«Tenemos que educar a nuestros hijos en verdadera igualdad»

Un día, Adrián Cordellat, el papá en prácticas de una niña maravillosa llamada Mara, se hartó de que lo considerasen “un padrazo” y comenzó a denunciar este tipo de machismo en su blog. Este fin de semana, en el evento TodoPapás Loves Madrid, ofrecerá una ponencia sobre micromachismos, con especial atención, precisamente, a los que afectan a la crianza.

Vamos a empezar con las dos preguntas, que dan título a tu charla: ¿Qué es el micromachismo? ¿Por qué un padrazo es un micromachismo por excelencia?

Un micromachismo es un acto de machismo en sí. La diferencia teórica radica en que lo podemos considerar un machismo de más baja intensidad y socialmente legitimado y aceptado, algo así como la base sobre la que se sustenta la violencia machista, aunque ésta sí la identificamos y denunciamos con mayor facilidad. Considero que la figura del “padrazo” es el micromachismo por excelencia porque está totalmente instaurada en la sociedad pese a tener connotaciones muy machistas. ¿A cuántas mujeres conoces que la gente haya calificado como “madraza”? Yo a ninguna. Y seguro que cualquiera de ellas hace mil cosas más que un padre medio. Sin embargo, a nosotros, por el simple hecho de cambiar un pañal o prestar un poco de atención a nuestros hijos ya nos tachan de “padrazos”. Y creo que eso tampoco nos hace bien a nosotros, porque nos minusvalora como padres, nos exige muy poco en la crianza de nuestros hijos.

¿Otros micromachismos de manual en lo que a la crianza de los hijos se refiere que debamos conocer?

Los hay a cientos y convivimos con ellos cada día. Desde el de la típica pediatra o enfermera que cuando acudes con tu hija a consulta sólo se dirige a la madre, hasta las abuelas que te ven paseando con tu pequeña por la calle y le comentan “lo guapa” que le ha puesto su madre, pasando por las dudas de los familiares sobre qué comprarle a Mara, que siempre se le consultan a Diana, mi mujer, o los anuncios de productos infantiles que vemos en televisión en los que los padres siempre estamos ausentes. En ese sentido me llamó mucho la atención una campaña de El Corte Inglés, de la que escribí en mi blog, que para anunciar su espacio dedicado a los bebés, utilizó el eslogan ‘La gran aventura de ser madre’. ¿Dónde quedamos los padres? Entiendo que venimos de la sociedad que venimos, pero en pleno siglo XXI creo que ya se deberían empezar a cambiar estas cosas…

Nunca me ha gustado la expresión micromachismo… ¿Por qué buscar una palabra más “liviana” para lo que es, simplemente, machismo?

Cómo te comentaba antes, entiendo que es para diferenciar lo que implica violencia de lo que no, lo que está aceptado de lo que no. Pero en el fondo, insisto en que al final no deja de ser machismo. Más light y camuflado si lo quieres, pero machismo al fin y al cabo.

¿Recuerdas el momento en el que descubriste que ser considerado “un padrazo” era una apreciación machista?

Tengo que reconocer que tardé en reaccionar, porque ya sabes que a todos se nos hincha el pecho y se nos dispara el ego cuando nos dicen algo que en apariencia es un halago. Luego, porque es un tema que hablo mucho con Diana, empecé a percatarme de que cualquier cosa que yo llevaba a cabo con mi bebé merecía una ola, mientras que todo su trabajo de crianza nunca se valoraba de ninguna forma. Todo lo contrario, se criticaba si llevábamos a cabo una crianza que se sale de lo que se nos ha vendido como tradicional. Y se le criticaba a ella, porque se asume que esas decisiones las toma siempre la mujer. Ahí, al ver cómo se minusvalora al hombre y cómo se desprecia y se da por hecho el trabajo de la mujer en esta faceta de la vida, abrí los ojos y empecé a denunciar este tipo de machismo en el blog.

¿Cómo se lucha contra eso? ¿Cómo lo haces tú?

Es difícil luchar contra ello, porque es algo muy instaurado en el seno de la sociedad. Nos queda hacer ruido, hablar sin tapujos, destapar micromachismos e intentar concienciar a la gente dentro de nuestro limitado radio de acción y nuestra pequeña capacidad de influencia. Mi esperanza está puesta en la próxima generación, la de mi hija, tenemos que educarles en una verdadera igualdad, despertar su lado crítico para que aprendan a detectar y a no pasar por alto circunstancias como éstas.

Hace unas semanas hablaba con la ilustradora Isabel Ruiz Ruiz sobre su proyecto ‘Mujeres’ y me decía: «Pasear por unos grandes almacenes y ver el mundo rosa de las niñas me produce pavor. Parece que el único objetivo de una niña es convertirse en princesita e ir de compras. Nos crean una imagen muy errónea de lo femenino». Tienes una hija de dos años… ¿Estás de acuerdo con su afirmación?  

Completamente. Es más, en la charla hago referencia a ello, porque lo considero la base sobre la que se sustenta una sociedad que luego acepta como normales los micromachismos. Las niñas rosa, los niños azul; las niñas muñecas, los niños balones; las niñas vestidos de princesas, los niños camisetas de fútbol de los ídolos de sus padres; las niñas cocinitas, los niños talleres mecánicos… ¿Por qué? ¿Quién determinó que eso debía ser así? ¿Por qué nos empeñamos en reproducir y mantener un esquema tan erróneo?

¿Y qué se puede hacer para “proteger” a las niñas de este bombardeo constante desde tantos frentes diferentes?

Ojalá tuviese la respuesta mágica, pero la cosa está difícil, porque ese bombardeo, sobre todo el publicitario, va a permanecer. Lo importante es estar atentos a los gustos de nuestros hijos para comprarles lo que quieren y no lo que supuestamente deberían tener. Mara, por ejemplo, pasa de las muñecas, sólo tiene una. Sin embargo le encanta jugar con la pelota o montar en bici. Pues vamos a incentivar esos gustos, no a coartarlos porque debería estar jugando con muñecas. Y luego, como creo que ya he dicho con anterioridad, pienso que también es fundamental educarlas para que sean críticas con la sociedad, para que vivan con los ojos abiertos, estén informadas y puedan elegir en consecuencia.

Participas en TodoPapás Loves Madrid, un evento en el que, además de expertos en las diferentes materias, padres y madres tomáis la palabra. Hasta hace muy poco tiempo, los únicos que hablaban de crianza eran los médicos y los psicólogos. ¿Es importante que se os escuche?

Mucho. Internet y los blogs nos han abierto una ventana que los padres y madres estábamos deseando traspasar, como demuestra el boom de la blogosfera maternal/paternal. Queremos hablar de nuestras experiencias, compartir, aprender, tener opinión. Los médicos pueden saber mucho sobre enfermedades y constipados, pero la paternidad me ha enseñado que hay muchos especialistas que están muy desinformados, por ejemplo, sobre lactancia, nutrición o crianza. Nuestra experiencia como padres y la mucha información que consumimos quienes llevamos a cabo una crianza más consciente es un grado. Y luego, al respecto, hay que decir también que hasta hace no tanto, la crianza era cosa de padres y madres, especialmente de las segundas. La institucionalización de la crianza es algo bastante reciente. Ahora parece que estamos intentando recuperar nuestro espacio. Vamos a ver hasta dónde nos dejan llegar.

1 Comentario

  1. Los micromachismos son machismo pero de un tipo muchísimo más peligroso (pese al prefijo micro-) y por eso si creo importante diferenciarlos: el micromachismo no se detecta y cuando, como mujer, remarcas que está existiendo una actitud machista te tildan de loca, exagerada y/o/u (ae-ae) histérica. Pasa con los ‘piropos’, la invasión de tu espacio, la necesidad de conciliación real y, efectivamente, el halago a los padrazos.

    De todo lo que dice el Papá en Prácticas me quedo con que la próxima generación, la que viene, la que nos toca educar, será el reflejo de la sociedad que deseamos. Yo espero poder inculcar la verdadera igualdad a mi hija (o lo que yo considero verdadera igualdad) respetando en cualquier caso, su individualidad. Para empezar he prohibido a mi suegra comprarnos una ‘cuna preciosa para niñAs’ que vio en una tienda. Adivina como era la cuna y porqué era para niñAs.

    Un abrazo 🙂

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