Lomografía, la filosofía visual

Cuenta la leyenda, que los espías de la KGB utilizaban cámaras lomógráficas para fotografiar planos secretos y armas, que era el artilugio ideal para el espionaje.

Lo cierto es que esta tendencia nació cuando en el despacho del camarada Michail Panfilowitsch Panfiloff, director de la fábrica rusa LOMO, apareció el general Igor Petrowitsch Kornitzky con una pequeña cámara japonesa, una Cosina CX-1, que, entonces, les parecía de juguete.  Y, precisamente, para que lo soviéticos jugasen con ella y se entretuviesen decidieron copiar el diseño. ¡Y vaya si lo consiguieron!

Es más, en 1991, Matthias Fiegl y Wolfgang Stranzinger, unos estudiantes vieneses de visita en Checoslovaquia compraron un par de lomos en un mercadillo. Fueron disparando los primeros carretes por las calles de Praga sin ni siquiera mirar por el visor. Una vez de vuelta en Viena, al revelarlos, se hizo la magia: imágenes enfocadas, desenfocadas, saturadas, frescas, luminosas… En definitiva, diferentes, excitantes, auténticas obras de arte sin siquiera haberlas planeado. Ambos lo vieron claro: Debían montar un negocio con esas cámaras. Y llegó la locura.

Corría el año 1994 cuando una exhibición de imágenes lomográficas que tuvo lugar en  Nueva York y Moscú expandió esta afición por todos los rincones del mundo. Por todos ellos comenzaron a abrirse embajadas lomo. Desde entonces, el fenómeno no ha hecho más que crecer.

lomografia
Fotografía: slimmer_jimmer ©

Y es que, gracias a su lema No lo pienses, ¡dispara!, se ha convertido en una auténtica filosofía de vida que, como tal, también tiene sus normas.

El núcleo de la Lomografía lo componen 10 mandamientos, que desarman todas las formalidades y complicaciones de la “fotografía tradicional”, porque, como en su origen, la Lomografía se trata de divertirse y, para ello, toca desinhibirse.

Estas son las 10 reglas de oro de la Lomografía:

  • Lleva tu cámara siempre contigo.
  • Utilízala siempre: día y noche.
  • Lomografiar no interrumpe tu hacer cotidiano, lo pone en escena.
  • Dispara desde la cadera.
  • Acércate lo más que puedas a tus objetivos lomográficos.
  • No pienses.
  • Sé rápido.
  • No necesitas saber de antemano lo que ha captado la película.
  • Luego tampoco.
  • Pasa de estas normas.

Fotografía: Luci Correia ©

bluebird Comunicación
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