«A menudo nos olvidamos de que los niños también son personas»

Este fin de semana se celebra TodoPapás Loves Madrid, un evento para padres con todo lo necesario para planificar el embarazo y la maternidad: talleres, sesiones de yoga, ecografías en 4D, actividades infantiles, regalos y charlas. Una de ellas, que lleva por título ‘Baby Led Weaning: Cómo aplicarlo y no morir en el intento’, corre a cargo de Diana Oliver, periodista, autora del blog Marujismo, cofundadora de Tacatá Comunicación, una agencia de comunicación especializada en el sector infantil y de la maternidad, y feliz mamá de Mara.

Participas en TodoPapás Loves Madrid, un evento en el que, además de expertos en las diferentes materias, padres y madres tomáis la palabra. Hasta hace muy poco tiempo, los únicos que hablaban de crianza eran los médicos y los psicólogos. ¿Es importante que se os escuche?

Creo que es importante que se escuche a los padres porque supongo que algo podremos aportar sobre temas relacionados con la crianza. Los padres cometemos errores y de ellos aprendemos. Si nuestra experiencia sirve a alguien, bienvenido sea, pero hay tantas opciones como personas.  Lamentablemente, nadie tiene la fórmula mágica para la perfecta crianza. Hasta hace no mucho eran los padres y los abuelos junto a un amplio tejido familiar quienes se encargaban de la crianza de los hijos. En algún momento esa responsabilidad quedó repartida entre médicos, psicólogos e instituciones y creo que hay padres que aún tenemos algo que decir también.

Tu charla trata sobre el Baby Led Weaning. ¿Podrías resumirnos qué hay detrás de ese nombre aparentemente tan raro?

El término Baby Led Weaning se refiere a la alimentación complementaria dirigida por el bebé y no por los padres o cuidadores. Es decir, que es el niño el que decide qué y cuánto come en función de sus necesidades reales. Sin más. No es un invento moderno, ni mucho menos una moda como muchos se empeñan en decir. Es algo que se ha hecho siempre y que ha funcionado bien, ¿por qué no hacerlo? Antes de la llegada de las batidoras, los niños también comían.

Entonces, ¿los bebés pueden comer casi de todo?

Pese a que la industria alimentaria se empeña de decirnos lo importante que es que haya productos especialmente diseñados para bebés y niños nada más lejos de la realidad. Los bebés pueden comer lo mismo que sus padres. Cierto es que adaptado: nada de sal ni azúcar (al menos durante el primer año), algunos alimentos como la miel, las acelgas o las espinacas. Julio Basulto recoge en este artículo cuáles son los 10 alimentos que no debería tomar un menos de un año.

¿Por qué os decidisteis por este método para introducir la alimentación complementaria de Mara?

Queríamos ser respetuosos con sus necesidades y con sus ritmos y lo vimos claro con esta forma de comenzar con la alimentación complementaria (AC). Mara es la que ha decidido siempre lo que comía y lo que no. Como los adultos hay cosas que no le gustan, hay veces que no tiene hambre y otras que devora. A menudo nos olvidamos de que los niños son también personas, con sus preferencias, sus necesidades y sus sentimientos. Desde mi punto de vista, nos falta confianza en nuestros hijos y no creo que haya nadie mejor que ellos mismos para saber qué necesitan y qué no.

¿Nos cuentas cómo fue, está siendo, vuestra experiencia?

Decimos a menudo que es lo mejor que podríamos haber hecho. Poder salir a comer y no preocuparnos de llevar el dichoso tarrito es maravilloso. Todos comemos de todo. No hemos tenido que hacer la transición de purés a sólidos sino que el paso ha sido de lactancia materna exclusiva a complementarla con los sólidos. Y así seguimos 18 meses después de haber comenzado la AC. Es cómodo, económico, respetuoso y saludable. Y digo saludable porque muchas de esas papillas o productos especialmente creados para bebés, aparte de ser industriales, tienen toneladas de azúcar (entre otras cosas nada aptas para bebés).

A simple vista, parece un método engorroso por lo que parece que se mancha… Pero tú tienes un blog que se llama Marujismo, así que… ¿Nos das unos trucos para ensuciar y limpiar lo menos posible?

Manchar se mancha. Es una realidad. Pero una vez que empiezas y le pillas el truco todo es más fácil. Al principio poníamos papel de periódico debajo de la trona. Luego nos pasamos al hule. Pero al final nuestro mejor recurso de limpieza era Coco que se comía todo lo que caía. Compensa mucho la suciedad cuando lo que haces lo haces con convencimiento y poco a poco vas viendo los resultados.

En el blog también hablas de maternidad, muchas veces sin tapujos. ¿Crees que ha llegado la hora de des-idealizar la maternidad? Parece que es ese momento dulce y hermoso en la vida de una mujer y nadie se atreve a decir lo contrario…

La maternidad no es un camino de rosas. Tiene sus luces y sus sombras. Para mi ha sido una experiencia vital arrolladora en todos los sentidos, tanto físico como emocional (Jamás hubiera imaginado que ser madre podría llegar a ser tan agotador). No sé si realmente cuesta decir lo que no es tan bonito o si simplemente lo bueno supera hasta el infinito los momentos duros y nos olvidamos de ellos. Creo que también depende de cada mujer, de cada opción de crianza, de cada situación. En mi caso, he sentido más que nunca el peso de la soledad porque cuando no te subes al carro de lo impuesto (trabajo fuera de casa, guardería, abuelos) y no tienes un círculo familiar para echarte un cable, las cosas pueden ser un poco más “difíciles”. El miedo, la culpa y la incertidumbre me han acompañado más veces de las deseadas pero, pese a esto, creo que soy afortunada, no sólo porque me acompaña el mejor compañero de viaje que podría haber tenido, sino porque he podido tomar mis decisiones con total libertad, he aprendido muchísimo y he descubierto lo increíble que puede ser el amor de una madre (por no hablar de las toneladas de paciencia que he ganado). Volvería a ser madre una y mil veces.

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