Eres la hostia, Ladis

El sábado Huerta de Rey se llenó de un montón de camisetas rojas con un lema “Esto es la hostia”. Éramos un grupo de casi 200 personas diferentes, de todas las edades, gustos, personalidades, lugares de procedencia… Y dos cosas en común: esa camiseta roja con el lema “Esto es la hostia” y un amor, Ladis.

Es curioso que haya personas que jamás aparezcan en un medio de comunicación. Hay personas tan especiales que merecen un hueco en la prensa, como héroes cotidianos, como seres de luz que hacen la vida mucho más bonita a los que tienen cerca. Si los medios de comunicación se hicieran eco de sus andanzas, el mundo sería un lugar mejor. Estoy segura.

Por eso hoy os quiero hablar de una de ellas, de Ladis, y de lo que vivimos los que el sábado nos pusimos una camiseta roja y le rendimos el homenaje que se merecía. Por ser tan especial. Por habernos regalado su risa escandalosa. Por habernos hablado con esa voz inconfundible que llevaré para siempre tatuada en las venas. Por habernos contagiado, aunque sea un poquito, unas gigantescas ganas de vivir. Por haber sido nuestro amigo, nuestro ídolo, nuestro ejemplo a seguir, un ser de luz que llenó nuestro mundo de colores.  La energía. El entusiasmo. Ladis, sencillamente Ladis.

ladis

La jornada empezó en el teatro con las emociones a flor de piel. Sobre el escenario, una silla con su camiseta de Los Muertos de Cristo, sus pantalones de cuadros, una bufanda del Atleti, una bandera del Estudiantes, un vinilo de Siniestro Total… Y una enorme imagen con su eterna sonrisa. Allí no le recordamos, porque sólo se recuerda lo que se ha olvidado, sino que lo sentimos muy dentro, en lo más profundo de lo que somos, a través de palabras, fotografías, anécdotas que nos hicieron llorar y reír. Y reír y llorar. Y vuelta a empezar.

Después nos reunimos para comer, una pachanga de fútbol, un paseo en bicicleta, juegos populares en el frontón… Los niños compusieron su nombre con alubias, rojas y blancas, por supuesto. Y es que Ladis fue un niño grande, un niño muy grande, con un corazón bonito, limpio, puro. Un alma repleta de música que bailaba y brincaba. Sin parar.

Por eso, después se celebraron tres conciertos. En el escenario, una gran pancarta, con su imagen y, otra vez, una de sus frases favoritas, “esto es la hostia”. Por allí se subieron los grupos Boina Ska, Vagos Permanentes y Banda Jachís. Tras la lluvia, el cielo se cubrió de estrellas. Y estoy segura de que en una de ella bailaba nuestro Ladis sonriendo, saltando, vibrando con nosotros… Con nosotros que somos esas personas que tuvieron la fortuna de cruzarse en su vida. Esas personas que somos mejores por haberlo conocido. Esas personas que jamás lo olvidarán y que le contarán a sus hijos quién fue Ladis para que su legado permanezca.

Ladis, eres la hostia.

Las imágenes que acompañan a este artículo son de Juanlu Dorado ©

2 Comentarios

  1. El más grande sin duda. Por supuesto que mis hij@s sabrán quien fue Ladis. Pues es para mi el vivo ejemplo de como se debe vivir. Exprimiendo la vida al máximo, disfrutando cada momento con la gran alegría que él lo hacía, y que estoy seguro que este fin de semana también ha hecho junto a nosotros. Una vez más sentimos su energía. Alguien me dijo por la noche. Para un poco iker y era para mi imposible. Pues sentía su energía cada momento fluir dentro de mi y me era imposible quedarme parado si había algo que hacer para que el día saliera perfecto. Ha sido sin duda un día mágico en el que si no acabamos tirando la toalla fue por y para él. Siempre con nosotros. Te queremos Ladis, ayer, hoy y por siempre, te queremos.

  2. Estoy seguro que esa lluvia la pusiste tú Ladis, y te descojonaste viéndonos. Llovió porque si no los conciertos iban a acabar muy pronto y eso no no lo ibas a permitir. Quizás fueron lágrimas de emoción por lo que estabas viendo, por sentir cómo la gente que te quiere se reunió para sentirte otra vez. Sé que te diste cuenta del amor que sentimos por tí Ladis, y si a alguno echaste en falta ten por seguro que te recordó desde cualquier otro lugar. Nunca me había dado cuenta hasta el sábado en el teatro de lo que una simple imagen tuya puede transmitir, tu fuerza, vitalidad y energía se ha quedado en todos y cada uno de tus recuerdos. Siempre fuiste un grande, lo eres y lo serás. Y tu grandeza está ayudando mucho a tus Conchis. Te queremos mucho. Cuídate y no cambies nunca, de lo segundo estoy seguro, lo primero seguro que lo cambias por un os cuido. Gracias por el tiempo compartido a tu lado y hasta siempre grandullón.

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