El lugar más divertido del mundo

La llama es un cuadrúpedo que vive en los grandes ríos como el Amazonas. Tiene dos orejas, un corazón, una frente y un pico para comer miel. Está provista de aletas para nadar. Las llamas son peligrosas, si usted ve una llama donde haya gente nadando debe gritar: «¡Cuidado, llamas!». Eso es, al menos, lo que creían los Monty Python allá por 1969…

La Llama, principal
La Llama es un santuario humorístico de arte, libros y artículos de coña. Foto: Janka Wanka ©

50 después del sketch de los Python, La Llama se ha convertido en la primera tienda especializada en humor. La responsable de este hito es Abigail L. Enrech (en adelante, la Abi) que regenta junto a su socio y pareja Kike García, co-director de El Mundo Today, un santuario humorístico de arte, libros y artículos de coña. Un mercado de bromas situado en la barcelonesa calle Villarroel a pocos minutos del Mercat de Sant Antoni y junto a una tienda de cachimbas.

Un sinfín de láminas de artistas Angela Dalinger, Joan Cornellà o Álvaro Carmona; tazas y manifiestos de las Guerrilla Girls; varios manuales para tirarse pedos, camisetas de los Venga Monjas o un majestuoso disfraz hinchable de dinosaurio adornan las paredes y estanterías de este templo de la broma. La Llama Store es un espacio de encuentro y deleite para todos aquellos amantes humor en todas sus vertientes artísticas: exposiciones, encuentros, cursos de monólogos o presentaciones de libros aderezados casi siempre con alcohol.

Aunque hoy la Abi está liada: Estamos a viernes, dentro de un par de horas se inaugura una exposición en la galería y Kike está enfermo en casa. Sin ayuda, contrarreloj y con dos personas estorbando por su tienda. Nos ruega que, al menos, le pongamos un brillo al suelo con Photoshop para que no se note que aún no le ha dado tiempo a fregar.

La ducha decisiva

El germen de La Llama lleva gestándose mucho tiempo. A priori, la intención era montar una galería especializada en arte y humor que es de donde la Abi proviene. Pero no la típica galería, demasiado encorsetado. «Y un día pensé que siempre me han gustado los objetos humorísticos, tanto los de diseño como los regalos chorras». De hecho, cada vez que era el cumpleaños de Kike siempre le hacia un regalo serio y uno humorístico. Pero claro, no le servía cualquier cosa. Ya se conocía todas las páginas de Internet, todas las tiendas de Barcelona a dónde ir y se dio cuenta que cada vez que quería hacerle un regalo lo tenía más difícil.

Abi regenta La Llama
Abigail L. Enrech. Foto: Sandra Rego ©

«Un día le dije a Kike: ‘¿Te has dado cuenta que no hay una tienda de humor? Joder, hay tiendas de alpinismo, pero no hay de humor‘ [Risas]. Y Kike, en plan, pues si no las hay, será porque no funcionan». Y Abi empeñada: «Lo mismo no hay porque nadie se ha parado a pensar que el humor es un sujeto lo suficientemente importante como para montar una tienda». Días después, la propietaria salió decidida de la ducha y entre los vapores decidió que esa tienda de humor sería una realidad y se llamaría como su gag favorito e infravalorado de los Monty Python.

«Lo bueno es que estaba todo en nuestras cabezas desde hace tiempo y ese día de la ducha lo machihembré todo», cuenta. Lo de Abi no fue ninguna epifanía, hicieron un plan de negocio, miraron si había más tiendas de humor y no encontraron nada. Lo siguiente fue ahorrar pasta y en lugar de comprarse un coche, un piso o casarse dijeron lo de «vamos a ello y cuando se acabe el dinero, cerramos».

«Y ese es nuestro estúpido plan de negocio», asegura la propietaria entre risas.

Arte y cacas de plástico

La Llama 5
Foto: Janka Wanka ©

Uno de los objetivos principales del proyecto —aparte de ganar dinero, claro—, es que la gente pierda el miedo al arte. «Me gustaría que la gente valorará el humor en ese sentido. Por ejemplo, hay cosas del arte conceptual que son la risa, ¡no me jodas! Tienes que reírte porque el artista lo quiere». Abi cuenta la historia de cómo hace unas semanas un chaval entró a la galería a ver la exposición de Angela Dalinger. «’No me ha gustado, no la he llegado a entender’, me dijo, y yo: ‘¡No, no lo tienes que entender!’ y estuvimos hablando un rato del arte contemporáneo y de cómo no entendía nada cuando iba al MACBA. Pero ese hablar del arte para mí ya es un paso importantísimo». En cuanto a literatura, La Llama busca dar valor a la literatura humorística: a la tradicional, como ‘El Quijote’; a cómics, como Ibáñez; o algo más contemporáneo, como Sedaris. Y, asimismo, ser un lugar de encuentro para los amantes de los artículos de bromas más allá del Tiger.

El día a día de la tienda transcurre entre un carrusel de incrédulos que ríen en silencio rodeados de cacas de plástico, libros de Kafka y pajaritas para gatos. Desde señores que acuden andando desde la otra punta de la ciudad para llevarse un libro en inglés hasta una intrépida señora fan absoluta del humor negro que se lleva ‘Humor cristiano y Todos los hijos de puta del mundo’, de Querido Antonio. «Son gente distinta que no esperábamos y de la que estamos aprendiendo un montón y eso es muy, muy chulo», asegura la propietaria.

En La Llama quieren que su valor diferencial sea el de reconocer el trabajo de humoristas y guionistas que utilizan el humor como herramienta para decir cosas. «Hay mucha gente que ha venido creyendo que el humor es jijijaja y no. Nosotros siempre les explicamos y les decimos: ‘Oye, este libro es de humor, pero no hace reír’». Y miran extrañados a Abi. «Sí, sí. Es muy pocho, es bastante depresivo, ¡pero es humor!». Porque este es el poder del humor, que se pueden decir un montón de cosas. Por eso la Abi y Kike buscan reivindicar el papel del mismo como una herramienta lingüística.

Humor con la que está cayendo

Tanto a nivel internacional como en España los humoristas están más combativos que nunca. La gente siempre ha estado abierta al humor, pero hay más visibilidad. «Están pasando muchas cosas en el país y hay gente como Miguel Noguera o La Vida Moderna que son la leche», comenta. A la Abi le parece muy necesario que hoy día haya cómicos capaces de llenarte un estadio de fútbol y que ponga la comedia a ese nivel. Por tanto, la apertura de la tienda estaba más que justificada. Al menos, culturalmente. «Quizá económica y políticamente nos hemos venido un poco arriba». [Risas]. Abrieron en noviembre justo después de todo lo que estaba sucediendo. «Recuerdo que entraba gente, rollo: ‘¿En serio? ¿De humor, con la que está cayendo?’». Y la Abi como: «Pues sí». [Y más risas, claro]. 

Abi, responsable de La Llama
La Abi se ríe. Se ríe mucho. Foto: Sandra Rego ©

La Abi se ríe. Se ríe mucho. Son como pinceladas de humor para remachar sus historias. Cinceladas divertidas en sus anécdotas con diferentes tonos y variantes. No hay risotada igual entre todas ellas. Todas esparcidas como casquillos de bala por el mostrador junto con los caramelos y los marcapáginas con el logo de la llama en llamas. Carga y dispara.

El proceso de recolección del género se asemeja más al trabajo de un excavador que al de un librero. Empieza la Abi a cascoporro: «Hago como de francotirador a todo lo que parezca humor. Más tarde, Kike busca cosas más especializadas y se ha comprometido a leerse toda la narrativa y a asesorar, en plan ‘este libro no lo vuelvas a pedir’ y así», cuenta.

Kike y Abi vienen de filosofía y se nota. «Somos gente de la academia, digamos. Que eso no quiere decir nada, ¡la academia es un truño! (le grita a la grabadora)». Pero sí que buscan libros para aquellos que la gente que le interese el humor a nivel teórico. Es decir, que tengas un Mortadelo pero también uno rollo ‘Qué es el humor’. También han traído mucho libro en inglés, obras que casi nunca llegan desde EEUU e Inglaterra: libros antiguos, descatalogados, guiones de tele, la biografía de Tina Fey, que es genial… Partes que van dando sentido a la tienda.

Vendemos una guía genial que recopila consejos para situaciones muy locas y ordinarias como, por ejemplo, cómo quitarte una mierda del zapato hasta consejos para políticos rollo cómo besar correctamente a un bebé. ¿Ves? Esto quizá Albert Rivera lo necesite algún día.

«Y luego hay dos cosas que cuando montamos la tienda queríamos tener»: una es ‘The Ultimate Worst-Case Scenario Survival Handbook’, una guía genial que recopila consejos para situaciones muy locas y ordinarias como, por ejemplo, cómo quitarte una mierda del zapato hasta consejos para políticos rollo cómo besar correctamente a un bebé. «¿Ves? Esto quizá Albert Rivera lo necesite algún día. Lo vendemos mucho», asegura. Y otro de los artículos estrella, sin duda, son las manos diminutas de Ar McPhee que hacen las delicias de todas aquellas personas que quieran usarlas para aplaudir muy sarcásticamente, dar minimasajes, para practicar microcirugía o darle palmaditas a alguien en la espalda cuando deba ser felicitado solo un poco.

Horizontes y sueños

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Foto: Janka Wanka ©

La Llama busca expandirse en varios frentes y poder atraer artistas internacionales. «Nos consideramos muy currantes y tenemos ganas de ir siempre hacia delante». En su horizonte se sitúan ferias a nivel estatal, festivales de humor.«Moveremos la tienda para que más gente que se dedica a esto nos conozcan», asegura la propietaria y así mostrarles ese pequeño espacio, intimista, pero muy versátil. Un punto de reunión para soltar su speech. Un ágora de la risa, vamos.

La idea, por tanto, no es quedarse aquí como hasta ahora, sino crecer. La Abi espera que pasen grandes cosas. Mientras solo le queda soñar con algunas que otras posibles visitas: «Buah, si entra John Cleese me muero. Si viene Tina Fey me tendré que tirar al suelo, arrastrarme hasta sus pies y decirle que es la puta hostia. Y si lo hace Conan O’Brien… Me voy a cagar de los nervios encima. Seguro».

Dejamos a la Abi soñando con en esos momentos (consecuencias intestinales incluidas) y vivir el drama de montar sola la dichosa exposición. Ella, erigida como aquel eterno náufrago encargado de dar comienzo al ‘Flying Circus’, permanecerá administrando cada día su particular circo de la broma. Posiblemente el lugar más divertido del mundo. Poca broma.

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Joe Pachorra
Escribiente interesado en el estudio y la práctica de la cultura como eje vertebrador de casi todo. Redundante e histriónico. A ratos quijotesco pero no soy mala gente. Un Sísifo de mala muerte, con más literatura y cine que visos de realidad. 'La jungla de cristal' es mi comedia romántica favorita. Una vez en sueños, fui al cine con Bill Murray y Leslie Nielsen. Desde hace ya algún tiempo, analizo y disfruto desde Barcelona de lo que pasa a mi alrededor intentando entender mejor las vicisitudes del mundo en el que vivo… que no es poco.

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