Que ponga libertad

Tuve el honor de cruzarme con José Antonio Labordeta en dos ocasiones por las calles de Madrid. Pero tuve la suficiente vergüenza, o quizás poca vergüenza, como para no acercarme a decirle un simple «Hola, te admiro». Su muerte fue la primera de un personaje público que me afectó personalmente, sentí el dolor por el fallecimiento de un hombre bueno.

Supe de él por ‘Un país en la mochila‘, donde me cautivó con sus viajes por la España profunda, mostrándonos increíbles parajes y gentes, y donde engullía todos aquellos productos de la tierra que los diferentes paisanos le iban ofreciendo.

Comencé más tarde a profundizar en su persona, en sus poemas, su música, su prosa, y su sabiduría en general. Y al convertirse en político, formando la Chunta, quise por primera vez votar, aunque al no ser aragonés como él, nunca pude hacerlo. En el hemiciclo, por ser un entrañable cascarrabias, se le conocía como «el abuelo», y desde allí no silenció nunca las verdades, e incluso mandó a la mierda a los representantes del eterno poder. Buscaba sin desmayo ayudar al pueblo y que la palabra poderoso quedara en un horrible recuerdo.

Su ‘Canto a la libertad’ sintetiza a la perfección quién era el profesor Labordeta y, al escucharlo, no puedo evitar emocionarme. Sin embargo, tras el fallecimiento de Adolfo Suárez, un medio de comunicación se atrevió a acompañar un documental del nuevo nombre del Aeropuerto de Barajas con esa oda a la libertad . Que me disculpe el osado que realizó semejante tropelía, pero relacionar esa obra maestra con semejante caballero es precisamente un insulto a esa libertad.

Habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad….

A mis hijos les hablaré de una gran persona que buscaba precisamente eso, la libertad.

También será posible que esa hermosa mañana, ni tú, ni yo, ni el otro la lleguemos a ver; pero habrá que forzarla para que pueda ser.

Y espero que ellos sí que puedan disfrutar de ese precioso amanecer.

Gracias por poder conocerte, aunque fuera en la distancia, y siempre será un placer recordarte.

¡Te echamos de menos, abuelo! ¡Hasta siempre!

La imagen que acompaña a este artículo es de Llapissera ©

bluebird Comunicación
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