo un himno de exaltación de los valores norteamericanos, cuya aparición en el mercado en la década de 1980 catapultó a Springsteen a la categoría de mito.

bluebird Comunicación
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