Book night

«Necesitamos hacer que los libros molen de nuevo. Si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles», dijo el actor, director de cine y escritor John Waters. Una frase que ya ha pasado a la posteridad. Algunos han tomado nota y van más allá. Si no se puede follar en una casa sin libros, tampoco se puede dormir en una habitación sin novelas, poemarios, ensayos u obras de teatro en la mesilla de noche. Esto es, al menos, lo que han debido pensar los dueños de tres hoteles que han hecho de la lectura su seña de identidad.

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El primero de ellos, quizá el más conocido, es el Book & Bed Tokyo, una suerte de paraíso para los amantes de la lectura que podrán dormir dentro de una estantería en la que esperan su turno más de 3.000 libros, a disposición de los huéspedes.

A través de las escaleras de madera que reposan sobre las baldas se accede a las “habitaciones”. 30 camas repartidas en dos tipos de cápsulas, unas de 205 x 85 cm y otras de 205 x 129 cm.

Los precios por dormir en estos pequeños reductos en los que no importa el espacio, sino la imaginación son muy razonables. La tarifa más cara ronda los 35 euros durante los fines de semana y ofrece descuentos de hasta el 50 por ciento para estancias solo diurnas.

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Los visitantes que llegan a Tromsø (Noruega) tienen la oportunidad de alquilar una habitación en la Writer’s home, una casa con cinco dormitorios y una fantástica biblioteca que hará que sea más sencillo que la mirada no se pierda a través de las increíbles vistas que las ventanas ofrecen de la montaña Fløya.

La vivienda, además, tiene puertas y paredes de pizarra que invitan a los huéspedes a poner a prueba su creatividad o, simplemente, a disfrutar de la de los que antes pasaron por allí. Y todo ello por un precio que oscila entre los 75 y los 125 euros, según fechas y la habitación elegida.

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A unos 15 minutos a pie del centro de Reikiavik se esconde un precioso reducto contra el frío, el Bed & Book, un lugar en el que los viajeros dejan sus obras y cogen otras, porque los libros no deben ser objetos estáticos, sino que deben participar en los viajes de sus propietarios y volar, y seguir volando.

La casa, construida en la década de los 30, está equipada con cuatro habitaciones (que se pueden reservar por alrededor de 120 euros) en cuyos estantes reposan novelas en inglés, francés, islandés, holandés y alemán.

Apagad las luces. Vamos a dormir. Book night.

bluebird Comunicación
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